la historia de dos hermanas


La actriz Lissette Condassin comparte que “hay una historia muy linda” en torno a la primera ocasión que compartió escena con su colega y amiga Gaby Gnazzo.

En 1993, ambas eran presentadoras de noticias en RPC Televisión y Gnazzo encarnaría a María, la protagonista de La novicia rebelde. El director de este musical, el maestro Bruce Quinn, “le preguntó si conocía a alguien que actuara y cantara que pudiera ser la antagonista de la obra, la baronesa Elsa Schrader. Gaby le dijo a Bruce: ‘Te tengo la persona ideal”. 

A mí, a pesar de que había tomado clases de actuación en la universidad y cantaba, me pareció un reto demasiado grande y le dije que no.

“Gaby insistió tanto que entre ella y mi esposo me convencieron para que me tirara al ruedo”, agrega Condassin sobre un montaje en el que ambas debutaron.

Luego, en 1994 estuvieron juntas en otro musical, Evita. Condassin fue la política argentina y Gnazzo era la coreógrafa y coros.

Ahora han vuelto a coincidir en Reencuentro, dirigida por Aaron Zebede y que se presenta en el Teatro La Plaza hasta el 7 de julio.

Exigencias

Las exigencias como actrices son distintas cuando participan de un montaje integrado por dos actores en escena. “¡Son enormemente distintas! La obra recae únicamente en nosotras dos. No hay canciones de por medio, ni otros actores que te ayuden a desenvolver el personaje. Estamos en escena toda la obra y con un guión extremadamente complicado en lo que a sensaciones se refiere, tenemos los sentimientos a flor de piel desde que inicia hasta que termina la obra”, resalta  Gaby Gnazzo.

Por supuesto que ser protagonista de un montaje, aunque sea de gran elenco, comenta  Lissette Condassin, “conlleva una responsabilidad muy grande y prácticamente el peso de la obra recae en ti como ancla de la historia. Sin embargo, las cargas se reparten entre los demás protagonistas y el resto del elenco. En un montaje de solo dos actrices como es el caso de El Reencuentro, prácticamente no salimos de escena en ningún momento en ninguno de los dos actos y la responsabilidad se multiplica porque debemos mantener la obra ‘arriba’, a buen ritmo, y la concentración debe ser mayor para no fallar con las líneas según el libreto y llevar la historia como está marcada”.

Drama y comedia

Reencuentro es un drama que está lleno de comedia; además, la química entre Lissy y yo es increíble”, comparte Gaby Gnazzo, quien tiene tres hermanas, “yo soy la del medio y la única que es artista, así que fui incomprendida, jajaja, pero el apoyo que recibo de ellas ha sido maravilloso”.

A esta pieza del español Ramón Paso se le califica como una comedia por cómo presenta los diversos conflictos entre dos hermanas que se reencuentran después de dos décadas.

Sin embargo, advierte Lissette Condassin, “no es una comedia ligera. Después de reírte mucho te invita a valorar a tu familia en su justa dimensión”.

Condassin opina que deben ver El Reencuentro porque “la mayoría de la gente va al teatro porque quiere ir a reírse. Por eso, las comedias son más populares que los dramas. Quienes hacemos teatro tenemos la misión de no solo atraer al público, sino acostumbrarlos a que no deben ir al teatro a pasar un buen rato con una comedia ligera, sino que también decidan ver una obra por su contenido inteligente”.

Núcleo

En el plano afectivo, la familia se puede definir como el sitio dentro de la sociedad en donde cada uno de sus miembros debe ser aceptado como es. Vista la tumultuosa relación entre las dos hermanas en Reencuentro parece esto un ideal. “En todas las familias hay problemas de aceptación, pero en muchas el amor hacia sus miembros te lleva a tener que aceptarlos tal y como son. La mayoría de las veces esto es imposible y de allí el dicho: ‘ocurre hasta en las mejores familias”, plantea Gaby Gnazzo.

Condassin, quien tuvo un hermano que falleció hace seis años y tiene tres hijas, lamenta que las familias no siempre se acepten entre sí, en especial “en los casos donde hay ‘ovejas negras’. Pero son familia, por lo que hay que ‘tolerarlos’ y dependiendo de qué tipo de situación se trate, apoyarlos y defenderlos”.

Condassin tiene un parlamento en la obra: “la familia solo sirve para hacerle todo lo que no le puedes hacer a un desconocido, por miedo a las consecuencias”. En el caso de las hermanas del Reencuentro, “por la tumultuosa relación, sí podría ser un ideal que la familia debe ser aceptada tal cual es, pero al final esa premisa se volvió una realidad; lo que hace de la obra una historia maravillosa”.




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