Bolton se fue y la fiebre de la guerra con Irán cayó repentinamente


(CNN) — El precio del petróleo cayó un 2,2% solo unos minutos después de que se difundiera la noticia de que el asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, John Bolton, se había quedado sin trabajo. En un instante, la perspectiva de una guerra catastrófica en Medio Oriente pareció retroceder dramáticamente.

Bolton es famoso por ser el hombre que nunca conoció una guerra que no le gustara (excepto la de Vietnam, que él evitó). Y el conflicto con Irán es la guerra que parecía gustarle más.

En 2015, escribió un editorial en el diario The New York Times titulado To Stop Iran’s Bomb, Bomb Iran” (“Para detener la bomba de Irán, bombardeen Irán”). Era un orador habitual (pagado) en las reuniones anuales de Mujahedin-e-Khalq (MEK), un grupo de exiliados iraníes que durante años fue alojado por Saddam Hussain, y que hasta 2012 estuvo en la lista de grupos terroristas del Departamento de Estado de Estados Unidos.

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En su aparición más reciente en una reunión de MEK, en 2018, Bolton declaró: “El comportamiento y los objetivos del régimen [iraní] no van a cambiar y, por lo tanto, la única solución es cambiar el régimen mismo”.

Previamente abogó por un cambio de régimen en Venezuela, Iraq, Corea del Norte, Libia y Siria, por nombrar algunos.

Bolton fue, principalmente a través de su exposición en Fox News, uno de los críticos más vocales del acuerdo nuclear de Irán de 2015. Asumió el cargo de asesor de seguridad nacional en abril de 2018 y, un mes después, Estados Unidos se retiró unilateralmente del acuerdo.

Sin Bolton, el manto de halcón sobre Irán ahora pasa al secretario de Estado, Mike Pompeo. Pero, a diferencia de Bolton, Pompeo parece haber dado prioridad a su relación con el presidente Trump.

Un perfil reciente de Pompeo en The New Yorker incluyó una cita de un exalto funcionario de la Casa Blanca que describe al secretario de Estado como “entre las personas más aduladoras y serviles alrededor de Trump”. Un exembajador de Estados Unidos le dijo al autor del artículo que Pompeo es “como un misil en busca de calor para el trasero de Trump”.

La partida de Bolton puede cambiar el estilo de la postura de Trump sobre Irán, pero quizás no la sustancia.

La política de Washington de “máxima presión” está diseñada, según Pompeo, para cambiar el comportamiento de Teherán. Pero, tomando en cuenta la severidad de las sanciones, parecen diseñadas para poner de rodillas a Irán.

“Ahora hemos hecho que la economía de Irán sea un desastre”, se jactó Pompeo ante George Stephanopoulos en el programa Sunday de ABC, donde describió el efecto de las sanciones estadounidenses. “Creemos que su economía podría reducirse hasta 10 o 12% en el próximo año”.

Solo dos días después, pocas horas después de la partida de Bolton, Pompeo dijo que Trump podría reunirse con el presidente de Irán, Hassan Rouhani, “sin condiciones previas”.

Con Bolton fuera del camino, tal reunión ahora puede continuar sin mucha resistencia dentro de la Casa Blanca de Trump.

No está claro, sin embargo, qué podría salir de una reunión Trump-Rouhani. Si miramos el ejemplo de Corea del Norte, si bien la naturaleza de la relación entre Trump y Kim Jong Un puede haber cambiado –ambos líderes ahora intercambian “cartas de amor” en lugar de insultos–, los problemas subyacentes, como el programa nuclear de Corea del Norte , las sanciones internacionales, etc., permanecen sin cambios.

Sin el alivio de las sanciones, o la promesa de hacerlo, es poco probable que los iraníes actúen como Kim.

También en contra de un cambio dramático en la política estadounidense-iraní está el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien ha presionado a las sucesivas administraciones estadounidenses para que tomen una posición más dura sobre Teherán.

Trump ha estado más que dispuesto a cumplirle a Netanyahu casi todos sus deseos. Reconoció a Jerusalén como la capital de Israel y trasladó la embajada de Estados Unidos allí; se enfrentó y recortó fondos a la Autoridad Palestina y a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, y cerró la misión diplomática palestina en Washington.

Después de meses de retórica belicosa sobre Irán, este verano Trump comenzó a cambiar el tono. En lugar de bombardear Irán, comenzó a jugar con la idea de hablar con ellos.

Entonces, ¿Trump se ha enfriado sobre enfrentar a Irán? Las elecciones de 2020 son importantes y la opción de una guerra con Irán combinada con la posibilidad real de una recesión en Estados Unidos podría significar un desastre para el presidente.

Nunca destacado en cuanto a lealtad, Trump echó a Bolton sin ceremonias. La voz más fuerte a favor de la confrontación con Irán ahora ha sido desterrada al desierto, o quizás a Fox News, de donde vino.

Si bien siempre es peligroso tratar de predecir las acciones de Trump, ahora existe una posibilidad real de una ligera mejora en la larga e infeliz relación entre Estados Unidos e Irán.

Trump no es conocido por su profunda comprensión de las complejidades de Medio Oriente, o por un enfoque reflexivo sobre los delicados asuntos del Estado.

Tampoco ha expresado nunca mucho interés o simpatía por los que viven aquí. Pero tal vez por diseño o, más probablemente, por feliz coincidencia, al abandonar a Bolton, el presidente Trump puede haber hecho que la guerra sea menos probable.



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