Diario Extra – Mi novia toma hasta caer


Soy un hombre soltero de 34 años. Tengo la suerte de tener una novia encantadora, llevamos juntos ocho meses. Ella es de esas personas que se roban el show dondequiera que vayan, es extrovertida, simpática, bonita. Le gustan mucho las fiestas, yo la acompaño a todo lado, aunque nunca he sido de ese mundo. El problema es que ella toma mucho, toma hasta caer y a veces llego a su apartamento y está tomada.

 

Cuando se hablaba del licor se daba por entendido que el tema era exclusivo de los varones. Tardó mucho la ciencia en darse cuenta que esta adicción podía afectar a la mujer. Fue en la década de 1970 cuando se entendió que el problema del alcoholismo se había extendido de manera importante a la población femenina. Todavía en el ámbito popular rara vez se considera que la mujer pueda tener problemas con el licor.

La dinámica de la mujer alcohólica es diferente a la del varón. Es frecuente que su consumo pase inadvertido socialmente, ya que las mujeres rara vez visitan una clásica cantina o el típico bar de pueblo.

Por lo general su consumo es en salidas con familiares o amigos y muchas lo hacen a solas y a escondidas de los allegados, por eso es común que padezcan de esta enfermedad por años sin recibir ayuda, muchas abandonan los estudios y con frecuencia pierden reiteradamente los trabajos. 

Desde luego que esto dificulta la vida en pareja, pero ante todo es una afrenta considerable para ella, por lo que se debe procurar que acepte ayuda profesional. Como bien sabemos, el primer paso es que ella se dé cuenta de que tiene un problema.

Hoy contamos con especialistas en la materia que suelen ser muy efectivos para superar esta enfermedad y Alcohólicos Anónimos sigue siendo un baluarte en estos casos.

 

 

Hay noviazgos violentos

 

Soy un hombre casado de 63 años. Yo sé que ahora se habla mucho de violencia doméstica, pero yo a veces veo que en parejas que no viven juntos, que son apenas novios, suceden agresiones francas, gritos, insultos y violencia física. Me parece que en nuestra sociedad solo se le da importancia a la violencia de las parejas casadas o en unión libre y se olvidan de que también pasa en el noviazgo. No sé si estoy equivocado.

 

La violencia entre las parejas ocurre en múltiples niveles y está documentado que en muchos casos las agresiones se inician desde la etapa de noviazgo y van en aumento tanto en frecuencia como en intensidad conforme pasa el tiempo, tomando tintes sangrientos cuando se formaliza la relación, sea por la vía marital o por la unión libre. 

Siempre ha llamado la atención de la ciencia que estos noviazgos persistan, a pesar de las agresiones repetitivas, en una etapa de la relación en la que no hay compromisos ni hijos de por medio.

En nuestra sociedad todavía persiste la idea tradicional de que los problemas del noviazgo se van a resolver con la vida en común y como tal formalizan la relación creyendo que las agresiones van a desaparecer. Otros van más allá y piensan que esos problemas desaparecerán cuando vengan los niños.

Estos pensamientos, además de errados, son peligrosos porque propician la continuación de una relación peligrosa. Además a muchas de estas mujeres ya casadas y con hijos les resulta más difícil romper con la relación, sobre todo por razones económicas.

Sin lugar a dudas la escuela, el colegio y sobre todo el hogar deben instruir a la población, tanto a los padres como a los hijos, a entender la dinámica de la violencia en las parejas para que tengan los elementos necesarios para buscar ayuda y cortar este tipo de vínculos.



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