Extradición del Padre Víquez sigue en el aire


  • Junto a Víquez habían 2 jóvenes estudiantes el día que fue arrestado, pero quedaron libres horas después
  • Sacerdote continúa recluido en una cárcel en Ciudad de México

(CRHoy.com) Más de siete meses han pasado desde que, en octubre del 2019, un juzgado mexicano autorizó la extradición del sacerdote costarricense Mauricio Antonio Víquez Lizano, pero al día de hoy, dicha resolución no se ha ejecutado todavía.

Víquez enfrentará en nuestro país 4 causas por delitos sexuales en perjuicio de jóvenes que para el momento de los hechos eran menores de edad y tenían relación cercana en la iglesia católica, donde servía el cura. 

Según confirmó el abogado de Víquez en Costa Rica, Rafael Rodríguez, todavía no ha sido definida la fecha de extradición, puesto que los jueces que tienen en su poder la apelación no han emitido resolución alguna, por lo que el imputado continúa en una celda en una prisión en Ciudad de México.

“Yo no he tenido contacto oficial con los abogados que don Mauricio en México, por lo que no es posible confirmar que ya hayan fijado respuesta”, dijo Rodríguez.

Se consultó al Ministerio Público sobre un posible contacto oficial desde México con la oficina de Relaciones Internacionales sin embargo, aseguraron que todavía no ha habido tal acercamiento. 

“En relación con su solicitud, la Oficina de Asesoría Técnica y Relaciones Internacionales informó que no ha tenido comunicación de las autoridades mexicanas respecto a la extradición del imputado Víquez”, señalaron.

Víquez prófugo

En febrero del año pasado CRHoy.com dio a conocer que Mauricio Víquez Lizano huyó del país el 7 de enero hacia Panamá, y que posteriormente voló hasta México, donde se mantuvo por alrededor de nueve meses oculto entre la capital y el estado de Nuevo León.

El 18 de agosto en horas de la madrugada, Víquez fue capturado oficialmente por la Unidad de Inteligencia de la Policía Federal de México, en una pequeña casa de habitación en la zona de Monterrey, en un pueblo conocido como San Nicolás de los Garza.

Aparentemente junto a él, habían otros dos jóvenes que serían estudiantes, pero estos fueron puestos en libertad. 

Este medio dio a conocer que el día del allanamiento, Víquez se identificó con otro nombre y aseguró a los policías que él era un profesor universitario. 

Había una computadora, misma a través de la cuál Víquez se comunicaba con personas en Costa Rica por medio de la red social Facebook.

 

Según el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) Wálter Espinoza, la dinámica para poder ubicar al sacerdote se dio de manera electrónica, pues el sospechoso mantenía contacto con nuestro país desde el computador, accediendo a perfiles falsos de la red social antes mencionada. 

Los abogados de Mauricio Víquez defienden la teoría de que las causas penales en su contra están prescritas, sin embargo, el Ministerio Público de Costa Rica desmiente esa posibilidad alegando que la nueva ley de delitos sexuales en Costa Rica descarta la prescripción (10 años) siempre que hayan elementos probatorios vigentes.

 

 

 

 



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