Diario Extra – Coyotes pasan más de 100 migrantes diarios


Un grupo de al menos 30 coyotes están aprovechando para hacer su agosto con el paso ilegal ante los conflictos que se libran en Nicaragua, donde la población huye a Costa Rica. 

DIARIO EXTRA, acompañado de oficiales de la Policía de Fronteras, realizó un recorrido por el cordón fronterizo de Tablillas y Los Chiles, donde comprobamos el ingreso de decenas de nicaragüenses ilegales.

La zona es controlada por la organización denominada Los Talibanes, quienes tienen su base de operaciones en una vivienda ubicada en el sitio conocido como El Cevichito, ahí permanece una flotilla de vehículos en su mayoría en mal estado.

Uno de sus integrantes que no se identificó conversó con El Periódico de Más Venta en Costa Rica mientras se ocultaba en un matorral.

“El precio varía dependiendo de la distancia que tengamos que trasladar a la persona, si viene solo o acompañado, si es la primera vez o reincidente y el destino al que pretenda llegar.

Damos opciones para que la persona logre ingresar a Costa Rica, lo más barato cobramos ¢30 mil, que es una caminata de 400 metros y ¢50 mil si llevan bolsos y quieren llegar hasta San José o Ciudad Quesada, tenemos una logística lista, pero eso ya vale mucho dinero más”, detalló.

Este nicaragüense agregó que trabajan todos los días las 24 horas, pues el ingreso de personas es constante.

“Podemos pasar hasta 100 personas diarias, conocemos los puntos ciegos y es un juego que tenemos con la policía que nos acechan, en ocasiones nos prensan”, acotó.

 

FAMILIA CON HAMBRE

 

Entrando la noche, el movimiento de ilegales es más frecuente, oficiales de Migración lograron detener un grupo de siete nicaragüenses donde iban dos niños.

Mariano de Jesús Roque fue uno de ellos y en medio de lágrimas aseguró que su familia se muere de hambre.

“Salí de mi país porque no hay comida, la situación que se vive actualmente es muy complicada, nuestro presidente se tiene que ir, no hay gasolina, no hay trabajo ni comida.

En ocasiones vengo solo a comprar comida y me devuelvo a la casa y en ocasiones a trabajar en fincas, si me agarran lo intentaré de nuevo, por mi familia hago lo que sea, no vengo robar, solo quiero ganarme los frijoles”, aseguró.

Trascendió que existen casas en los sectores del Jobo y Berlín que sirven para “enfriar” los ilegales mientras la policía se despista y pueden continuar el recorrido previamente pactado entre el coyote y el ilegal.

 

FORMA DE OPERAR

 

Según las autoridades, el trasiego se da en ambos lados, donde los coyotes convencen a las personas para que adquieran un viaje exclusivo que cuesta ¢40 mil y que consiste en pasarlo de la frontera, si viaja con maletas le envían un carretón para que las cargue.

Además, caminan únicamente 400 metros luego abordan un vehículo que los lleva a una casa donde les dan dormida, comida y baño, sin embargo, en ocasiones son dejados a su suerte en medio camino y su equipaje se extravía.

Datos de la Policía de Fronteras revelan que también decomisan importantes cargamentos de pólvora, zapatos y ropa que traen a suelo nacional para vender a precios muy cómodos.

Durante el recorrido se pudo constatar que los niños son traídos a intentar cruzar la frontera en medio de aguaceros, hambre, sol por las mañanas, largas caminatas en medio de barro, fincas de naranja que intentan sortear a los oficiales que a diario protegen nuestra frontera.

En el último caso se sorprendió a un grupo de nueve personas, entre ellas dos niños que con su mirada inocente no saben qué pasa, sin embargo, fueron remitidos a la orden de Migración y Extranjería para que resuelvan su estatus.




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