Un dron espía de EE UU se estrelló en aguas españolas y fue rescatado del mar en secreto


Una imagen de un dron espía RQ-4 Global Hawk como el siniestrado frente a las costas gallegas.
U.S. Air Force photo / Bobbi Zapka


Es el dron militar más grande que posee el ejército de Estados Unidos. El avión tripulado con control remoto RQ-4 Global Hawk puede volar durante 36 horas seguidas, con un alcance de 25.000 km y mide de extremo a extremo de las alas 35 metros. A parte de ser capaz de portar 1.600 kg de material puede vigilar cerca de 100.000 km2 de superficie en un solo día, incluso en malas condiciones atmosféricas y con una gran fidelidad de imagen e información.

Uno de estos aparatos, cuya tecnología es alto secreto, se estrelló el pasado 26 de junio de 2018 frente a las costas españolas, cerca de Cádiz, según algunas informaciones, aunque no había trascendido hasta ahora. Según informaba el medio especializado The Drive, uno de estos aparatos cayó al mar, según confirmó el Centro de Seguridad de la Fuerza Aérea de EE UU.

“Hay una Junta de Investigación de Seguridad en curso que investiga el accidente de un RQ-4 que impactó en el agua frente a las costas de España el 26 de junio de 2018. La Junta de Investigación de Seguridad sigue en marcha. Es política del Departamento de Defensa y Fuerza Aérea no discutir el análisis, hallazgos o recomendaciones de las investigaciones de seguridad para proteger el proceso de investigación”, decía el comunicado del organismo militar.

Inmediatamente se inició una operación de rescate para recuperar los restos del fondo del mar. Este aparato tiene un coste de unos 220 millones de dólares por unidad, pero sobre todo contiene tecnologías que el ejército de EE UU quiere evitar que caigan en manos de otras Fuerzas Armadas. Los restos recuperados fueron enviados de nuevo a EE UU para su análisis, a través de la Estación Naval de Rota.

Es la segunda vez que un RQ-4 Global Hawk se estrella, pues ya se perdió un RQ-4 hace poco más de un año, cuando se produjo otro accidente en una zona salvaje y remota de California, cerca del Monte Whitney, el 21 de junio de 2017.



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