Investigadores del Clínic descubre cómo funciona el genoma del tipo de leucemia más frecuente


Hospital Clínic de Barcelona
HOSPITAL CLÍNIC


Investigadores del Hospital Clínic- IDIBAPS han logrado descifrar el funcionamiento del genoma de la leucemia linfática crónica, el tipo de leucemia más frecuente. Este hecho permitirá desarrollar nuevos tratamientos contra este tipo de cáncer.

El estudio,  publicado este lunes en la revista ‘Nature Medicine’  ha contado con la coordinación de Iñaki Martín-Subero, jefe del grupo de Epigenómica Biomédica del IDIBAPS y profesor de la Universidad de Barcelona. El investigador ha facilitado un mapa en alta resolución sobre las funciones del genoma, lo que supone una nueva aproximación a la investigación molecular del cáncer.

Según Martín-Subero, el hecho de comparar el mapa de la leucemia con el de las células sanas ha revelado cientos de regiones que cambian su funcionalidad en la leucemia, lo que posibilita una mejor comprensión de la enfermedad y un desarrollo de nuevas terapias. Todo ello, mediante herramientas de biología computacional y técnicas de secuenciación.

Una investigación más avanzada

Los estudios moleculares de la leucemia y otros tipos de cáncer, llevados a cabo hasta el momento, se habían centrado en analizar moléculas de sólo una capa de formación, provocando una visión parcial e impidiendo trazar un mapa más preciso sobre las funciones del genoma. Mediante técnicas de secuenciación y herramientas de biología computacional avanzadas, pudieron realizar un mapa detallado.

“Este es un estudio sin precedentes en la investigación genómica del cáncer- en el que han participado 51 investigadores de 23 centros de 6 países- y subraya la importancia de integrar diferentes capas de información molecular para comprender mejor la enfermedad”, ha afirmado Elias Campo, coautor del estudio y director de Investigación del Hospital Clínic y catedrático de Medicina de la UB.

Conocer la secuencia del genoma- según explica Martín Subero– no era suficiente para saber su funcionamiento. “Para conocer sus funciones y su regulación era necesario el análisis integrador de múltiples capas epigenéticas”.

La investigadora del IDIBAPS Renée Beekman ha detallado: ” el reto más importante al que nos enfrentamos, una vez generados los datos, era cómo analizar e integrar tantas capas de información”. “Han sido tres años de intensos análisis informáticos para poder completar el mapa funcional de la leucemia”, reconoce. Para dicha labor contaron con la colaboración del Centro de Computación de Barcelona.

Los investigadores encargados han identificado con precisión regiones con funciones específicas, como las zonas oscuras del genoma, conocidas como ‘ADN basura’, pero que albergan regiones esenciales para que el funcionamiento del genoma.

“De manera similar a un mapa geográfico- explica Martín-Subero-, hemos podido cartografiar por primera vez el mapa completo de las funciones del genoma de la leucemia, definiendo genes activos, inactivos, regiones que no contienen genes pero controlan su expresión o grandes desiertos inactivos del genoma”. “En total hemos identificado que el mapa del genoma contiene un total de 12 funciones diferentes”, ha especificado.

A su vez, Beekaam ha expuesto el siguiente ejemplo: “hemos podido observar cómo cambia el mapa de la leucemia en comparación con el mapa de las células sanas, y como las leucemias son capaces de crear una infraestructura molecular muy eficiente para crecer sin control. Por así decirlo, donde antes había un desierto, las células de cáncer crean núcleos industriales”.

Posibilidad de tratamiento

Martín-Subero ha añadido: “además, descubrimos que tan sólo tres familias de proteínas parecen estar encargadas de dicho cambio. Siguiendo con la metáfora, se podría decir que tan sólo tres empresas se encargan de construir y mantener todas las industrias”, por lo que la acción de estas tres familias de proteínas puede ser inhibida con fármacos que ya se están desarrollando.

Profundizando en este aspecto, Elías Campo ha apuntado que “quizás este es el aspecto traslacional más importante del estudio, ya que ofrece una perspectiva terapeútica mediante la cual se pueden revertir las alteraciones funcionales en la leucemia”.

“Este mapa tan completo no sólo nos permite comprender mejor la leucemia a nivel molecular, sino que también ofrece una gran fuente de información para otros investigadores para hallar un mejor tratamiento para los pacientes”, ha concluido Martín-Subero.



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