Desastre minero en Brasil deja diez ciudades afectadas por río contaminado


Diez ciudades en el sureste de Brasil sufren la contaminación de un río por la trágica ruptura hace casi tres semanas de un dique minero que provocó la muerte de 166 personas y dejó 155 desaparecidos, según un organismo oficial.

El lodo con residuos de mineral de hierro que se desprendió de una mina cercana a la ciudad de Brumadinho ha contaminado 120 kilómetros del río Paraopeba, impactando a las ciudades ribereñas, precisa un informe del Instituto de la Gestión del Agua del estado de Minas Gerais (IGAM).

Las autoridades han advertido a los habitantes de esas ciudades que no usen el agua del río para beber, dar de beber a animales o regar.

Las autoridades ambientales del estado detectaron la presencia de metales tóxicos, incluidos plomo y cromo, en los primeros 20 kilómetros río abajo desde donde se produjo la devastadora avalancha.

En declaraciones reproducidas por la prensa local, la directora del IGAM, Marilia Carvalho de Melo, consideró sin embargo “improbable” que los desechos lleguen hasta una planta hidroeléctrica en el río San Francisco, del cual el Paraopeba es afluente.

El pasado 25 de enero, la rotura del dique de la mina propiedad del gigante minero brasileño Vale descargó millones de toneladas de desechos mineros. Esta fue la segunda tragedia en una mina de la compañía en poco más de tres años.

La mayoría de los muertos y desaparecidos eran trabajadores de la mina. Muchos de ellos estaban almorzando en la cafetería del complejo, ubicada cuesta abajo del dique.

Otros residentes de zonas aledañas quedaron sepultados bajo el espeso lodo que arrasó todo lo que halló a su paso.

El último balance oficial, de este miércoles, cifra en 166 el número de muertos, uno más que en balance del martes, y en 155 el número de desaparecidos.

Los miembros de los equipos de rescate han admitido la dificultad de recuperar todos los cuerpos de los desaparecidos.

Vale, primer productor mundial de mineral de hierro, ha perdido una cuarta parte de su valor en el mercado bursátil desde que se produjo el desastre. Los inversores sopesaron la responsabilidad de la compañía, los daños a su reputación y las posibles regulaciones de la industria en Brasil.



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