Diario Extra – Gimnasios y estilistas se lanzan a la calle


Nacionales

“Déjennos trabajar” le dicen al gobierno

  • Trabajadores de gimnasios se manifestaron este lunes en las afueras de Casa Presidencial

  • Los estilistas aseguran que no tienen cómo llevar el sustento a sus familias y que están en una situación de calamidad

 

 

 

“El ministro de Salud, Daniel Salas, dijo hace unos días que le dolía ver lo que estaba ocurriendo, pero yo le digo que no le puede doler lo que no se vive, no le puede doler si no está en el barrio viendo lo que está pasando. Desde esa trinchera segura es muy fácil decir que le duele. ¿Qué le respondería usted a un niño cuando dice tengo hambre y no le puede dar nada?”, preguntó Joselyn López, vocera de los estilistas.
Al igual que ella, otros propietarios de barberías, salones de belleza y gimnasios se manifestaron este lunes en las afueras de Casa Presidencial, para protestar contra los cierres martillo.
La consigna es muy sencilla: “Señor presidente déjennos trabajar”. No están pidiendo una apertura total, si no volver al 50% de aforo en que estaban anteriormente y que puedan operar incluso en cantones naranja.
“Lo que nos preocupa es que la riqueza debe estar repartida por igual. En mi caso yo me quedé esperando el bono Proteger, tengo tres hijos y dependo del gimnasio, en este momento es como si estuviera desempleada. Esto no es vanidad, el ejercicio es una necesidad, y yo también necesito trabajar”, manifestó Ericka Elizondo, quien labora para un gimnasio.
Aseguraron que se viene el fin de mes y nadie perdona el pago de los servicios públicos, la planilla, la Caja, los alquileres, las patentes, y los impuestos.
Dan a entender que el gobierno ni pica, ni presta el hacha, porque pretende que la gente siga pagando, sin tener ingresos, y tampoco hay amnistías para auxiliar el bolsillo de las familias.
Hubo Fallas, de la Asociación de Gimnasios, manifestó que en el país hay unos 400 gimnasios de los cuales dependen 4.500 familias, las cuales se están viendo afectadas con estos cierres.
 “Estudiamos salud por vocación, no son clientes, son pacientes, personas con diabetes, hipertensión u obesidad. También damos atención en la parte psicológica, nos llega gente con problemas de estrés que busca soltar energía. Solo pedimos que nos dejen trabajar, tenemos un protocolo casi que de hospital. Los gimnasios están cerrando”, agregó Fallas.
Un problema adicional es que aparentemente están apareciendo muchos gimnasios clandestinos con gente que no tiene conocimientos, ni los recursos para dar una atención adecuada a las personas.

 

 

 



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