«Han sido los momentos más terroríficos de mi vida, solo rezaba para que acabase»


En medio del fragor de las sirenas y el estruendo de los helicópteros, los equipos de salvamento de Esmirna libran una lucha contra el tiempo para rescatar de entre los escombros a quienes han quedado atrapados. Son las consecuencias del terremoto de magnitud 6,8 que este viernes ha golpeado con virulencia la costa egea de Turquía y las islas griegas y que deja ya más de una decena de fallecidos y de medio millar de heridos. En uno de los barrios de esta ciudad costera reside Dolores Coronado, una española que ha vivido unos momentos agónicos durante el seísmo. 

Edificio derrumbado en Izmir tras el terremoto en Turquía.

Entre réplica y réplica, esta profesora de español para extranjeros en la Universidad de Economía de Esmirna cuenta a 20minutos que se encontraba en una reunión de trabajo por videoconferencia cuando comenzó el temblor, con epicentro en a 17 kilómetros de Seferihisari, en la costa turca. «Al principio, he pensado que sería un pequeño movimiento, como los muchos que hay, pero este era más fuerte y no terminaba. Por eso me he asustado», confiesa, y explica que, aunque nerviosos, tanto ella como su familia están en perfecto estado.

«Es una zona en la que se notan movimientos de tierra en muchas ocasiones, pero, en mis cinco años aquí, esta ha sido la primera vez que he sentido miedo», relata. Y añade: «Los segundos que ha durado se me han hecho eternos, no me atrevía a levantarme de la silla. Cada vez que hay un pequeño movimiento, me da un vuelco el corazón».

«Los segundos que ha durado se me han hecho eternos, no me atrevía a levantarme de la silla»

Tras la primera sacudida, Dolores y su familia han bajado a la calle para evitar posibles problemas en el interior de la vivienda, aunque en su zona, detalla no ha habido que lamentar grandes destrozos. «Se notaba en la cara de la gente que estaban nerviosos, pero, al no haberse caído ningún edificio, han mantenido la calma», apunta, y agrega que el área ha recuperado poco a poco la «tranquilidad»

«La gente no dejaba de gritar»

Un edificio destrozado en el suelo tras el terremoto de magnitud 7 en Turquía

También en Esmirna reside Polat Güzel, un ciudadano turco que ha vivido con angustia los más de 40 «interminables» segundos que ha durado el seísmo. «No es mi primera experiencia con terremotos y estos han sido los momentos más terroríficos de mi vida. Estaba rezando y rezando para que terminase, pero no acababa», señala, y recalca que el temblor no solo ha sido muy largo, sino de una duración inusitada para la zona.

Una vez superados los primeros instantes de «pánico», este director de exportaciones de una empresa industrial narra a 20minutos que se encontraba en la oficina cuando empezó la sacudida. «Al notarlo, la gente comenzó a gritar y les recomendamos a todos que se quedasen en el interior. Media hora después, las autoridades nos permitieron irnos a casa, pero yo preferí quedarme un poco más», expone.

«Estos han sido los momentos más terroríficos de mi vida. Estaba rezando para que terminase, pero no acababa»

«Al principio, la situación era un caos, el tráfico estaba descontrolado. La gente, que aquí está acostumbrada a convivir con los terremotos, estaba aterrorizada por la duración y la magnitud, y lo único en lo que pensaban era en reunirse con sus seres queridos», dice, antes de agregar que, con las horas, ha retornado la calma a buena parte de la ciudad. Asimismo, explica que bastante gente ha optado por quedarse en lugares públicos, como cafeterías y bares, y muchos no volverán a sus casas a dormir, sino que se quedarán en lugares abiertos a pasar la noche por el miedo a regresar a los edificios.

Creta: ambiente de «normalidad»

El tsunami producido por el terremoto arrastró varios barcos en Seferihisar, Turquía.

A pesar de que las zonas más afectadas han sido Esmirna y el municipio de Sigacik, donde se ha producido un pequeño tsunami, las consecuencias del terremoto también han llegado hasta varias islas griegas. La más afectada de ellas ha sido Samos, donde, por el momento, han fallecido dos personas. No obstante, en otros territorios también han sentido la sacudida, como en Creta, donde reside Clara Gutiérrez.

Esta española relata que en Heraclión, la capital de la isla y donde ella vive, han notado el terremoto, pero no con la potencia con la que ha afectado a Esmirna o Samos. «Retumbaba todo. Se notaba que todo se movía, pero, hasta que nos hemos dado cuenta de que era de verdad un terremoto, nos ha costado reaccionar», resalta Clara, que se encontraba en la oficina cuando ha comenzado el terremoto.

Aunque es el tercer seísmo que experimenta desde que llegó a la isla, señala que este ha sido el de mayor magnitud y confiesa haberse «asustado un poco», si bien el ambiente en la ciudad es de «normalidad». «En Heraclión no hay desperfectos, todo está bastante tranquilo aquí, en Creta», afirma, y resalta que la gente «no tiene miedo» y ha seguido con su vida habitual.



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