Enjuagues bucales con antisépticos podrían ser preventivos en la transmisión del virus, según un estudio


Una publicación del Grupo Etiología y Tratamiento de las Enfermedades Periodontales y Periimplantarias de la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid ha recogido que los enjuagues bucales con antisépticos podrían ser preventivos en la transmisión del coronavirus.

Los investigadores han llevado a cabo un análisis de la literatura científica, hasta el 30 de abril de 2020, centrado en coronavirus, cavidad oral y agentes antimicrobianos. Se ha analizado la evidencia científica disponible sobre el efecto que puede tener sobre determinados tipos de virus el uso de colutorios con cloruro de cetilpiridinio (CPC), clorhexidina, soluciones de povidona yodada, y peróxido de hidrógeno, entre otros.

El artículo Is the oral cavity relevant in SARS-CoV2 pandemic?, publicado en la revista Clinical Oral Investigations concluye que «el uso de colutorios antisépticos bucales con povidona-yodo o cloruro de cepilpiridino (CPC) podrían ayudar a reducir la severidad de virus y el riesgo de transmisión mediante un descenso de la carga viral en la boca en los individuos infectados».

Del informe, financiado con la Beca Extraordinaria de Dentaid, se desprende que la boca es una de las principales vías de entrada al organismo, junto con la nariz y los ojos. Y es en ella, donde el virus SARS-CoV-2 encuentra una alta densidad de sus receptores específicos de unión. El mantenimiento del virus en boca facilita la transmisión del mismo, de persona a persona, a través de las gotículas que puede emitir una persona infectada, al hablar, toser o exhalar.

Algunos estudios de investigación básica muestran que el coronavirus SARS-CoV-2 es capaz de infectar cuando se une de manera específica a una proteína transmembrana, denominada ACE2, presente en algunas células del cuerpo.

Este receptor se encuentra en la mayoría de las células de los alveolos pulmonares, por eso el virus afecta tanto al sistema respiratorio. En concreto, el SARS-CoV-2 tiene las glándulas salivares como reservorio en pacientes asintomáticos, y se ancla a la lengua, encías y paladar. Uno de los estudios más reciente, publicado en febrero 2020, demuestra que estos receptores ACE2 se encuentran en alta densidad en la boca, especialmente, sobre la superficie de la lengua.

Por todo ello, según apuntan los autores, «la boca puede ser considerada tanto una puerta de entrada/salida del virus y en sí misma un foco de alto riesgo para el desarrollo de la enfermedad por coronavirus debido a la presencia de receptores ACE2″.

Otra cuestión relevante, «se refiere a la carga viral y como ésta está directamente relacionada con la gravedad de la enfermedad«. Tal y como exponen, el uso de enjuagues bucales con antisépticos ayudaría a disminuirla y, en consecuencia, a reducir la gravedad de la enfermedad, así como la transmisión.



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