Diario Extra – Ser uno mismo en estos tiempos


Espectáculos

Un dato bien sano a tomar en cuenta es que la mayoría de nuestros problemas para relacionarnos están en nosotros y no en los demás.
Y también en cuanto a las consultas clínicas psicológicas, muchas personas se quejan diariamente de las enormes dificultades que tienen para establecer nuevas amistades o para mejorar sus relaciones familiares o laborales y todo esto recae por la diferencia en personalidades con las cuales nos diversifica este contexto.
Seguido de esto no hay prescripciones fáciles para lograr una mejor comunicación con los demás, pero es importante mirar dentro de nosotros mismos y hacernos algunas preguntas, porque una de las principales fuentes de conflictos es la falta de aceptación.
Entonces deberíamos consultarnos: ¿Dependo demasiado de la mirada ajena, de los elogios o de las críticas? ¿Estoy pendiente de lo que se dice de mí? ¿Busco afanosamente agradar siempre?
Y no es que estas formulaciones no sean válidas, sino que todos necesitamos ser aceptados por los demás y aceptarnos a nosotros mismos para ser felices. Es una necesidad básica de la vida humana. De hecho, nada es tan devastador como no sentirse aceptado.
Pero: “Cuando siento que no soy aceptado, se rompe algo en mí”. El niño que no es bienvenido se frustra desde las raíces mismas de su existencia, o sea desde su dinámica infantil con papá y mamá. El estudiante que no se siente aceptado por su profesor no aprenderá. El hombre que no se siente aceptado por sus compañeros de trabajo padecerá de úlcera y será una molestia en su hogar. Muchos de los historiales de los reclusos revelan que en algún momento de su existencia erraron el camino porque no había nadie que realmente los aceptara.
Asimismo, lo que necesitamos es que nos acepten a nosotros, no la ficción que creamos de nosotros mismos. Porque estar demasiado atento a las miradas ajenas nos llevará a un profundo autorrechazo y al aislamiento. No son pocos los que buscan la comodidad de vivir detrás de una computadora o detrás de su teléfono móvil para no encontrarse de verdad con nadie.

SOMOS MÁS QUE LO QUE HACEMOS

En una sociedad que valora el hacer, la productividad, las personas se sienten valiosas por lo que hacen, no tanto por lo que son. Pero cualquier persona puede hacer lo que yo hago, mejor o peor, pero lo puede hacer. En cambio nadie puede ser quien soy. Somos únicos e irrepetibles y valemos por quienes somos, no por lo que hagamos o dejemos de hacer. La aceptación de uno mismo no tiene que ver con ser exitosos o desarrollar habilidades, sino con amar lo que somos y está muy claro en estos tiempos de crisis donde todos desde algún lado debemos reinventarnos y ser creativos con nuestros desempeños para salir adelante no solo biológica, emocional, social y hasta laboralmente… esto nos realiza un viaje de saber cuáles son mis debilidades y hacerlas fortalezas y darme a conocer a los otros, plasmarme entonces en esta sociedad.
Por tanto, “el amor echa fuera el miedo” y solo el verdadero amor nos hace libres de la esclavitud del poder. Vemos constantemente personas que cuando tienen poder manifiestan toda su inseguridad en imponerse, cuando la verdadera autoridad solo brota del amor.
Solo obedece (escucha) de corazón quien se sabe amado. Hasta en ámbitos laborales se percibe claramente la diferencia entre un líder con libertad interior que no necesita imponerse y un jefe que siendo incapaz de pensar en los demás, solo busca desesperadamente no perder el control. Porque cuando uno es feliz de ser quien es, puede ser transparente y no se necesitan andamios de apariencias que a la larga no engañan a nadie, solo a uno mismo. La necesidad de mostrarse, de que otros vean lo que hago, dice algo de nuestra pobreza interior, de la superficialidad en la que vivimos y por tanto es cuando debemos virar en otra dirección a un cambio más original de nuestro ser y para ello, buscar profesionales de la salud que nos ofrezcan esta orientación es un buen y satisfactorio comienzo. Pues las personas que han alcanzado la madurez afectiva son muy libres interiormente, seguras de sí mismas y por eso naturalmente más humildes y creativas.
Y para finalizar, el afán de tener, especialmente en una sociedad hiperconsumista, es también la cara oculta de un vacío interior que nunca encuentra la paz. La ilusión de ser más libres por poder comprar, nos hace olvidar el ejercicio de la verdadera libertad y nos anestesia sobre las modernas esclavitudes en las que vivimos, sin pensar demasiado en el sentido de la vida.
Las cosas más importantes de la vida, las que realmente nos hacen felices, no se pueden comprar en ningún lado, no dependen del dinero ni de los títulos académicos, no dependen del reconocimiento social, solo se reciben en el amor y gratuitamente.
Cuando logramos aceptarnos a nosotros mismos, aceptamos a los demás con menos dificultades y no estamos pendientes de cómo los demás son con nosotros, sino de cómo amamos nosotros, de cuán auténticos y libres somos para poder construir relaciones más profundas y auténticas. La libertad que brota del amor deja fuera todos los miedos e inseguridades.
Si consideras que te faltan algunos de estos recursos y entonces no puedes dirigirte por un mejor camino te invito a que nos contactes, pues es el tiempo de cuidarnos todos:

*Facebook: Psicología Clínica y Salud
Teléfono: 8872-0670

PERIODISTA:

CRÉDITOS: Dra. Ana Morales*

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Lunes 27 Abril, 2020

HORA: 12:00 AM












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