Cómo usar los electrodomésticos de forma eficiente y ahorrar dinero


Uso eficiente de electrodomésticos.
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De vez en cuando, la factura energética que llega a nuestro domicilio es algo más alta de lo que esperamos y no somos conscientes de que las medidas que podemos tomar para mejorarla son más sencillas de lo que imaginamos.

Los electrodomésticos suelen estar entre los principales gastos en el hogar, con un 25% del total dentro de la factura, según datos de Gas Natural Fenosa. Sin embargo, reducir ese consumo es tan fácil como elegir la etiqueta de eficiencia y adoptar una serie de acciones básicas que no suponen una inversión extra de tiempo.

El primer paso es hacerse con un electrodoméstico de clase A y color verde siempre que sea posible; gracias a ese certificado de eficiencia, el consumo medio puede reducirse hasta un 55%. No obstante, también existen opciones para ahorrar dinero sin desembolsar un extra no planeado: basta con adoptar una serie de acciones que varían según el punto de gasto.

En la cocina, foco del 10% de dicho gasto en el hogar, es importante fijarse en el funcionamiento del frigorífico. Un gran truco para ahorrar energía es descongelar los alimentos en el compartimento refrigerador, ya que el aparato aprovechará el frío de estos. Respecto al horno, hay que intentar no abrir la puerta: cada vez que se realiza esta acción, se pierde un 25% de la energía acumulada. A la hora de cocinar es importante elegir ollas a presión que ahorran, además de tiempo, hasta un 80% de energía. El recipiente, además, se calentará de forma más eficiente si su fondo es ligeramente superior a la zona de emisión de calor.

Aunque las cocinas de gas natural son las que menos energía gastan, si optas por una eléctrica ahorrarás si es de inducción, ya que el tiempo de cocción en ellas se reduce hasta un 40%, como explican desde Gas Natural Fenosa. Sea cual sea tu equipamiento, es de ayuda cocinar grandes cantidades de comida y congelarlas; además, si apagas el fuego cinco minutos antes de acabar la cocción estarás aprovechando el calor residual.

Ahorrar al lavar la ropa también es una de las grandes opciones. Las lavadoras de clase A+, A++ y A+++ con diferentes ciclos de lavado ayudan a ahorrar cientos de euros a lo largo de su vida útil. Una vez más, hay opciones aunque no estés pensando en cambiar tu electrodoméstico: puedes, por ejemplo, poner el agua a la menor temperatura posible -más del 80% del gasto energético se produce al calentarla- y cargar la lavadora al máximo de su capacidad.

Otros electrodomésticos

Otros elementos a tener en cuenta son los ordenadores y televisores. En el caso de los primeros es importante apagarlos si se prevé una pausa en su uso superior a media hora. En cuanto a la televisión, debes asegurarte de que no se queda en stand by; lo mismo sucede con las consolas, los equipos de música y otros muchos elementos, que en modo de espera consumen hasta un 15% de la energía que utilizan durante su funcionamiento. Una buena opción es utilizar una regleta y cortar la corriente cuando no se utilice ninguno de los aparatos.

Combinar todas estas opciones con otras acciones básicas relacionadas con el aislamiento, la iluminación o la calefacción pueden ayudar a reducir la factura energética de forma considerable.



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