Diario Extra – Entrevistaba famosos y ahora vende pozol


Espectáculos

Periodista Steven Barahona

  • El periodista Steven Barahona sale a las calles a vender pozol.

  • El producto vale ¢2.000 más ¢1.000 de envío.

  • El logo del emprendimiento.

  • Keyla Sánchez le ha ayudado bastante.

Quién no conoce a Steven Barahona, periodista que saltó a la fama en el desaparecido espacio Intrusos de la Farándula y también en De Boca en Boca. Siempre aparecía con estrellas tanto nacionales como internacionales.
Tras quedarse sin trabajo en febrero pasado, esperaba viajar a México para tratar de enrolarse en Televisa o Univisión en aras de perseguir sus sueños en el periodismo de espectáculos, pero por la pandemia tuvo que cambiar.
La ha pulseado como chofer en plataformas digitales y después se puso una venta de pozol con su propia marca. Dijo en entrevista con DIARIO EXTRA que le tocó salir a las calles a vender su producto.

¿Cómo ha vivido este año tan difícil?
-Quedo sin trabajo el 21 de febrero, ya entre el 6 y el 8 de marzo teníamos el primer caso de Covid-19 en el país. Con eso cerraron todos y nadie atendía para ver currículos. Ha sido difícil.
¿Cómo fue su salida del medio de Sabana Oeste?
-Esa salida fue muy extraña, siempre fui un empleado comprometido y nunca tuve acciones para una amonestación. El día que me echaron me hicieron ir al canal para hacer unas notas, era un día que estaba libre. Me hicieron quedarme hasta las 3 p.m. o 4 p.m. Fue cuando me llamó Recursos Humanos para darme la carta.
¿Qué hizo sin trabajo?
-Empecé a llamar a conocidos para ver si hallaba un espacio en esto que me gusta, que es la comunicación. La respuesta siempre fue negativa, pues se escuchaba cómo los medios ya venían mal por la baja de la publicidad debido a una contracción de la economía.
¿Qué más le sucedió con la pandemia?
-Empecé a subir de peso, me dieron ataques de ansiedad. Tengo un carro y un préstamo bancario que pagar. Evidentemente al verme sin ingresos estaba en una situación muy difícil.
¿Cómo nace la idea del pozol?
-Antes del pozol, hice Uber para redondearme el salario ya que en el canal ganaba menos de ¢1 millón. Con esa entrada me daba mis gustos en otras cosas. Una vez que entró el Covid-19 se vinieron las restricciones, entonces ya no podía trabajar todos los días, por lo que debía echar mano a los ahorros y a la liquidación del canal. El pozol apareció cuando el 25 de julio, sentado en el sillón de mi casa, me acordé de un señor que le hice una nota en Cartago que tiene un molino. Le explico la situación y la necesidad de hacer un negocio propio. Él me dijo una frase que la llevo muy dentro de mí: “Si usted se moja, nos mojamos todos”. Él vende maíz y masa para tamales. Se llama Gerardo Sánchez y es mi mentor en negocios. Le estoy agradecido siempre. No solo vendo el pozol hecho, sino que además vendo masa preparada y el maíz, incluso para diciembre vamos a vender tamales.
¿Cómo fue empezar?
-Al principio difícil la verdad, seré sincero, jamás me visualicé vendiendo pozol. Mi hermana me dijo un día “cómprele una olla al señor, que le salen 30 tazas y así lo hice”. Por ejemplo, un domingo ya las tengo vendidas. Pido la cantidad exacta que yo sé que voy a vender, todo es contra pedido. No me queda nada.
¿Cuánto valen?
-Empecé con la taza de medio cantonés (habla de la unidad de medida como ejemplo) a ¢2.000 más ¢1.000 de transporte. Como vengo desde Cartago, voy repartiendo desde Tres Ríos hasta Curridabat, San Pedro, luego Coronado, Tibás, Desamparados y los Hatillo.
¿Cuál ha sido su mejor día?
-120 tazas, me fue bien.
¿Qué piensa de pasar de entrevistar gente famosa a vender pozol?
-Creo que al ser humano le gusta su estado de confort. Si yo hubiera estado trabajando en el canal no habría hecho nada de esto, tras el despido fue como una cachetada en la cara que me dijo “usted está hecho para otras cosas”. Nunca me visualicé vendiendo pozol, pero si lo tengo que hacer lo hago. No me da vergüenza tocar puertas e ir a la calle a vender.
¿Qué famosos han ayudado a su causa?
-Me han apoyado Keyla Sánchez, Juan Carlos Zumbado, Jair Cruz, Christy Marín, doña Doris Goldgewicht me dice que desea probarlo, pero aún no se ha podido porque ella pasa en Punta Leona. Quiero destacar a Daniel del Barco, quien me ha dicho que siempre piense en grande, pues escuchaba que le decía mi pequeño emprendimiento. Me dijo: “Nunca diga que es pequeño”.
¿Cuál fue su peor momento?
-No tengo, creo que desde el día 1 he tenido buena suerte, aunque claro, hay días que se bajan las ventas y uno se ahueva. Hay días que uno pega y otros que no es como uno espera.
¿Gana más como pozolero que como periodista?
-Por el momento no tanto, pero la idea es que sea más alto que cuando trabajaba en TV.
¿Le ha pasado que toca una puerta y hayan dicho “el muchacho de la tele”?
-Sí, ya me ha pasado. Me ha pasado que voy a Ciudad Colón y las señoras me regalen botellas de vino de nance y me dicen “este es el muchacho de la TV” o “usted me vende el pozol, pero yo le guardo un ceviche”. Yo ando con sombrero con la marca “Teto” que ya está registrada.
Es bonito el arte…
-Es de un muchacho que se llama Juan Pablo Palomo. Ha hecho trabajos a María Torres y Marcia Saborío. Él les hizo unas agendas con unos personajes animados.
¿Cuál es la reflexión con esta experiencia? Hay gente que está muy desanimada.
-Siempre les digo a todos que se enfoquen, si la gente cree que puede ser un buen comunicador, que lo haga. Yo empecé cuando la carrera estaba saturada. Tengo 32 años.
¿Cómo hacen los lectores para ubicarlo?
-Primero por redes sociales y mi teléfono es 8833-7939. Mi página en Instagram es Teto Pozol CR. En total en Facebook e Instagram me siguen casi 21 mil personas.
Un mensaje final para quienes nos leen y le compran su producto.
-Agradezco a todas las personas que me han ayudado con este emprendimiento. Que Dios los bendiga, ya sé lo difícil que es trabajar en la calle. Ya puedo entender a los vendedores de verduras o a las amas de casa que hacen muñecas de trapo para vender.



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