«En el intestino se produce hasta el 90% de la serotonina, la llamada hormona de la felicidad»


Blanca García-Orea es una nutricionista clínica que se ha especializado en nutrición digestiva y hormonal. Además, tiene un Máster sobre Microbiota Humana que, una vez finalizado, le dio la idea de escribir el libro Dime qué comes y te diré qué bacterias tienes. Con él ha pretendido aumentar el conocimiento sobre la microbiota y de cómo esta influye en nuestro bienestar físico y emocional. Un libro fácil y práctico que llega a todo el mundo.

Hola Blanca, has escrito Dime qué comes y te diré qué bacterias tienes ¿por qué te decidiste a escribir este libro? Porque yo estuve estudiando un máster en microbiota humana y luego en redes sociales vi que no se tenía mucha idea sobre este tema. Por eso, pensé en darle una opción a la gente de comer bien sabiendo para qué sirve y qué hace esto dentro de nuestro cuerpo.

Cuando pensamos en bacterias siempre nos viene a la cabeza algo negativo, en pocas palabras, ¿cómo definirías a la microbiota intestinal? La microbiota intestinal no solo son bacterias, sino microorganismos como virus, bacterias, parásitos… Tenemos bacterias o microorganismos buenos y malos, estos últimos son los potencialmente patógenos. Los buenos son los que nos van a ayudar como a digerir la fibra, por ejemplo, ya que nosotros no podemos hacerlo. 

¿De qué manera afecta la alimentación a la microbiota? Nosotros tenemos que alimentar a esos bichitos que se alimentan, sobre todo, de fibra y prebióticos que son frutas, verduras, frutos secos, carne, pescado… Entonces, toda esta dieta occidental que tenemos ahora con alimentos ultraprocesados no son los que alimentan a nuestras bacterias buenas, sino que alimentan a las malas. Si nosotros comemos muchos ultraprocesados, al final, nuestra microbiota no tiene nada que comer, entonces, acaba extinguiéndose u opta por comer nuestra capa de moco que tenemos en nuestro intestino porque no tiene otra opción.

¿Crees que las personas saben diferenciar, cada vez más, un alimento ultraprocesado del que no lo es? Bueno, yo creo que poco a poco se va sabiendo más sobre esto, pero yo lo que noto es que la gente no es capaz de diferenciar mucho entre el procesado y el ultraprocesado. Por ejemplo, el atún en conserva es un procesado, pero no es un ultraprocesado.

Si tenemos una predisposición genética a desarrollar una determinada enfermedad, ¿podemos prevenirla cuidando de nuestra microbiota? Sí porque lo que nos ayuda a prevenir las enfermedades es la epigenética, es decir, los hábitos en los que se engloba la alimentación, el ejercicio, el sueño, la salud mental… Entonces, aunque tengamos predisposición genética a desarrollar algo si llevamos unos buenos hábitos probablemente no la lleguemos a desarrollar. Yo siempre digo que la alimentación una vez ya tienes una enfermedad no cura, pero sí es verdad que si ya la tienes, aunque no cure, te va a ayudar un montón a mejorar la calidad de vida. Porque vas a absorber mejor la medicación, el cuerpo tendrá más capacidad de absorber vitaminas y minerales…

¿Y si no tenemos esta predisposición? También, porque por ejemplo puedes no tener predisposición genética a la diabetes, pero si te inflas a coca cola, pues no hay otra. Probablemente, acabes desarrollando una diabetes tipo 2.

¿Qué piensas sobre la frase “el intestino es nuestro segundo cerebro”? Pues mira,yo dedico un capítulo que es «Intestino cerebro» porque al final no solo tenemos neuronas en el cerebro, sino en el intestino aunque tengamos menos. Hay una comunicación intestino-cerebro que es una comunicación bidireccional, o sea, si tenemos hambre nosotros lo sabemos. Yo siempre digo la frase de «cagarse de miedo, no es casualidad». Además, es que en el intestino se produce hasta el 90% de la serotonina, la llamada hormona de la felicidad, y de la dopamina. Es muy importante esa comunicación.

Es decir, el estado de nuestra microbiota puede repercutir en el estrés y ansiedad… Sí, si estamos nerviosos y tenemos una mala microbiota intestinal pues ese estrés se potenciará. Los microorganismos sueltan una sustancia que hace que llegue al cerebro y se cree aún más ansiedad o estrés. La microbiota lo que hace es modular eso, a llevarlo mejor o a llevarlo peor.

¿Qué es aquello que más le afecta a la microbiota intestinal? ¿Aquellos alimentos o hábitos que son realmente nocivos para ella? En general, ultraprocesados que llevan azúcar, harinas refinadas… todo aquello que no alimenta a nuestra microbiota buena porque no tiene fibra. Si desayunas unas galletas por la mañana, pues en esa toma tu microbiota está en ayuno, no va a comer. Los hábitos en general también influyen, si fumas o no, si bebes alcohol, incluso qué tipo de parto has tenido, el sueño, la edad, la salud de la boca… Una cosa muy importante es que tenemos microorganismos en todo el cuerpo, lo único es que es verdad que en el colon tenemos muchos más que en todo el cuerpo. También influye la toma de antibióticos, el estrés, la ansiedad…

En tu libro hablas de la importancia que tiene mantener el estómago ácido. Háblanos un poco más sobre esto y de cómo podemos conseguir esto. Nosotros ya de manera fisiológica tenemos un estómago ácido. Lo único es que hay varias circunstancias que hacen que nuestro estómago no esté tan ácido como debe. Muchas veces decimos «ay, qué acidez tengo» y lo relacionamos con tener el estómago ácido, pero cuando tenemos mucha acidez normalmente es por lo contrario, tenemos el estómago poco ácido. El estómago tiene que estar muy ácido para evitar que las bacterias patógenas y los microorganismos pasen al intestino y de ahí a la sangre. Esto es algo que tenemos que evitar. Las personas que tienen el estómago poco ácido suelen ser personas que han tenido o tienen Helicobacter, quien tenga gastritis también lo tiene poco ácido. Pues este es un riesgo de tener más bacterias malas en el intestino y más problemas digestivos como hinchazón, gases, etcétera.

¿La acidez del estómago se puede resolver con la alimentación? Sí, podemos hacer cosas como tomar una infusión de jengibre, el vinagre de manzana en ayunas también nos da más acidez… Luego hábitos importantes como no tomar líquidos durante las comidas porque te va a dar más acidez de estómago, esto es para tratar el síntoma. Bueno, cosas que también hacen que nos baje la acidez del estómago es tomar azúcares, grasas de mala calidad y demás. 

Las heces también hablan de nuestra salud, ¿cuándo crees que debemos alarmarnos? Pues, sobre todo, cuando experimentemos un cambio en poco tiempo. Yo en el libro pongo la Escala de Bristol que lo que dice es que la forma de salchicha, la número 4, es la normal. Si haces diarrea durante un tiempo prolongado pues hay que mirarlo porque no absorbes bien los electrolitos, los minerales, las vitaminas… Igual que el estreñimiento es muy importante porque si tú pasas una semana sin ir al baño tus bacterias malas tienen más tiempo para alimentarse de los desechos, con lo cual proliferan si no las expulsas

En tu libro presentas algunas recetas, ¿crees que una persona debe empezar poco a poco a incorporarlas en su dieta? Sí, son recetas super fáciles con ingredientes que todo el mundo tiene en la cocina. He intentado hacer recetas sencillas y rápidas que se parezcan a lo que nos suele gustar. Hay gente que está acostumbrada al sabor muy dulce, si haces un cambio pues lo que se puede hacer es echarle un poco de azúcar un día, 20 gramos, y al día siguiente bajarle a 15. Así vas haciendo al paladar porque al final te acostumbras. 

¿Cuáles serían las claves para mantener el equilibrio de la microbiota? Una buena alimentación, dormir un número determinado de horas, 6 o 7 horas por lo menos, es muy importante hacer ejercicio y llevar una vida sana. Eso es lo que más nos va a hacer mejorar la microbiota.

¿Por qué si la microbiota es tan importante es la gran olvidada? Pues porque de momento se ha investigado sobre esto, pero no lo suficiente. De hecho, la nutrición es la gran olvidada. Por lo tanto, primero la microbiota es la gran olvidada porque es reciente y, segundo, porque la nutrición está mal. Poco a poco se va tomando más conciencia, pero no hay nutricionistas en los hospitales. Hoy en día si alguien tiene una enfermedad y una que tenga que ver con el intestino no se relaciona con una nutrición sana. Esto no importa. 

Cómo ves el tema de la alimentación a largo plazo, ¿crees que habrá un cambio importante? Yo creo que sí, porque yo creo que la microbiota es el futuro porque influye en todo. A nivel de prevención es el futuro, lo único es que ahora mismo la prevención como que no se toma en cuenta. Yo creo que nos hemos dado cuenta porque antes nuestras abuelas comían cosas mucho mejores, como tomates que no había todo el año solo en verano. Ahora el tomate no sabe a nada y además tiene pocos nutrientes, desgraciadamente. Quizás nos hemos dado cuenta de que la alimentación es tan importante porque nos estamos topando con tantas enfermedades que antes no había como diabetes, hipertensión, la obesidad en España… De alguna manera, alguien en algún momento ha dicho «qué está pasando aquí». 

Para finalizar, ¿con qué frase o concepto te gustaría que la gente se quedase una vez haya terminado de leer tu libro? Yo creo que una cosa muy importante es que con la alimentación nunca pierdes, solo tienes la opción de ganar. Por lo cual qué pierdes en intentarlo. El libro no está hecho para ser una técnica para adelgazar que desgraciadamente es por lo que se conoce a la nutrición. La nutrición es muchísimo más que adelgazar y engordar, influye en nuestra inmunidad. Por eso, quería darle este otro enfoque. Se hacen pocos libros de salud que sean capaces de llegar a todo el mundo. Me espanta la relación de la nutrición con adelgazar. Por eso, quería poner mi granito de arena.



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