las ‘millenials’ de oro del fútbol femenino español


Claudia Pina y Eva Navarro celebran un gol en la final del Mundial sub17 entre España y México.
EFE

El fútbol femenino español está viviendo el mejor momento de su historia. No sólo desde el punto de vista mediático, sino en títulos y éxitos deportivos. El 2018 será recordado por el Mundial recién conquistado en Uruguay por la sub17, primer título para la selección española en cualquier categoría femenina, pero también por rozar la gloria en Francia meses antes.

En esos dos torneos estuvieron tres jugadoras: Eva Navarro, Claudia Pina y Catalina Coll. Son tres futbolistas que, junto a Patri Guijarro y Aitana Bonmatí, forman parte de esa nueva generación que empieza a despuntar después de muchos años en los que el fútbol femenino estaba hundido en el ostracismo. Si bien las dos últimas ya forman parte de manera habitual de las convocatorias de la absoluta, a las tres primeras aún les quedan un par de años para ganarse el sitio con las mayores.

Navarro cerrará un año inolvidable: antes del título mundial revalidaron la corona europea sub19, con la jugadora del Levante como ‘Pichichi’ y protagonista de uno de los goles del año en la final ante la todopoderosa Alemania. Por eso le dolió especialmente la derrota con la sub20, porque el subcampeonato sabía a muy poco a quien se sabía en condiciones de llegar a la cima. La camiseta con la que celebró el Mundial conquistado, lo dice todo: “Esto va para todas las niñas y en especial a la sub20”.

Si la actuación de la futbolista yeclana no fue una sorpresa para nadie, lo de Claudia Pina tampoco: Bota de Plata (los dos goles de la final ante México fueron suyos) empatada con la ghanesa Mukarama Abdulai, con siete tantos, y Balón de Oro como mejor jugadora del torneo. Su clase, técnica y su capacidad goleadora la convierten en una de las mayores promesas que hay en la cantera española.

La seleccionadora Toña Is lo sabe: ya había visto cómo sus 16 goles en 2017, algo que nadie en ningúna selección masculina o femenina de todo el mundo había logrado, la consagraban con sólo 16 años. Para el recuerdo: los siete tantos que le marcó en el 22-0 a Montenegro en octubre… y el sombrero que le hizo a la mexicana Flores en la final.

Si Navarro y Pina son los referentes en el césped, bajo palos el futuro está garantizado con Cata Coll. La portera del Collerense tiene buena parte de culpa de que España acabase el torneo invicta, gracias a sus reflejos y su capacidad en el uno contra uno, algo de lo que habitualmente suelen adolecer las cancerberas. Guante de oro del Mundial, garantía de que el relevo, también en la portería, está garantizado. Lola Gallardo, Sandra Palos y Mariasun Quiñones tendrán competencia a no mucho tardar.

La absoluta tiene relevo

Jorge Vilda tiene un control pleno sobre las categorías inferiores del fútbol femenino español. Con Toña Is como su mano derecha en estas labores, no es raro ver al seleccionador absoluto dirigir partidos (lo hizo en el Mundial sub20) o simplemente asistir a entrenamientos de los equipos de la histórica Is o de Pedro López.

Por este motivo, la llegada con las mayores de Patri Guijarro, Nahikari García o Aitana Bonmatí era obligada. Vilda tiene una confianza absoluta en que la actual generación de jugadoras, que consiguieron un pleno absoluto en la clasificación para el Mundial de Francia (sólo tres equipos más lo lograron: Estados Unidos, Brasil y Nueva Zelanda).

Después de los éxitos de las categorías inferiores y el buen juego mostrado por las capitaneadas por Marta Torrejón e Irene Paredes, la candidatura de España para el que será su segundo Mundial absoluto ha crecido como la espuma. Y si no se consigue, habrá jugadoras de sobra para ir formando el relevo.





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