Diario Extra – Enviar remesas sería más caro


El envío de remesas sería más caro luego de la pandemia del COVID-19. Así se desprende de un estudio del Banco Mundial donde se incluye a Latinoamérica. 

En el informe se señala que transferir remesas a la región podrían elevarse debido a las dificultades operativas que enfrentan los proveedores de estos servicios.

Hace referencia al cierre de agentes y de oficinas, acceso al dinero en efectivo, tipo de cambio, seguridad y al cumplimiento de las normas contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo.

DIARIO EXTRA consultó al economista Ricardo Monge, quien ha realizado varios estudios sobre remesas en Costa Rica y este coincide en que podría presentarse ese fenómeno. 

El alza en el costo de envío se daría ante una menor demanda del servicio, dado que con tanto desempleo ya no serían tantas las personas con posibilidad de enviar dinero a sus familiares. 

Además, entre más bajo sea el monto del envío más baja es la comisión para el prestatario. 

Monge manifestó que en el país el menor ingreso por remesas no es tan significativo como en otras economías. Este es el caso de Nicaragua, donde se dijo que no caían más personas en pobreza gracias a las remesas. 

Algo similar ocurre en El Salvador, donde las remesas son tan importantes como las exportaciones para Costa Rica. 

Monge dijo que aún y cuando la economía se reactive, los montos de envío probablemente no sean iguales a los que habían antes de la crisis. 

Otro factor que influye en el costo es que antes había intermediarios financieros dispuestos a llevar el dinero casi que a la casa del destinatario y ahora no estarían tan disponibles ante las medidas de confinamiento. 

 

CAÍDA DEL 20%

 

El Banco Mundial prevé que en 2020 las remesas caerán marcadamente, cerca de un 20% en todo el mundo, como consecuencia de la crisis económica inducida por la pandemia de COVID-19 y el confinamiento. 

La caída proyectada, que será la más abrupta de la historia reciente, se debe en gran parte al desplome de los salarios y el empleo de los trabajadores migrantes, que suelen ser más vulnerables a la pérdida de puestos de trabajo y de salarios durante las crisis económicas de los países que los albergan. Según las previsiones, las remesas que se envían a los países de ingreso bajo y mediano caerán un 19,7% hasta ubicarse en los $445.000 millones, lo que representa la pérdida de un flujo de financiamiento vital para muchos hogares vulnerables. 

Diversos estudios muestran que las remesas alivian la pobreza en los países de ingreso bajo y mediano, mejoran los resultados nutricionales, se asocian con un gasto más elevado en educación y reducen el trabajo infantil en los hogares desfavorecidos. 

Una caída en las remesas afecta la capacidad de las familias de gastar en esas áreas, debido a que deben destinar una proporción mayor de sus fondos a resolver la escasez de alimentos y las necesidades de subsistencia inmediatas, indicó el organismo.



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