de los ‘walkie talkie’ de ‘E.T.’ al bigote de Superman


Para pulir los acabados de efectos visuales, eliminar gazapos o imágenes no deseadas, incluso para alterar obras que ya están hechas. El uso de las tecnologías digitales permiten mejorar o cambiar, para bien o para mal, las imágenes de las películas. El episodio más reciente, aunque no llegará a más por motivos legales, se corresponde con la tercera opción y la oscarizada Infiltrados (2006), uno de los títulos más famosos de Scorsese.

La película es muy conocida, hace años que se estrenó y, aún para aquellos que no la hayan visto no es ningún destripe comentar que en su escena final aparece, a través de una ventana, una rata paseándose por la barandilla de un balcón. El roedor simbolizaba a las dos “ratas”, los infiltrados, uno por parte de los mafiosos irlandeses en la policía de Boston y el otro un agente de la ley actuando como topo en el seno del crimen organizado.

Los interpretaron Matt Damon y Leonardo DiCaprio, y era un remake de la producción de Hong Kong Infernal Affairs de Andrew Lau y Alan Mak. El recurso de la metáfora en la película de Scorsese fue criticado desde su mismo estreno al considerarse demasiado obvia. El caso es que hace unas semanas un director llamado Adam Sacks, autor de varios cortos y que también ha trabajado en televisión, inició una campaña a través de Internet para lograr que Infiltrados fuera “perfecta”.

Se trataba de reunir unos 4.000 dólares para aplicar el borrado digital de la susodicha rata, incluso se comprometía a enviarles una copia con el montaje a los usuarios que más colaboraran. En pocos días logró reunir más de la mitad de la financiación, pero actualmente su propuesta ya no está disponible por “una disputa de la propiedad intelectual” con los propietarios del filme.

La idea de Adam Sacks, y que en tono amistoso o gracioso también proponía enviar al animalito a otro lugar más adecuado, como el de la película de Pixar Ratatouille, provocaba además otro debate, sobre el respeto y no alterar las obras originales, pese a sus defectos.

Otra variante más lícita, aunque tampoco generando consenso, es el de los mismos autores que deciden autocensurándose o bien como opción que no termina siendo la más acertada. Uno de los ejemplos recientes más comentados fue eliminar el bigote, retocando el rostro de Henry Cavill, para las escenas añadidas de la Liga de la Justicia.

El actor que encarnaba a Superman estaba, durante el rodaje de las escenas extra, participando en Misión: Imposible – Fallout y su personaje llevaba bigote. La posproducción digital lo convirtió en el afeitado más caro de la historia del cine. Costó nada menos que 25 millones de dólares, y los comentarios posteriores de internautas y público acabaron siendo de burla.

La historia de amor homosexual de Call Me By Your Name de Luca Guadagnino fue una de las películas más elogiadas por la crítica en 2017. Tampoco faltó quien lamentó, como su guionista James Ivory, que era demasiado pudorosa a la hora de mostrar los desnudos masculinos en pantalla. Sin embargo, la principal anécdota la contaría uno de sus protagonistas, Armie Hammer.

En una escena en la que llevaba pantalones cortos, la escasa tela dejaba entrever más de lo previsto y el sobrante de sus testículos que no cubría la prenda fue suprimida digitalmente. La revelación de Hammer provocó a su vez más de un chiste sobre el tamaño de sus partes íntimas.

La posibilidad del borrado no siempre responde, digamos, a iniciativas creativas o artísticas, también puede proceder de aireadas protestas de los posibles espectadores. Un grupo de fans pidió que las escenas de Liam Neeson en Men in Black: International, que se estrenará a mediados de junio, fueran suprimidas a causa de unas declaraciones del actor consideradas “racistas”. Tampoco parece que la solicitud prospere.

Y a punto estuvo Ridley Scott de echar mano de la goma de borrar digital para quitar a Kevin Spacey, acusado de abusos sexuales, de Todo el dinero del mundo. Finalmente, la solución pasó por rodar de nuevo todas sus escenas con otro intérprete, el veterano Christopher Plummer, y que después incluso llegaría a ser nominado al Oscar como mejor actor de reparto.

Así han recurrido al retoque digital otras conocidas películas

Los últimos Jedi (2017). En una de las escenas más conocidas del episodio VII de Star Wars, dirigido por Rian Johnson, Rey (Daisy Ridley) y Kylo Ren (Adam Driver) se enfrentaban a la guardia personal del líder supremo Snoke.

Uno de los esbirros estaba armado con dos cuchillos láser que hubieran servido para matar a Rey por la espalda. Pero no tocaba, así que en posproducción se procedió a subsanar el error haciendo desaparecer, como por arte de magia, una de las armas cuando llegaba el momento.

Los últimos Jedi

Terminator 2: El juicio final (1991). Con motivo de su reestreno y además en 3D, en agosto de 2017, el mismo James Cameron se encargó de pulir algunos errores y detalles que consideró inapropiados.

Entre ellos estaba la espectacular persecución con un camión conducido por el villano T-1000 cuyos parabrisas rotos aparecían intactos en otra escena. También retocó la imagen del T-1000 (Robert Patrick) en el instante que se agachaba desnudo para recoger su ropa y en la que el intérprete mostraba algo más de lo necesario.

Terminator 2

E.T., el extraterrestre (1982). En la edición para conmemorar el 20ª aniversario de la célebre película de Spielberg, en cines y luego en DVD, él mismo recurrió a los retoques digitales para mejorar el aspecto del entrañable alienígena protagonista. Lo que causó más polémica fue la decisión de cambiar las escopetas de los agentes que querían apresar a Elliott y sus amigos por walkie talkie, justo antes del icónico plano de las bicicletas volando con la luna de fondo.

Spielberg deseaba así rebajar el nivel de violencia, suprimiendo las armas. Sin embargo, recientemente declaró que no volvería a usar retoques digitales y cambios en sus películas del pasado.

E.T., el extraterrestre

Las Torres Gemelas. Las secuelas de los atentados terroristas del 11-S, en 2001, también influyeron en el cine. Evitando herir susceptibilidades, varias películas en posproducción o a punto de estrenarse suprimieron de sus imágenes las emblemáticas Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York. Entre ellas estuvieron la comedia Zoolander de Ben Stiller o La última noche (The 25th Hour) de Spike Lee.

En Spider-Man de Sam Raimi, la escena cambiada fue la del superhéroe atrapando a unos delincuentes con una telaraña que colgaba entre las dos torres (edificios que aparecían en los primeros tráilers de la película) y sustituida por otra con spider-Man en un mastil con la bandera norteamericana, un plano en el que las Torres Gemelas ya no estaban.

Spider-Man (2002)

(Imágenes texto, de arriba a abajo: ‘Infiltrados’ ®Warner Bros, ‘Los últimos Jedi’ ®Disney-Lucasfilm, ‘Terminator 2’ ®Divisa HV, ‘E.T., el extraterrestre’ ®Universal y ‘Spider-Man’ ®Sony )



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