con retraso, pero con más incidencia que en 2017


Una mujer con síntomas de alergia, en una imagen de archivo.
GTRES


La primavera parece que ha llegado definitivamente ya a nuestras ciudades. Tras un comienzo lluvioso y con tiempo inestable impropio de esta época del año, pasado ya un mes desde su llegada, comienza a dejar sus primeros coletazos en toda España. Pero no solo por el sol y las buenas temperaturas, también por las alergias asociadas a los ciclos de polinización, que ya comienzan a notarse, sobre todo en el centro y sureste peninsular.

Por ello, es tiempo de comprar pañuelos y sacar del cajón los antihístamínicos o las mascarillas y es que esta primavera se antoja diferente a la de años anteriores: “La del 2018 será moderada (se prevén recoger entre 4.000 y 6.000 granos/m3 de gramíneas), mientras que la del 2016 fue intensa (se recogieron más de 6.000) y la del 2017 fue leve (menos de 4.000)”, asegura a 20minutos Ángel Moral, alergólogo y presidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic).

Esto se debe, principalmente, a que “las elevadas temperaturas del año pasado en los meses de primavera secaron las gramíneas —las plantas que provocan más alergias por delante de olivo, ciprés, salsola, plátano de sombra y parietaria—, lo que ocasionó un descenso de sus pólenes”; pero el frío de inicios de año ha favorecido al “enraizamiento de las gramíneas salvajes, desarrollando raíces más profundas que ocasionarán un crecimiento más vigoroso y por tanto más pólenes de gramíneas”, afirma Moral, que añade por el contrario que esto también “ha contrubuido a disminuir los pólenes de las arizónicas” que solían desarrollarse entre enero y marzo.

El doble de alérgicos que hace 10 años

En nuestro país “hay ya más de 16 millones de alérgicos, lo que corresponde al 33% de la población”, dato que se ha duplicado en los últimos diez años. En lo que respecta a la alergia al polen ya la sufren 8 millones de españoles y la referida a las gramíneas “ha pasado del 35% al 74% el porcentaje de pacientes que las padecen” en ese mismo tiempo. Aunque no es la única que ha aumentado. La alergia a la arizónica pasó “del 9% al 23%; al plátano de sombra y a la salsola del 7% al 14% y al olivo del 30% al 52%”, según datos de la Seaic.

Estos tipos de alergia inciden en mayor medida en función de la zona y en diferentes fechas. Por un lado, la polinización de las gramíneas “va a depender de las temperaturas que se produzcan durante lo que queda de este mes de abril, empezando en el sur peninsular y desplazándose hacia el norte durante el mes de mayo“. Un retraso provocado por el cambio climático: “Los almendros este año han florecido a primeros de marzo cuando lo habitual es que empiecen a hacerlos a finales de enero y, por ello, los alérgicos a los cipreses y arizónicas han presentado pocos síntomas este invierno”, declara el alergólogo.

¿Qué tipo de polen predomina y dónde?

Y es que, además de las gamíneas, en el centro peninsular los pólenes más frecuentes son los de olivo, y en Madrid el porcentaje de polínicos alérgicos al plátano de sombra —usado frecuentemente en parques y jardines— supera el 40%. Precisamente esta semana en la capital ya se registraron niveles muy altos de este tipo de polen, con 2.057 granos por metro cúbico de aire, con un máximo de 9.645 granos en la estación de Alcalá de Henares. También en Barcelona predominan los pacientes alérgicos al plátano de sombra y en el resto del litoral mediterráneo son frecuentes los pólenes de parietaria y olivo, con mayor incidencia del polen de palmera en Elche (Alicante).

En Galicia predomina el pólen de abedul, así como en el resto de la cornisa cantábrica. En las Islas Canarias también es frecuente el polen de la artemisa. Sin embargo, las zonas donde habrá una mayor concentración de polen las próximas semanas serán el centro y suroeste peninsular: “Andalucía con 5.606 granos/m3 en Sevilla, Castilla-La Mancha en la provincia de Toledo con 4.874 granos/m3 y Extremadura con 5.135 granos/m3 en Badajoz”, aclara el presidente del Comité de Aerobiología de la Seaic.

Causas: cambio climático y contaminación

Y, ¿a qué se debe el aumento de la incidencia? “Uno de los principales factores para ello, es que en los grandes núcleos urbanos y en zonas cercanas a autopistas hay un mayor nivel de contaminación. Lo que provoca pólenes más agresivos por incorporar nuevas proteínas y un aumento de los niveles de pólenes, provocando una respuesta en personas más susceptibles a este tipo de síntomas”, dice Moral. Asimismo, la contaminación es un factor determinante puesto que “el diesel utilizado en calefacción y vehículos motorizados emiten una serie de partículas contaminantes que alteran la estructura de los pólenes”, añade.

Otro factor importante es el cambio climático que unido a la contaminación produce un efecto invernadero en nuestra atmosfera impidiendo que los pólenes puedan ser liberados, lo que ocasiona que permanezca un mayor periodo de tiempo en las ciudades y los niveles sean “mayores que en zonas rurales”, donde hay un número menor de alérgicos.

¿Cómo actuar ante las alergias?

“Las enfermedades alérgicas precisan de un manejo integral, no sólo desde el punto de vista terapéutico, sino también orientando al paciente, sobre cómo convivir mejor con su enfermedad”, explica Joaquín Sastre, presidente de la Seaic. Así, la inmunoterapia o vacunación antialérgica debe considerarse siempre como una herramienta terapéutica de primer orden por los facultativos ya que “proporciona una disminución significativa de los costes totales inducidos por la enfermedad alérgica respiratoria”, además de que “es el único tratamiento que puede modificar la evolución natural de la patología”.

Además, desde la Seaic recomiendan el uso de gafas de sol y mascarillas homologadas, aplicaciones móviles para controlar los niveles de polen, filtros antipolen en el coche o los purificadores de aire para interiores para contrarrestar los efectos de la primavera. Además, recomiendan, como uso diario para los alérgicos, “no podar o cortar el césped y evitar salidas al campo, ventilar la casa durante poco tiempo y hacerlo a primera y última hora del día, al llegar a casa ducharse  y cambiarse de ropa y no automedicarse“.



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