Diario Extra – El confinamiento social produce peleas de convivencia


Espectáculos

El modelo anterior a la Pandemia era el de salir de la casa a trabajar o estudiar, pero al menos uno de los integrantes salía de la casa.
Esto permitía que al estar mucho tiempo fuera de la casa, unas 10 horas, depende del caso, las diferencias de caracteres fueran sostenibles.
¿Qué era lo sostenible? Que las personalidades al chocar y el trajín de lo cotidiano no se notaran tanto. Lo que no se notaba es lo que yo llamo “los engaños amorosos”.
¿A qué me refiero cuando digo “engaños amorosos”? A cuando entra una tercera persona en la pareja, sea amante, los padres de alguno de ellos, los hijos, etc.
También puede ser una tercera situación la que produce un “engaño amoroso”: mentir con los gastos para comprarse algo a escondidas, excesos en la factura del teléfono, etc. ¿Por qué son engaños? Porque perjudican la relación y la economía del sistema familiar.
Entiéndase familia por personas que conviven bajo un mismo techo.
En estos “engaños amorosos” se rompen acuerdos y quien los rompe sabe las consecuencias, pero no puede dejar de hacerlo.
Muchas veces me comentan las pacientes que no pueden dejar de hacerlo. Esto se debe a que toda persona que no realizó terapia tiene cuestiones que no elaboró y no sabe cómo abstenerse de ello. Todas estas personas tienen una parte que invita al otro a engañarlo, este otro lo hace y se producen fuertes roces.
¿No les ha pasado que a veces nosotros mismos somos invitados por otros a enojarnos por su comportamiento? Haga un esfuerzo de memoria y verá que sí.
El problema es que quien nos invita a este estilo de engaño a veces tiene un poder sobre nosotros. Un ejemplo de esto podría ser la madre o el padre, a los cuales no podemos contestarles del mismo modo que a un hermano.
Desde allí se presenta un doble problema: no acudir donde el otro, sin poder detenerse, nos causa un fraude afectivo y resulta que convivimos con esa persona; no podemos más que intentar no responderle. Es un esfuerzo inmenso con un desgaste afectivo significativo.
Antes de la pandemia, como bien decía, el solo hecho de tener que levantarse, alistarse, irse, hacer la jornada laboral y volver nos demandaba unas 10 horas del día para dar un estimativo.
Eso nos permitía a todos pasar por alto muchos problemas que se tenían con los que se convive bajo el mismo techo.
Hoy por hoy muchos pacientes, con teletrabajo o con jornada laboral disminuida, manifiestan problemas que se hacen más severos con el paso del confinamiento social.
Estos problemas ya estaban, lo que sucede es que no se agudizan, sino que hay menos distractores, por lo tanto se recrudecen en los casos que no saben cómo frenarlos a tiempo.
Este freno son las herramientas que permitan crear un puente de comunicación real, realizando un nuevo sistema de comportamiento en lo personal y luego en el sistema de convivencia.
Las estadísticas empiezan a demostrar que las separaciones de pareja, de una sorpresiva independencia de los jóvenes de sus padres, se deben a conflictos no resueltos y que estos no se resuelven con los distanciamientos improvisados, ya que, lejos de demostrar madurez emocional por intentar vivir su futuro, son un velo de escape que suma la asfixia de no saber cómo enfrentar esos conflictos que llegaron para ser vistos en este tiempo de pandemia, donde las personas no avanzan porque el problema aún está ahí y ahora se suma el duelo de una decisión atolondrada.
Para solucionar los conflictos que trae consigo este tema puede llamar para solicitar su cita:

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PERIODISTA:

CRÉDITOS: Dra. Ana Yendry Morales*

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Lunes 29 Junio, 2020

HORA: 12:00 AM

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