Cómo hacer marionetas con calcetines


Es de sobra conocido que existe un malvado monstruo que vive en la lavadora y que siempre se lleva algún calcetín, por eso luego hay decenas de estos sin pareja, tristes y sin mucho que hacer. ¡Hasta ahora! Con esos calcetines desparejados, o que ya no tienen uso, se pueden crear preciosas marionetas. Es una actividad fabulosa para hacer en familia, ya que fomenta la creatividad de los más pequeños, se recicla ropa usada y es muy divertido. 

Materiales:

  • Un calcetín gordo. Se puede hacer con uno fino, pero es mejor que tenga cierta consistencia. Lo ideal es que sea colorido, a rayas, lunares o que tenga algún dibujo divertido.
  • Cartón
  • Goma espuma
  • Botones o bolas de poliespán
  • Cartulinas, telas de colores o goma eva
  • Lana o espumillón
  • Tijeras
  • Pegamento líquido

En primer lugar, hay que hacer la boca. Se dibuja un círculo sobre el cartón, se recorta y se dobla por la mitad. Tiene que ser, más o menos, del mismo diámetro que el ancho del calcetín. Se le da la vuelta al calcetín y se pega el cartón en el extremo cerrado, donde normalmente estarían los dedos. El doblez del cartón deberá coincidir con la punta del calcetín, de manera que un semicírculo quedará en la parte de delante y otro en la de atrás. Se recortan dos semicírculos de goma espuma del mismo tamaño y se pegan a ambos lados, haciendo una especie de bolsillo que servirá para meter las mano a la hora de manejar la marioneta. Una vez esté seco, se le da la vuelta al calcetín. De esta forma, se consigue la base de la marioneta, que ya podrá abrir y cerrar su boca. 

Ahora es el turno de la decoración y de la imaginación. La marioneta puede ser cualquier cosa que se quiera: un animal, un gran científico, un bicho abstracto… En función de lo que deseemos, se deberá hacer una decoración u otra.

Para hacer la lengua, se toma una cartulina o una tela roja se recorta un círculo, se dobla por la mitad y se pega en el interior de la boca. Para los ojos se pueden usar bolas pequeñas de poliespán a las que les dibujaremos unos puntos negros, botones o lo que se tenga a mano. Lo mismo con la nariz; un pequeño pompón de algún color vivo sería una buena opción. Se le puede poner pelo utilizando lana, un trozo de espumillón o algodón. Si se quiere hacer una marioneta de algún animal, habrá que ponerle las orejas con goma eva o tela, por ejemplo.

No importa si la marioneta es azul, tiene pecas, solo un ojo o un cuerno de unicornio. La clave está en divertirse imaginando cientos de personajes y jugando con ellos.

Una vez terminada, habrá que pensar en una voz graciosa para la marioneta, ponerle nombre y, ¡jugar con ella!

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