Diario Extra – Tragedia en el Arenal


Para entonces todos coincidían en que la erupción del volcán Irazú en 1963 no fue tan fuerte como la que ahora el país enfrentaba.

“En el cantón de Tilarán, la ceniza que ha caído ha cubierto grandes extensiones de terreno, con un espesor de 2 pulgadas aproximadamente. A tal extremo que las calles de la ciudad no se aprecian en ningún momento. Los campos circunvecinos también están cubiertos por gruesas capas de ceniza, que disminuyen en su espesor, conforme se van alejando del fatídico volcán”, informaba La Prensa Libre.

Otro detalle es la erupción del 30, cuando lanzó una gran cantidad de ceniza por la tarde, que según los reportes que se lograron obtener fue tal la nube que traspasó la costa del Pacífico.

“La franja, como lo decíamos al principio, se extiende de noreste a sureste, desde el Arenal hasta el Pacífico; y de sureste a noroeste, desde La Irma hasta algunos kilómetros al norte de Liberia. 

Conforme se va alejando la nube de ceniza del volcán, van cayendo partículas más pequeñas: desde polvo volcánico en la lejanía, hasta pequeñas piedras en Tilarán y de gran tamaño en las inmediaciones del volcán”, indica la nota de El Decano de la Prensa Nacional.

Debido a todo esto, los daños que causó para ese momento eran incalculables, pero fincas enteras se cubrieron de material, lo cual provocaba que el entorno se convirtiera en veneno para los animales.

Producto de la emergencia las autoridades ordenaron que los cadáveres que se encontraran los sepultaran ahí mismo para evitar el traslado.

Con esa medida se protegía la salud pública.

 

AYUDA LLEGÓ

 

El 2 de agosto la ayuda que llegaba desde el exterior era mayor y de mucha utilidad dada la magnitud que alcanzaba la tragedia. El país tenía pocos recursos para hacerle frente. 

El Presidente de Estados Unidos anunció que enviaría un equipo científico para estudiar el coloso y tener más explicaciones.

“Johnson en un menaje que envió a José J. Trejos, presidente de Costa Rica, dijo que el primer miembro del equipo, el Dr. Thomas E. Simkin, llegará primero. Los otros son el Dr. Howard Waldron y el Dr. William G. Melson, que irán a San José en breve”, decía la comunicación.

Además, ante la devastación evidente, el gobierno y las entidades bancarias comenzaron a anunciar las posibilidades de financiamiento que brindarían a quienes perdieron tierra o ganado.

También, les ayudarían con el traslado de los animales a otras zonas que no estuvieran contaminadas.

Para aquella fecha ya se reportaba calma en el coloso, parecía que la tranquilidad volvía poco a poco y ahora lo que quedaba era el recuento de los daños.

Mientras tanto en Ciudad Quesada y otros lugares cercanos, los familiares daban el último adiós a sus seres queridos en medio de lágrimas y lamentos buscando una explicación.

 

TURISTAS COMPLICAN

 

Uno de los problemas que en aquel momento enfrentaron las autoridades fue el movimiento de los turistas, en especial porque el 2 de agosto es feriado. 

“Una verdadera ola de turistas ha invadido la ciudad de Tilarán con lo que el problema se agrava, toda vez que en esa localidad hay un buen número de refugiados más los elementos de la Cruz Roja Costarricense y de la Guardia Civil, etc. 

Lo que ha convertido en un verdadero mar humano la ciudad, en donde no hay suficientes restaurantes o negocios en donde puedan ser atendidas esas personas”, señala la publicación.

 

RESCATISTAS 

 

Mientras todo esto ocurría la patrulla de emergencia intentaba llegar a la zona, ya fuera para rescatar personas o al menos los cuerpos de los desaparecidos.

Esta patrulla “estaba comandada por el teniente Agüero, de la Segunda Compañía de la Guardia Civil, y formada por Israel Poveda, Édgar Valerio, Migue Hernández, Cabo Navarro, Gilberto Madrigal, Rigoberto Jiménez y el voluntario Rolando Cooper.

Salió de San Carlos a las 3 de la madrugada. Luego, a las 4, salió una patrulla formada por elementos de la Cruz Roja Costarricense en una ambulancia y detrás el vehículo de doble tracción de La Prensa Libre, llevando a nuestros enviados especiales y a dos boy scouts”, expresa El Decano de la Prensa Nacional.

Así, se seguía haciendo frente a una de las mayores tragedias que ha enfrentado el país.




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