En liposucción le perforan intestino y sobrevive a 7 cirugías


  • Vecino de Alajuela tiene una hernia gigante y perdió su empresa
  • Es una de las víctimas de clínica con 12 denuncias por mala praxis

La ilusión de tonificar su cuerpo se convirtió en una pesadilla. Una liposucción se transformó en una historia de terror que ha durado más de 2 años.

El protagonista es Richard Peñaranda y está vivo de milagro. Durante la cirugía estética, a él le perforaron el intestino y terminó internado en el Hospital San Juan de Dios por más de 60 días.

Cuando creía que todo terminaba, los médicos le diagnosticaron una hernia gigante, provocada por la fallida cirugía,  que debe ser operada de urgencia. No obstante, todavía no hay fecha de operación.

El hombre perdió su empresa, tuvo que aprender a caminar y enfrenta un proceso legal que también ha sido un calvario. Él es una de las víctimas de una clínica que es investigada por tener más de 12 denuncias penales por mala praxis.

Esta es su historia:

“Sufrí un golpe durísimo. Mi vida económica se vino al suelo, perdí mi empresa, mi vida emocional se desplomó, porque yo hacía deporte y ahora no puedo alzar cosas. Cambió toda mi familia.

Caminar, levantarme y hasta ponerme un pantalón es una lucha. ¡Todo es una pelea! Nadie espera que por una liposucción iba a terminar en una sala de emergencias de un hospital.

Por me dio de Facebook encontré una clínica. Tenía muchas ofertas y había mucho movimiento. Todo parecía normal, pero el resultado fue que terminé con una perforación en el intestino delgado.

Este fue el inicio de un trayecto doloroso. Me di cuenta de que me perforaron el intestino 3 días después de la cirugía. Había que ir a unos masajes y en cada uno me desmayaba. El primer día me desmayé. El segundo día me desmayé y la doctora decía que era algo normal…

Al tercer día, el dolor era tan insoportable… era algo que nunca había sentido en mi vida. Me llevaron al Hospital San Juan de Dios y ahí sí verificaron que tenía una perforación de centímetro y medio en mi intestino delgado.

En el hospital estuve casi 2 meses. Ahí me salvaron la vida. El tiempo se detuvo. Mi vida laboral, personal y familiar se paralizó.

Me hicieron 7 cirugías y en la tercera, prácticamente los doctores le dijeron a mi esposa que se despidiera. Me dio un “ataque multisistémico” (los órganos dejan de funcionar) y los doctores no podían hacer nada. Gracias a Dios sobreviví, pero siguieron las operaciones.

También me dio una necrosis delicada y yo no sabía qué pasaba. Tampoco imaginaba que mi estómago estaba abierto con lo que llaman “la bolsa de Bogotá”.

Mi abdomen estaba abierto entre 20 y 30 cm, con una tapa plástica que quitaban y ponían. Al salir del hospital tuve que aprender a caminar. Volví a sentir mis pies y regular el equilibrio. Mi primer caminata fue de tan solo 3 pasos.

Recuerdo que el Dr. Lobo fue el encargado de cerrar la piel de mi abdomen. Le digo la piel, porque yo continúo con una mega hernia gigante de 20 cm por 30 cm.

Todos los días tengo que andar con una doble faja que sostiene mis órganos. Esto es prácticamente una discapacidad. Son 2 años de estar así, a la espera de que me operen por la mega hernia.

Creo que esto es una mala praxis, porque cuando el anestesiólogo me puso anestesia se fue. En el quirófano habían teléfonos y hasta un vaso de café. Cuando me sacaron del cuarto de operaciones empecé a sangrar y la respuesta fue: “todo es normal”.

Pasaron muchas cosas. Hace más de 2 años interpusimos la denuncia y el caso todavía está en investigación. Me indicaron que la medicatura forense no tienen un profesional en cirugía plástica que emita criterio al respecto.

Y esto ha sido una lucha diaria.  Todos los días me veo al espejo y tengo que tomar fuerza para sacar la faena. Gracias a Dios estamos acá para luchar y ser un guerrero. Él  ha sido mi clave. Él me ha sostenido”.

Haga clic para ver más noticias sobre:
salud.

{{comentario[0] || ‘Anónimo’}}
{{comentario[2]}}

{{comentario[1]}}



MÁS INFORMACIÓN

¿Deseas opinar sobre este artículo?
SiteLock
Facebook