desplome de precios, parón del alquiler vacacional y menor inversión


El sector de la vivienda se mantiene alerta ante la incertidumbre respecto al futuro del mercado, que depende en gran medida de cuánto se alargue esta situación. Apenas doce años después de la recesión económica que castigó duramente al sector, los expertos insisten en recordar la naturaleza de esta crisis, que -a diferencia de la del 2008- no es financiera, sino sanitaria; lo que augura un futuro menos devastador.

«Al igual que muchos otros sectores de la economía, el mercado inmobiliario se está viendo afectado negativamente por la crisis del Covid-19», asegura Fernando Encinar, jefe de estudios de ‘Idealista’, uno de los portales inmobiliarios españoles que está presenciando el «frenazo» de la actividad económica a causa del coronavirus.

«Durante los primeros meses viviremos un tsunami económico que sin duda afectará en el corto y en el medio plazo al stock de vivienda y las transacciones», afirma Encinar, vaticinando una estabilización con el paso de los meses y sumándose a la previsión de varios expertos del sector que prevén una normalización de la situación, que podría alcanzar niveles anteriores a la pandemia para principios de 2021.

Según cuenta el jefe de estudios de ‘Idealista’, las limitaciones del estado de alarma decretado el 15 de marzo, han producido un frenazo en el número de transacciones, «lo que conllevará un aumento en el stock de vivienda y un descenso en el número de compraventas durante el año 2020». Ante la bajada de demanda, el mercado prevé un descenso en el precio de la vivienda de entre el 10% y el 15%, con menos variaciones en los alquileres. Aunque todavía no se refleja de una forma notable en los portales inmobiliarios, se pueden apreciar ligeras bajadas en las ofertas de los propietarios que están tratando de adaptarse a la situación.

Del alquiler vacacional al residencial

Otra de las grandes víctimas del virus está siendo el turismo, uno de los pilares económicos de España, al cuál le costará mucho más esfuerzo recuperarse de esta crisis; ya no solo por las medidas de confinamiento que limitan los viajes, sino por la dependencia de los turistas de otros países, también afectados por el coronavirus. Esto está haciendo que muchas viviendas destinadas al alquiler vacacional cambien de uso y se reincorporen al mercado residencial.

«Ya estamos viendo cómo los pisos que se alquilaban en Airbnb se están empezando a alquilar en Idealista»

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en una imagen de archivo.

«Ya estamos viendo cómo, de manera masiva, los pisos que se alquilaban en ‘Airbnb’ se están empezando a alquilar en Idealista», dice el portavoz del Sindicato de Inquilinos de Madrid, Javier Gil. Desde el sindicato, llevan años denunciando los precios desorbitados de ‘Airbnb’, cuya oferta, aseguran, se obtiene de pisos que se han extraído del alquiler, lo que «hacía que bajase la oferta y presionase los precios al alza», cuenta Gil, explicando que lo que está sucediendo ahora es lo contrario.

La inversión

Con la llegada de centenares de nuevas viviendas de uso turístico al mercado residencial, se está produciendo un incremento de la oferta que previsiblemente provocará un reajuste de los precios, en el que incidirán otros factores como la inversión, también afectada por el virus.

«Lo que llevábamos viendo desde 2013 hasta ahora es un nuevo ciclo de especulación que se basa en inversores internacionales, lo que genera expectativas e inicia una nueva burbuja. Esto, a su vez, hace que se vayan sumando inversores nacionales y también inversores más pequeños, incluso particulares, que vuelven a hipotecarse, a invertir, etc.», explica el portavoz del sindicato madrileño, añadiendo que volvieron «los discursos del 2000» de «hay que invertir» o «vivir del alquiler es de tontos». De hecho, según el índice Tinsa IMIE General del mes de marzo, la vivienda en España se encareció un 2,5% interanual en el trimestre previo al impacto de la crisis sanitaria.

«Quien esté vendiendo por 170.000 euros, preferirá venderlo por 120.000 ahora, que por 80.000 dentro de seis meses»

Ahora, con la paralización absoluta de la economía y el dominio de la incertidumbre, las inversiones han disminuido también, «lo que hace que quienes sí que quieran vender, tengan que bajar los precios, como estamos viendo». Las expectativas, por lo tanto, han pasado de ser «expectativas de subida a expectativas de bajada», según Gil, que asegura que de la misma manera que en muy pocos años han subido los precios por la perspectiva de que iban a seguir incrementando, ahora es probable que ocurra lo contrario. «Por ejemplo, alguien que esté vendiendo por 170.000 euros, preferirá venderlo por 120.000 ahora, que popr 80.000 dentro de seis meses», relata, augurando nuevo ciclo de bajadas que, incide, dependerá del contexto internacional.

Un mostrador de un hamburguesería en la que los pedidos quedaron paralizados tras decretarse el estado de alarma por coronavirus en España.

Por otro lado, otra actitud que también está predominando en tiempos de incertidumbre, es la de invertir en vivienda como garantía de solvencia ante la inestabilidad de la economía. Diego Bestard, CEO de Urbanitae y vicepresidente de la Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI) asegura en un artículo de Idealista que la «alarma colectiva» ha provocado en muchos «la necesidad de acudir a los valores refugio”, como el del merca do inmobiliario, al que muchos expertos ven como una oportunidad de inversión ya que, a pesar de las circunstancias, prevén unarecuperación en forma de ‘V’.

Cambio de preferencias tras el fenómeno de ‘los balcones’

El coronavirus marcará un antes y un después en la sociedad, que ha empezado a valorar cosas que antes de la pandemia no creían determinantes, como el espacio, la luz o los sitios al aire libre en sus casas. Según ‘Fotocasa’, las búsquedas de viviendas con balcón o terraza se han disparado un 40% desde el inicio del estado de alarma. Esto puede verse reflejado también en el descenso de búsquedas de casas en las capitales de provincia, que antes acaparaban un 44,1% y que ahora se han reducido hasta el 38,8%.

«El confinamiento provocará una profunda reflexión en torno a las viviendas que se construyan en el futuro muy cercano»

«Durante la cuarentena son muchos los españoles que se han dado cuenta de que viven en una vivienda que no les gusta y que preferirían vivir en zonas menos céntricas a cambio de disponer de más metros cuadrados, mayor luminosidad, jardines o terrazas. Además, el buen funcionamiento que está teniendo el teletrabajo en muchas empresas posiblemente esté empujando también a muchos profesionales a plantearse establecer su residencia en municipios pequeños alejados de los grandes núcleos urbanos», explica Espinar.

Cocina y vista general del minipiso más caro de Madrid que 20 minutos visitó ayer. (M. GARCÍA).

Asimismo, las nuevas preferencias provocarán una redefinición de la arquitectura y el urbanismo. Según un estudio de la red ‘Compracasa’ en el que define los posibles escenarios que deparan al sector inmobiliario tras la crisis, «es muy probable que las huellas que nos dejen estas semanas de confinamiento, con el fenómeno surgido de ‘los balcones’ y de la convivencia vecinal, provoque una profunda reflexión en torno a las viviendas que se construyan en el futuro muy cercano».

Desde la red, también prevén un cambio en el paradigma de las inmobiliarias, que han tenido que adaptarse a la situación y optar por una digitalización de sus servicios, con visitas virtuales, para poder sobrevivir.

Las ayudas al alquiler no serán suficientes

El Gobierno ha habilitado un paquete de medidas para mitigar el impacto del coronavirus en el mercado y ayudar a las más de 500.000 familias que calcula que no podrán hacer frente al pago del alquiler de su vivienda en los próximos meses.

El documento deberá incluir todos los datos de las dos partes, así como todas las características de la vivienda con el objetivo de que la información necesaria quede recogida en el contrato.

No obstante, no todos los inquilinos podrán acogerse a estas ayudas, destinadas a los más vulnerables, que deben cumplir con una serie de requisitos (situación laboral, ingresos, gastos, causa Covid-19), para poder optar a ellas, por lo que se espera que a pesar del «escudo social», se produzca una cadena de impagos de alquileres e hipotecas.

«Todo eso lo que hacen es favorecer a los propietarios, pero sobretodo a los grandes propietarios. Es decir, ante todo, se paga el alquiler. Los grandes propietarios en ningún momento van a dejar de recibir ni un solo euro, mientras que los inquilinos sí que van a dejar de tener ingresos si les han despedido o se han visto afectados por un ERTE», afirma el portavoz del Sindicato de Inquilinos, desde donde han lanzado una huelga de alquileres para todos aquellos que no puedan pagar el alquiler.



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