¿Es el verano el mejor momento para quitarle el pañal a un niño? ¿Cómo debe acompañarle el adulto en este proceso?


¿Es el verano el mejor momento para quitar el pañal a un niño? La respuesta podría ser afirmativa y negativa al mismo tiempo. Nos explicamos. Realmente no existe una época ideal del año para dejar el pañal, ya que esto debe ocurrir única y exclusivamente cuando el niño controle los esfínteres, ya sea esto en primavera, verano, otoño o invierno. Ahora bien, si el pequeño está preparado, el verano puede ser una estación estupenda para iniciar el cambio ya que le permite ir con menos ropa o directamente desnudo, hay menos riesgos de que se enfríe si se lo hace encima, el cambio de ropa es mucho más rápido y porque, generalmente, los padres pueden estar más tiempo con él para acompañarle en el proceso.

Dicho esto, también hay que tener en cuenta que en España el paso de la escuela infantil al colegio del colegio suele ‘forzar’ esta fase – en la mayoría de los centros escolares se pide que el niño entre sin llevar ya el pañal, lo que demuestra que no tienen muy en cuenta los procesos madurativos del pequeño- por lo que muchas familias se deciden a iniciar la llamada ‘operación pañal’ antes del inicio en septiembre del primer curso de infantil y aprovechan la época estival.

Sin embargo, los estudios del desarrollo psicomotor Haizea-Llevant señalan que esta ‘presión’ no respeta, ni de lejos, la evolución del niño. A los 30 meses de edad (dos años y medio) solo el 50% de los niños controlan los esfínteres. A los 36 meses (tres años) controlan los esfínteres el 75% de los niños (momento que suele coincidir con su entrada en el colegio). Con 42 meses (tres años y medio) los controlarán el 95% de los niños y el 5% restante lo hará camino de los 48 meses (cuatro años). Por lo tanto, antes de explicar cómo acompañar al niño en este proceso conviene tener claros ciertos aspectos.

¿Qué es el control de esfínteres?

El control de esfínteres es un proceso natural de maduración que vive cada niño, no es un proceso de aprendizaje ni de entrenamiento y necesita de la maduración neurológica, psicológica y emocional.

Por un lado, el niño controlará esfínteres cuando sea capaz de abrir y cerrar voluntariamente el esfínter de la vejiga y de la zona anal (los esfínteres son los músculos que controlan el paso del pis o la caca). Además del esfínter, toda la musculatura en torno a la zona abdominal tiene que estar madura y bien tonificada. Y todo ello, lo va a conseguir el niño a lo largo de los primeros años de vida ejercitando libremente sus destrezas motoras: experimentando posiciones y posturas variadas, jugando y actuando en el suelo.

Asimismo, para asumir el control de sus esfínteres, el pequeño también necesita realizar una evolución en su desarrollo psicológico y emocional que le permita varias cosas:

Aceptar no satisfacer sus necesidades de forma inmediata: ante podía hacerlo en el pañal en cualquier momento y ahora solo en el orinal o váter. Hay niños que están preparados físicamente pero que emocionalmente no quieren dar el paso. Es muy importante tener este punto en cuenta porque pedirle que lo haga antes de estar preparado puede provocar alteraciones como el estreñimiento.

 
- Sentirse competente y capaz gracias a una buena autoestima. Eso le permitirá dar el salto con seguridad y confianza.

Comprender lo que los adultos le están proponiendo, porque de esta manera incrementará su interés por ser como los mayores.

Conocer e identificar las partes del cuerpo.

Otros tres puntos fundamentales a tener en cuenta durante la operación pañal son:

– El cambio de pañal a orinal/inodoro es un paso muy importante y, por ello, no es lineal puede tener avances y retrocesos.

Cada niño lo consigue de una forma diferente: algunos de forma inmediata y otros necesitan más tiempo.

– El proceso de control de esfínteres pasa por diferentes fases: diferenciar pis y caca / avisar después de haber hecho pis o caca / avisar antes de hacer pis o caca / querer sentarse en el orinal/water / controlar el pis y la caca mientras está despierto / controlarlos durante la siesta y la noche

¿Cómo deben acompañar los adultos este proceso?

Estas son algunas de las recomendaciones que sugieren los expertos:

– Comprendiendo que es un proceso complejo que tiene altibajos. Dejar que el niño lo viva con naturalidad y los adultos con respeto, confianza en el pequeño y sin nervios.

Entendiendo que el proceso no es idéntico para todos, depende de las características de cada niño, de su experiencia vital y del acompañamiento de tenga y haya tenido de su familia y escuela.

Permitiendo que sea el niño el que tome la decisión de controlar sus esfínteres y dejando a un lado los deseos o expectativas de los adultos.

Promocionando su autonomía y dejando que haga las cosas por sí mismo.

– Ayudándole a diferenciar entre pis y caca cuando todavía están usando el pañal.

– Hablándoles de manera precisa y natural de su cuerpo y sus sensaciones: ‘esta es tu vulva/pene’, ‘estás seco’, ‘te has hecho pis’…

Dando respuesta a sus preguntas sobre el tema y explicándoles lo que hacen los adultos cuando van al baño para que comprendan mejor el proceso.

¿Cuándo ofrecer el orinal o ir al baño al niño?

Hay señales a las que los padres deben estar atentos y que van a indicar que sus hijos están avanzando en el proceso: lenguaje suficiente para comunicar sus necesidades, identifican la necesidad de hacer pis y caca, autonomía motriz, saben bajarse y subirse la ropa… Cuando el niño es capaz de anticipar que va a hacer pis o caca, es capaz de contenerlo y decidir si quiere usar el orinal o el baño, ha llegado el momento en el que el adulto puede ofrecerle sentarse en el orinal/váter.

Imagen de archivo de un niño dormido.

 Es por tanto, una acción que debe partir del interés del propio niño y el adulto debe tener claro que querer utilizarlo un día no presupone que lo vaya a querer hacer todos los días.

Se recomienda, además a los adultos, colocar el orinal siempre en el baño para que el niño lo identifique con el espacio en el que se hace pis o caca y dejar claro al niño su función: no es un juguete o un objeto para sentarse.

¿Cuándo ofrecerle al niño la retirada del pañal?

Para esta fase del proceso siguen siendo necesario respetar la decisión del niño. Primero preguntándole qué opina de dejar los pañales y usar calzoncillos o braguitas. Si el niño verbaliza que quiere seguir llevando pañal, habrá que esperar, no forzar la situación y volver a proponérselo más adelante. Si el propio niño verbaliza que no quiere pañal, lo ideal es hacer caso de lo que pide teniendo en cuenta también determinados signos de madurez como que el pañal está seco y limpio en numerosas ocasiones, que haga pis o caca la mayoría de las veces que se sienta en el orinal o que haga pis o caca en el orinal siempre que él mismo lo pide.

Es de vital importancia también para que el cambio sea lo más efectivo posible que la retirada del pañal no coincida con otros cambios importantes en la vida del niño: mudanza, cambio de habitación en casa, dejar el chupete o el biberón, separación de los padres, llegada de un hermanito, pérdidas familiares o el periodo de adaptación en la escuela.

Otras recomendaciones muy útiles

– Evitar las comparaciones con la ‘operación pañal’ de otros niños.

– En el caso de que el proceso se realice durante el periodo escolar, coordinarse con la escuela infantil.

– Transmitir tranquilidad y seguridad al niño si se produce algún escape.

– Si el niño hace pis en el orinal, celebrarlo y compartir su alegría.

– Iniciar la retirada del pañal solo durante el día, manteniéndolo en un principio durante la siesta y la noche y retirándolos, progresivamente, cuando en la mayoría de las ocasiones estos también aparezcan secos.

– Invitarle a hacer pis antes de colocarle el pañal de la siesta o la noche.

– Que el niño use ropa cómoda que sea sencilla de bajar y subir para sentarse en el orinal/váter.



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