Embajador de EE.UU. en Nicaragua pide reformas profundas y elecciones libres


Managua, 4 jul (elmundo.cr) – Nicaragua está sumergida en una profunda crisis sociopolítica desde abril de 2018, necesita «reformas profundas» y celebrar elecciones «libres, justas y transparentes», dijo el embajador de Estados Unidos en Managua, Kevin K. Sullivan.

En un discurso virtual, debido a la pandemia del COVID-19, en ocasión del Día de la Independencia de los Estados Unidos, el diplomático observó que el derecho a la libre expresión y la protesta pacífica «son sacrosantos» en su país, «así como debe serlo en toda democracia” pero no lo son desgraciadamente en la Nicaragua gobernada por el binomio Ortega-Murillo.

«La violación de esos derechos, hundió a Nicaragua en la crisis política que persiste al día de hoy, los responsables de la violencia contra manifestantes pacíficos deben responder ante la justicia (…)  una respuesta judicial adecuada a los abusos a los Derechos Humanos, habla de la necesidad de reformas profundas en Nicaragua», sostuvo el embajador estadounidense.

El 18 de abril de 2018 estallaron las protestas callejeras por unas controvertidas reformas a la seguridad social que el régimen aplastó con el uso de la fuerza; según opositores y organismos humanitarios durante las protestas murieron más de 300 personas y miles huyeron de la represión.

Ortega coordinó la Junta de gobierno del 1979-1985, después de la caída del régimen somocista; posteriormente fue elegido presidente hasta 1990,  actualmente gobierna Nicaragua desde enero del 2007, ha sido acusado por diferentes sectores  de la oposición, la sociedad civil y organismos internacionales de controlar para su beneficio y aquel de sus allegados todos los poderes del Estado, incluidos Ejército y Policía.

El parlamento nicaragüense, controlado por los sandinistas, aprobó en junio del 2019 una polémica ‘Ley de Amnistía’, promovida por el Ejecutivo que beneficia tanto a los opositores, como a las responsables de las muertes que han dejado las manifestaciones antigubernamentales, equiparando víctimas y carniceros.

Sullivan comparó el tema de los derechos humanos y las libertades en Nicaragua con las olas de protestas que enfrenta su país desde mayo pasado contra el racismo tras la muerte del afroamericano George Floyd, en manos de policías blancos en Minnesota. «Cuando ocurren estos problemas tiene que haber una investigación independiente y justicia para los culpables», enfatizó.

Por otro lado, el diplomático estadunidense en Managua afirmó que Washington mantiene su «compromiso para promover las condiciones para la realización de elecciones libres, justas y transparentes, con observadores internacionales, lo que es esencial para dar solución a la crisis política de Nicaragua y permitir el retorno de la paz y la prosperidad». En Nicaragua las elecciones generales están previstas para  noviembre del próximo año.

Durante su discurso el diplomático también destacó la figura de la líder estudiantil Amaya Coppens, quien estuvo prisionera del régimen durante las protestas y a quien los EE.UU. eligió como una de las Mujeres Coraje del 2020 (IWOC), galardón que entrega el Departamento de Estado. «Amaya ha demostrado un valor y liderazgo excepcionales con sus esfuerzos por restaurar la democracia en Nicaragua, a pesar de los continuos intentos por silenciar su voz», señaló Sullivan.

Coppens, estudiante de Medicina a la cual el régimen de Nicaragua no le permite retomar sus estudios, es reconocida por su firme oposición al régimen sandinista, a  Ortega lo considera “dictador”, y lo responsabiliza por la muerte de cientos de personas durante las protestas populares del 2018.

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