10 consejos para las parejas comparten imágenes comprometidas


El furor de las redes sociales y de las apps de contactos en los últimos años han puesto de moda una práctica conocida como ‘sexting’. Su nombre es un acrónimo de ‘sex’ (sexo) y ‘textign’ (escribir mensajes) y consiste, básicamente, en compartir mensajes, fotos o vídeos de contenido erótico y sexual personal a través del móvil u ordenador, mediante aplicaciones de mensajería instantánea o redes sociales, correos electrónico u otro tipo de herramienta de comunicación virtual.

Lo habitual es que se realice de manera íntima y de mutuo acuerdo entre dos personas siendo una práctica totalmente lícita. Pero el problema podría llegar si una de las dos partes incumple el trato y difunde lo que en principio era exclusivamente un envío privado e, incluso, que al llegar a terceras personas, éstas reenvíen de nuevo el contenido o lo almacenen en su teléfono u ordenador dando lugar a un delito y un grave perjuicio para la víctima.

Estos días en los que el confinamientom aun en fase de desescalada, puede estar poniendo a prueba la resistencia de muchas parejas (recientes o veteranas) separadas por la distancia y en los que éstas pueden ver en el ‘sexting’ una buena forma de ‘levantar el ánimo’ y mantener relaciones sexuales a distancia, sugerimos tomar una serie de precauciones para el intercambio de estos contenidos. La web Sexting Seguro ofrece un decálogo con consejos para practicarlo de la manera más sensata posible:

Sopesar los riesgos. Asegurarse de qué se conocen los riesgos asociados al ‘sexting’, que la decisión ha sido tomada sin presiones o amenazas y que se hace sin precipitación.

Confianza en el otro. Valorar hasta que punto la persona destinataria merece nuestra confianza y está preparada para proteger nuestra privacidad e intimidad. El sentido común debería sugerirnos evitar a quien no conozcas y no enviar contenidos privados solo para atraer la atención de otra persona, quizás lo único que se consiga es que los comparta por diversión.

Mutuo acuerdo. Confirmar que quién va a recibir el mensaje desea tenerlo y cuenta con aviso previo para que no resulte incómodo o problemático.

Medidas de seguridad. Revisar que el teléfono móvil no tenga malware (software malicioso) y pedir a la persona destinataria que también lo haga. Revisar además la privacidad de los perfiles sociales y encriptar las fotos para que no sean fácilmente difundibles.

Pensar antes de actuar. Decidir con calma qué tipo de imagen o vídeo se quiere enviar.

Sugerir sin mostrar. Excluir de la imagen o vídeo partes que puedan ayudar a reconocer nuestra identidad (rostro, marcas corporales como tatuajes o cicatrices, objetos o entorno) y metadatos como la geolocalización.

Ante todo, privacidad. Seleccionar el medio o aplicación que mejor se adapte a nuestro propósito con las mayores garantías. Existen apps específicas para ello y también sistemas de encriptación. No publicar fotos íntimas en las redes sociales, cualquier podría usarlas en nuestra contra.

Stop al wifi público. Evitar el uso de redes wifi públicas durante el envío y solicitar a quien se le envían que haga lo mismo.

Revisar antes de enviar. Centrar la atención en lo que se hace. Verificar bien qué y a quién se envía antes de pulsar. No hay opción a arreglar un error.

Borrar después de enviar. Eliminar del teléfono móvil (y de la nube si es el caso) las imágenes íntimas, las usadas o las pruebas. Solicitar a quien se le hayan enviado que haga lo mismo en su dispositivo.

Si aún así la foto o vídeo ha acabado en manos distintas de la persona a la que fue dirigida, hay que tener dos cosas bien claras:

La persona que ha enviado la foto o el vídeo no es culpable sino una víctima. El responsable será quien haya propiciado esa situación.

No ceder a chantajes. Si el destinatario ha reenviado la fotografía/vídeo o amenaza con hacerlo, ha cometido o está a punto de cometer un delito. Es importante denunciarlo en comisaría o a través del Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil.

Si eres la persona que ha recibido el material:

Una menor observa el teléfono móvil mientras estudia.

Cuidado con incurrir en una amenaza o chantaje para pedir esa foto o vídeo. Se trata de un delito.

– También es delito y está castigado con penas de prisión o multa difundir, revelar o ceder a terceros imágenes o grabaciones que se hayan recibido de manera consensuada. Por cierto, mostrar esa imagen, enseñándole a otra persona la pantalla del ordenador o móvil, también es delito.

– Si la persona que ha enviado el material solicita que se borre ese contenido del móvil u ordenador, debe respetarse su decisión.

Y en el caso de recibir material de terceros:

No difundirlo. Si la primera difusión de ese material se ha realizado sin consentimiento, se está colaborando en un delito.

– También hay que borrar las fotos o vídeos recibidos del dispositivo. Almacenarlos no es lícito aunque no se hayan hecho o no se conozca a la persona que aparece en ellos. Es recomendable, además, denunciar la circulación del material en comisaría o ante la Guardia Civil.



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