¿Sufre su hijo abuso en el centro educativo?


  • Hasta octubre, el MEP reportaba 100 educadores investigados por delitos sexuales
  • Psicólogas hacen algunas recomendaciones

Hasta el 6 de octubre anterior, el Ministerio de Educación Pública (MEP), registraba más de 100 profesores denunciados en este 2017 por delitos sexuales.

Por ejemplo, setiembre cerró con la detención de 2 profesores sospechosos de acosar y abusar a sus estudiantes en San Ramón y Parrita. A inicios de octubre arrestaron a otro profesor sospechoso de cometer un abuso sexual contra una alumna de 16 años, en el Colegio Técnico Profesional de Parrita.

La semana anterior se condenó a un maestro de primaria en Pérez Zeledón, a 12 años de prisión tras demostrarse su culpabilidad en 6 delitos de abusos sexuales agravados contra menores de edad y un delito de seducción o encuentros con menores por medios electrónicos.

Estas situaciones sin duda preocupan a muchos padres de familia que depositan su confianza en los educadores, quienes pasan buena parte del tiempo con ellos.

Conductas sospechosas

¿Cómo identificar a un menor que está sufriendo abuso?

María Esther Flores, psicóloga especialista en temas de familia, explicó que en el caso de los niños generalmente presentan cambios en la alimentación, en los patrones de sueño, pueden presentar miedos excesivos que deberían hacer sospechar.

“Suelen encerrarse, prefieren no visitar amiguitos, porque tienen miedo a salir. Otra cosa importante es que hay que saber que aunque los niños pueden mentir en las notas, en la comida o las cosas de los hermanos, en temas de sexualidad jamás un niño inventa, siempre hay que creerle”, explicó la psicóloga.

Malas relaciones interpersonales, desinterés en los estudios, negación de ir a la escuela, llanto frecuente, son señales de que algo no anda bien. “Una buena técnica es por medio de dibujos, pedirles que dibujen lo que les está pasando, pues por medio del lenguaje infantil es más fácil que por medio de preguntas directas”, explicó Flores.

Laura Chinchilla, psicóloga del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), comentó que los padres de niños menores de 12 años tienen que tener una vigilancia muy cercana de lo que hacen, pues antes de esa edad la persona no es capaz de tener malicia y un pensamiento que le permita percibir las malas intenciones de un persono.

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En los adolescentes

En la adolescencia la situación puede cambiar, pues el abusador le puede hace creer al adolescente que la relación está bien, entonces la persona menor de edad no identifica que trata de una relación impropia, en la que hay un abuso de poder.

“Si un mayor de edad está haciendo tocamientos indebidos y teniendo relaciones con los jóvenes, estos últimos en un principio piensan que esto no es malo, pero cuando ya quieren otro tipo de relación porque les gustan personas de su edad, pueden empezar a sentir miedo, especialmente cuando se niegan y hay amenazas, entonces vamos a tener síntomas post-traumáticos: pesadillas, náuseas, culpa”, explicó Flores.

De acuerdo con la psicóloga este tipo de abusos generan que los jóvenes, en un futuro, tengan mayores problemas para tener una vida sexual libre, “experimentan sentimientos de culpa, anorgasmia o viven en promiscuidad, pues creen que no merecen y que su cuerpo no vale nada“, comentó Flores.

Atención en las instituciones

El MEP por su parte, aborda estas situaciones desde la Contraloría de Derechos Estudiantiles que las traslada al Departamento de Asuntos Disciplinarios, una vez que existe la sospecha de una situación irregular entre profesores y alumnos. Este se encarga de resolver en vía administrativa lo que se está denunciando de acuerdo con el artículo 66 y 67 del Código de la Niñez y la Adolescencia.

Una vez esto, se determina si es necesario implementar medidas cautelares mientras se realiza la investigación y se desarrollen las acciones necesarias para una respuesta pronta al conflicto en pro del interés superior de las personas menores de edad.

El centro educativo por su parte, debe aplicar el Protocolo de actuación en situaciones de violencia física, psicológica, sexual, acoso y hostigamiento sexual, que son de acatamiento obligatorio por parte de todos los funcionarios.

El padre de familia además deberá de denunciar en la vía penal respectiva para el debido conocimiento por parte del Ministerio Público, de acuerdo a lo establecido por el Código de la Niñez y Adolescencia.

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