Esposa de un congresista acepta que gastó indebidamente $250,000 en viajes, cenas y hasta pasajes para su conejo | Noticias Univision Política


A los Hunter les gustaba gastar a manos llenas, viajar a Europa, comer en restaurantes de lujo, hacerles regalos costosos a sus parientes y mandar a sus hijos a escuelas privadas. Como no les alcanzaba con el ingreso del jefe de la familia, el congresista republicano Duncan D. Hunter, comenzaron a usar la tarjeta bancaria que se nutría de donativos de particulares que querían halagar al legislador federal.

Con ese fondo, que los sacó de apuros cada vez que su saldo bancario era negativo, ellos pagaron unas vacaciones familiares a Italia en noviembre de 2015 que costaron más de 10,000 dólares. Para no despertar sospechas, los Hunter reportaron que el viaje estaba relacionado con el recorrido a una base de la Infantería de Marina de Estados Unidos en ese país europeo.

Localmente también se daban la vida. Por un desayuno en el Hotel del Coronado, en la exclusiva isla Coronado de San Diego, la familia desembolsó casi 700 dólares de la campaña de Hunter. En total, los Hunter gastaron inapropiadamente más de 250,000 dólares de donaciones.

Varios gastos indebidos que descubrió una extensa investigación del FBI fueron aceptados por la esposa del político, Margaret Hunter, en un acuerdo de culpabilidad que entregó este jueves a una corte federal de San Diego, la región que él representa en el Congreso. Su marido, por su parte, ha negado estos alegatos señalando que fue ella quien usó mal el dinero y catalogándolo como un ataque político.

Margaret, de 44 años, también aseguró que la estaban señalando sin fundamentos. Su discurso, sin embargo, dio un giro este jueves cuando respondió “Sí, señor” a la pregunta del juez sobre si entendía el acuerdo de culpabilidad que estaba dejando en la corte. En ese texto ella aceptó que cometió un delito grave de conspiración. Ahora enfrenta una sentencia de hasta cinco años en una prisión federal y una multa de 250,000 dólares. Su audiencia condenatoria se ha programado para el próximo 16 de septiembre.

La Fiscalía señala que durante años los Hunter gastaron “abundantemente” en cosas que no podían pagar sólo con el sueldo del legislador, como viajes caros a Las Vegas, Laguna Beach, Disneyland y otros lugares. También disfrutaron de juegos de golf, comidas gourmet, colegiaturas en una escuela privada para sus hijos y hasta boletos de avión para la mascota de su familia, el conejo ‘Eggburt’.

El Departamento de Justicia (DOJ) menciona que Margaret Hunter aceptó este jueves brindar “asistencia sustancial” al gobierno en esta investigación y colaborar en el enjuiciamiento de otros, incluyendo su marido. Hasta la publicación de esta nota, el político no se había pronunciado al respecto.

“No gasté dinero de manera ilegal”

Duncan Hunter ha representado a la zona de Alpine durante seis períodos y, pese al escándalo, logró reelegirse en el otoño en el Distrito 50. En agosto pasado, cuando se reveló la acusación, él fue removido de los comités del Congreso de los que era miembro.

El político deberá comparecer en su caso el 1 de julio. Tras una investigación periodística que primero ventiló esas irregularidades, Hunter dijo que algunos de los gastos se hicieron por error, uno de éstos por su hijo, que seleccionó la tarjeta de crédito incorrecta cuando pagó un videojuego. Luego declaró que su equipo de campaña había revisado los gastos y devolvió más de 12,000 dólares.

No obstante, eso no detuvo las averiguaciones del FBI. “Lo que sea que ella hizo, se verá”, dijo el congresista en una entrevista con Fox News, reiterando que esposa era responsable de las irregularidades y por su trabajo como administradora de su fondo de campaña ella recibía un sueldo de 3,000 dólares mensuales. “Pero yo no lo hice. No gasté dinero de manera ilegal”, agregó él.

Pero su esposa confesó al gobierno que ambos sabían plenamente que gastaron el dinero de la campaña política para “su beneficio propio”, así como para agasajar a sus familiares y amigos.

Los fiscales alegan que la pareja desembolsó “decenas de miles de dólares” en compras más pequeñas para comida rápida y gourmet, entradas para el cine, jugar golf, videojuegos, tazas de café, alimentos y servicios públicos.

Entre esos gastos menores se suman casi 230 dólares en artículos en una tienda del parque Disneyland, 250 dólares en pasajes de avión para el conejo de la familia y más de 200 dólares para comprar un par de gafas y una camiseta en la tienda North Face en Las Vegas.

De esta manera los Hunter escondían sus gastos indebidos:

  • Las facturas dentales de la familia las etiquetaron como una contribución caritativa a “Smiles for Life”.
  • Los boletos de teatro fueron reportados como “certificados de regalo”.
  • Las entradas para que su familia viera el espectáculo ‘Riverdance’ en el Teatro Cívico de San Diego se ocultó como “Recaudación de Fondos para Mujeres Republicanas en el Centro Cívico de San Diego”.
  • Para disfrazar los pagos de la matrícula de sus hijos en institutos de las Escuelas Unificadas Cristianas en El Cajón, indicaron –entre varias otras justificaciones– que eran donativos a organizaciones.
  • Un viaje a Las Vegas que costó 2,448 dólares en agosto de 2011 fue reportado como gastos “relacionados con la campaña”.

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