Diario Extra – Casco de barco emergido en Limón tendría 2 siglos de antigüedad


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Museo Nacional valora opciones de resguardo


Casco de barco emergido en Limón tendría 2 siglos de antigüedad

El casco de una embarcación que emergió en Playa Grande, Manzanillo, en el Caribe sur, tendría entre 200 a 300 años de antigüedad.

Así lo indicó la arqueóloga Myrna Rojas Garro, jefa de Antropología e Historia del Museo Nacional, tras una inspección realizada este lunes. Si bien las autoridades descartan que los restos tengan relación con el descubrimiento de América o que pueda ser parte de un antiguo barco pirata, sí creen que se ubica en el período posterior al contacto con los españoles y el periodo de Conquista, entre el siglo XVII, XVIII y siglo XIX, entre el comercio que se dio entre lo que se llamó “el gran Caribe” y las potencias mundiales de aquel entonces que se disputaron ese territorio.   

“Es lo que llamamos patrimonio arqueológico subacuático, que es un nuevo tipo de bien patrimonial que el Estado debe custodiar”, indicó Rojas.

Recalcó que es una parte de la historia del país de la cual falta mucha investigación y esta pieza abre una parte importante para ello.  

María Suárez, fundadora de la organización Centro Comunitario de Buceo Embajadores del Mar (CCB), mantenía la tesis de que los restos podrían pertenecer al maderero Daisy Gray, que fue construido en 1936 y dejado a la deriva por su tribulación en 1954 en un viaje entre Honduras y Cuba.

Aun así, Suárez pide a las autoridades que se realicen todas las labores de resguardo de la pieza debido a la fragilidad de la madera por su antigüedad. Esta organización ya realizó mediciones y fotografías en detalle para crear una simulación tridimensional digital.

 

RESGUARDO

 

Este lunes las autoridades del Museo Nacional con apoyo de Fuerza Pública y del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) movieron la pieza para evitar que el oleaje le siguiera golpeando.

En las próximas horas harán un hueco en la playa para enterrarla y así tratar de resguardarla y que no pierda la humedad. 

Asimismo, las autoridades piden a los curiosos no tocar la pieza y mucho menos quitarle partes.  “No tiene valor comercial, nadie se va a hacer rico con un pedazo de esa madera, lo que tiene es un valor histórico”, remarcó Rojas.

De momento la idea de trasladarlo a San José no se ve factible debido a los daños que podría recibir en el transporte. 

Se van a realizar muestras para darle una mejor exactitud temporal a la fecha en que fue construida y se le sacó otra muestra para que la Universidad de Costa Rica pueda decir el tipo de madera y conocer a qué región geográfica pertenece.





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