Diario Extra – La maceta en el corredor


Espectáculos

Mauricio Mora* / Parejas, hijos y algo más

La maceta en el corredor.

Cuando era niño acompañé a mi abuela al Mercado Central en San José a comprar verduras y una maceta de barro con un macetero que es una estructura de varilla de construcción que tenía un círculo y tres patas, esas para sentar la maceta, había unas lindísimas con flores hechas de metal y de cuatro patas, pero eran muy caras para el monedero de mi abuelita, aunque lo intentó no consiguió que se la rebajaran, al final solo se pudo llevar la más sencilla.

Ya con las compras hechas nos fuimos para la parada de buses de los barrios del sur, ella me encargó de llevar la maceta con la advertencia “cuidado me la deja caer porque lo mato”. Ya sentado en el bus, monté la maceta en los regazos de mis piernillas flacas y desnudas por los pantaloncillos cortos, cuando llegamos a la casa, doña Marina le echó tierra y sembró una mata que se llama cara de mula, que le había regalado una vecina, ya sembrada le ayudé a montarla en el macetero de metal, su sonrisa era grande y hermosa, “¡qué linda quedó!”, dijo, y la puso en el corredor para que todos la vieran.

Al pasar unos días, notó con tristeza que a la maceta le aparecieron unas pequeñas fisuras, y a la vez se puso molesta por lo que estaba pasando: me explicó que eso ocurría cuando la maceta estaba expuesta al sol y esta había sido mal cocinada en el horno. Un día mi abuela venía de la pulpería y la oí gritar ¡ay nooo! Salí corriendo asustado y veo la escena, la maceta abierta en dos, la tierra y la mata en el suelo, ella recogió y limpio todo con tristeza, le untó un pegamento, la amarró con mecate bien fuerte y volvió a montar todo, recuperó su mata, no se rindió, la puso de nuevo en el corredor, volvió a sonreír y a decirle “¡qué linda!”.

Siempre recuerdo esta historia cuando atiendo a parejas cuyo problema principal es la discusión diaria, la recuerdo porque el pleito constante le hace a la pareja lo que le hace el sol diario a la maceta mal cocinada, cada discusión acompañada de insultos provoca una fisura en la relación, y cuando acumulan muchos pleitos sin resolver terminan como la maceta, se llenan de fisuras, las cuales los debilitan hasta que no soportan el peso y entonces se parten derrumbándose.

También recuerdo la historia porque entiendo que sí se puede recuperar una relación que se ha ido debilitando y está en el suelo, se puede volver a armarla con el pegamento del perdón y amarrarla con amor, para que otra vez quede linda.

 

*Consejero familiar

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