Cómo afrontar las relaciones sexuales esporádicas en tiempos de coronavirus, consejos y precauciones


La noticia veía la luz el pasado 18 de mayo. Según publicaba la BBC, Países Bajos recomienda a los solteros buscarse una pareja sexual en medio de la pandemia. Y es que aunque han sido numerosos los artículos dedicados a la relaciones sexuales en tiempos de coronavirus, los solteros o personas sin pareja estable o bien aquellas que disfrutaban hasta la irrupción de la Covid-19 de la promiscuidad sexual han sido los grandes olvidados durante estas semanas.

En este tiempo, los holandeses que se encontraban en dicha situación han mostrado su inquietud y malestar por la poca información y consejos para la vida sexual durante la pandemia y el Instituto Nacional de Salud Pública y Medio ambiente del país (RIVM, por sus siglas en inglés) se ha hecho eco ahora con la publicación de una guía dirigida a los solteros que buscan intimidad donde les aconseja encontrarse un “amigo sexual”.

Por un lado, el RIVM sostiene que las personas sin pareja estable deberían llegar a un acuerdo con alguien más a la hora de mantener relaciones sexuales pero recuerda, en cualquier caso, que la pareja debería evitar relaciones sexuales si uno de sus integrantes sospecha que puede tener coronavirus.

El organismo señala que “tiene sentido que, como persona soltera, también desees tener contacto físico” pero advierte que los solteros que elijan tener sexo durante este tiempo deben tomar precauciones para minimizar el riesgo de exposición a la enfermedad. “Por ejemplo, vete (siempre) con la misma persona para tener contacto físico o sexual (un compañero para acurrucarte o un ‘compañero sexual’) siempre que estén libres de enfermedad”, indican. El RIVM también añade: “llega a acuerdos con esta persona acerca de cuánta otra gente ven ambos. Cuantas más personas vean, mayores serán las posibilidades de (propagar) el coronavirus”.

¿Sexo virtual o real?

Desde que surgieron los primeros casos en China se sabe que el virus se propaga principalmente a través de las gotitas respiratorias de una persona infectada cuando tose, estornuda o habla muy cerca. Por lo tanto, una práctica tan habitual en el coito y los preliminares como el beso es arriesgado, ya que el coronavirus puede transmitirse a través de la saliva.

¿Qué alternativas tienen entonces las personas sin pareja estable que quieran mantener relaciones sexuales para minimizar los riesgos durante esta pandemia y las ya iniciadas fases de desescalada? El doctor François Peinado, cirujano urólogo especialista en próstata y medicina sexual, señalaba en una reciente entrevista con la agencia EFE varias alternativas.

Si hay temor a contagiarse o bien a contagiar a otros, el sexting (envío de contenidos provocativos o sexuales a través del teléfono), la masturbación o el sexo virtual por videollamada pueden ser buenas opciones para mantenerse sexualmente activos.

Si se opta por mantener relaciones con contacto físico, Peinado recalca la importancia de cuidar más que nunca la higiene: lavado de manos antes y después de la relación sexual, el uso de preservativo así como evitar el sexo oral y el anal sin protección.

¿Hay riesgo de transmisión a través del semen?

En lo que atañe a la transmisión de la enfermedad a través del semen, un reciente estudio publicado a principios de mayo señala que el coronavirus puede permanecer en éste incluso después de comenzar la fase de recuperación. Esta investigación, realizada por un equipo del Hospital Municipal de Shangqiu (China), no descarta por tanto que el virus pueda propagarse por vía sexual.

Los investigadores evaluaron a 38 pacientes que fueron tratados allí en el momento álgido de la pandemia. El 16% de ellos presentaba restos de coronavirus en su semen, según indicaron a la revista JAMA Network Open y, si bien la mayoría se encontraba en una fase aguda de la enfermedad, el 9% de ellos ya estaba en proceso de recuperación. Este estudio, por cierto, contrasta con otro llevado a cabo hace alrededor de un mes por investigadores de EE UU y China publicado en la revista Fertility and Sterility, que no encontró evidencias en el semen de pacientes recuperados.

Sea como sea, y ante la falta de seguridad total, es evidente que el uso de preservativo es todavía más importante si cabe entre las personas sin pareja estable, que en cualquier caso ya deberían utilizarlo para evitar enfermedades de transmisión sexual (ETS) y embarazos no deseados.

Evitar posturas ‘cara a cara’

Conscientes de que la salud sexual va a ser una de las más comprometidas una vez iniciada la desescalada y retomado el contacto social, el Instituto Andaluz de Sexología aconseja, sobre todo, evitar los besos con lengua y las posturas sexuales “cara a cara”.

“En las relaciones sexuales que tengan lugar en este periodo lo más peligroso son los besos linguales, ya que la mayor concentración del virus está en la saliva”, asegura el sexólogo y psicólogo Francisco Cabello, director del intituto.

Aunque indica que las parejas que no han estado confinadas juntas pueden tener sexo, sí recomienda tomar precauciones ya que alguno de los dos puede estar infectado y no presentar síntomas. Por lo que, para evitar el contacto boca a boca y reducir la probabilidad de contagio, a su juicio lo más recomendable durante este periodo es practicar “posturas posteriores como ‘el perrito’ o ‘la cuchara’”.

El sexólogo también asegura que, pese a que son casos excepcionales, lo mejor es evitar el sexo oral y, en especial, el oro-anal. Señala que en la orina se ha encontrado el virus tan solo en un 6,8% de los casos, pero donde sí se ha descubierto “y en gran cantidad” es en las heces. “El sexo que hay que evitar totalmente es el oro-anal”.

Para Cabello, el mayor riesgo lo corren aquellos que van a conocer a gente nueva. Recomienda que, antes de tener sexo con alguien desconocido, lo más correcto sería «tener una analítica que diera positivo en los anticuerpos para saber que se ha pasado el virus o haber estado sin ningún síntoma”.

El director del Instituto Andaluz de Sexología explica que no se garantiza que no haya riesgo en estos casos. «La realidad dramática desde el punto de vista sexual es que la COVID-19 está en la saliva, así que, en las relaciones nuevas, lo mejor es estar quince días sin mantener sexo, esperar a que no aparezcan síntomas y después, evitar las prácticas sexuales de riesgo«, concluye.

Todas estas recomendaciones y precauciones, obviamente, van a entrar en conflicto con la propia necesidad de seguir manteniendo una vida sexual activa, plena y satisfactoria. Desde el mundo de vista psicológico, la especialista Ángela de la Fuente aconseja: “Está claro que va a haber un tiempo en que vamos a tener que cambiar la manera de relacionarnos, con cuantas personas nos vemos aunque ya nos den permiso para salir, pero tampoco es saludable que cojamos pavor a las personas. Con el nivel de ansiedad justo, saber que tengo que mantener unas recomendaciones… pero necesitamos de ese contacto para vivir y tener salud mental porque al centrarnos tanto en la salud física nos estamos olvidando mucho de ella”. Y si surge el miedo a retomar las relaciones sexuales: “hay que reflexionar hasta dónde ese miedo puede ser real, cuál es el riesgo, qué consecuencias puede tener ver o no ver a una persona porque a veces minimizamos las consecuencia pero otras muchas las agrandamos”.



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