Diario Extra – Esclavitud


CONSULTA: Mauricio, tengo una adicción y me cuesta mucho dejarla, me ha traído muchos problemas con mi familia y con mis amigos, me gustaría que me explicara por qué me dejé atrapar por esto y qué puedo hacer. Gracias.

RESPUESTA: Nacemos libres y cuando vamos creciendo nos volvemos esclavos, van apareciendo cadenas en nuestra piel, en nuestra mente y en el alma, y así, sin más, a veces sin darnos cuenta, nos domina la droga, la tecnología, la pornografía, la sexualidad promiscua, el o la amante, también nos domina el trabajo, el entretenimiento, la religiosidad, los malos conceptos en la maternidad, la paternidad y las malas maneras de amar.
La esclavitud logra que el ser humano inicie una relación en ella de placer, lo atrae, lo enamora, lo hipnotiza, le miente susurrándole al oído que nunca le va a herir y luego lo destruye, y aunque llegue a odiar aquello que lo esclaviza sigue practicándolo, no importa si no desea hacerlo más, no importa si le destruye o a su familia, a todo lo que ama y a todo lo que ha logrado. Debe seguir haciéndolo, pues ya su piel se lo exige, su alma lo anhela y su mente solo desea ese alimento, y como a una persona se le declara fallecida cuando deja de respirar ya en ese punto al individuo se le sabe y declara esclavo.
La intensidad de vivir y pensar solo en lo que lo esclaviza es su característica más fuerte, todos lo notan y quizá él mismo también. Se da el no querer seguir, pero debe seguir, ese es su infierno, el esclavo cae en miseria, en decadencia, en dolor, cae en arrepentimientos o mejor dicho en remordimientos que lo llevan a miles de intentos que al final no producen libertad y entonces ahí va perdiendo vergüenza, familia, dinero, dignidad, fuerza y fe, esas eran sus vestiduras de honor y ahora está desnudo, con frío, con hambre de volverse a vestir de aquello que antes lo cubría.
Todo esclavo ocupa de un libertador, tiene que volver a intentarlo una y otra vez. Se dice que “vence aquel que no se deja vencer”, necesita volver a creer en sí mismo, también ocupará libertadores externos como la esperanza, el amor, la familia y sobre todo el mejor libertador, Dios, quien vino para liberar al cautivo, solo basta con entregarse y seguirle. También es necesario buscar terapia profesional para poder ser guiados.
La libertad significa no dejarse dominar por nada, es caminar con conciencia limpia, es no tener cadenas que me degraden a algo para lo cual no fui creado, y una vez alcanzada la libertad debemos saber mantenerla, en este punto Edgar Allan Poe decía: “El único medio de conservar la libertad es estar siempre dispuesto a morir por ella”.

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PERIODISTA:

CRÉDITOS: Mauricio Mora*

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Lunes 30 Marzo, 2020

HORA: 12:00 AM












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