Las municipalidades y el COVID-19


La emergencia sanitaria que estamos enfrentando, es una verdadera guerra sin cuartel que indudablemente involucra a todos los sectores de la sociedad y sin lugar a dudas, los gobiernos locales estamos en la primera línea de defensa frente a los peligros y las amenazas de la pandemia.

Es innegable la labor de los gobiernos locales en tareas indispensables para la vida diaria como son la recolección y disposición de residuos residenciales y comerciales, el apoyo que muchas municipalidades brindan en materia de seguridad ciudadana y controles vehiculares por medio de las policías municipales y policías municipales de tránsito, servicios de monitoreo y video vigilancia entre otras tareas que se desarrollan cada vez con mayor eficiencia y profesionalismo.

Todas estas funciones -entre muchas otras-, las han venido desempeñando los gobiernos locales como parte de su funcionamiento normal, no obstante, en el transcurso de la emergencia sanitaria del COVID-19, dichas tareas han sido entendidas y valoradas por la mayoría de la ciudadanía como funciones indispensables para todos y sin la cuales, nuestra vida sería muy complicada y quizá hasta imposible.

No obstante, frente a la coyuntura en la que nos encontramos, las municipalidades del país sin excepción han asumido un liderazgo y papel protagónico digno de resaltar, impulsando acciones que van más allá de sus competencias y de las responsabilidades que por ley les corresponden, demostrando un altísimo nivel de compromiso frente a la ciudadanía, además de buena capacidad de reacción y hasta inventiva o creatividad para ser eficientes en esta lucha.

Sin temor a equivocarme, puedo afirmar que los gobiernos locales se han constituido en aliados indispensables del gobierno central para poder hacer frente a los primeros efectos de la emergencia y lo seguirán siendo aun en mayor grado ante a los retos que enfrentaremos en el futuro cercano una vez superada la crisis sanitaria, pues las secuelas derivadas de la misma se prolongarán por meses o años.

Basta con analizar algunas acciones desarrolladas por muchas municipalidades del país para entender su excelente capacidad de reacción, pues muchos días antes de que las autoridades de salud giraran directrices al respecto, la mayoría de las municipalidades ordenaron el cierre de parques y lugares públicos y los ejecutaron por medio de sus funcionarios, realizaron y campañas de sanitización de paradas de autobuses y sitios de aglomeración de personas, ejecutaron campañas de concientización y educación por medio de sus redes sociales, volanteos y perifoneos, establecieron protocolos para ingreso a los edificios municipales, entre otras tantas acciones; tareas que se siguen realizando cada vez con más fuerza por parte de los gobiernos locales a lo largo de la emergencia.

Jamás podrían obviarse las campañas de recolección de alimentos y distribución de diarios, que las municipalidades desde el día uno de la emergencia han realizado en la mayoría de los cantones, demostrado una asombrosa capacidad organizativa y asociativa con el resto de los componentes del tejido social como las iglesias, asociaciones, comités de barrio y demás grupos organizados; acciones que le han permitido soportar la durísima situación económica a muchas familias, mientras llega la ayuda de las instituciones del gobierno central que finalmente son quienes tienen la responsabilidad legal y los recursos para hacer frente a estas necesidades sociales indispensables.

No pueden dejarse de lado las iniciativas de muchos municipios para apoyar y acompañar a los comerciantes durante la cuarentena y las iniciativas propuestas antes los diputados para alivianar las cargas tributarias de los patentados y contribuyentes de cada uno de los cantones.

Tampoco puede obviarse la vocación de servicio de los funcionarios municipales que en muchos cantones se han ofrecido para ir a distribuir medicamentos en los vehículos de las municipalidades, con tal que las personas que los requieren no salgan de sus casas; demostrando un altísimo grado de solidaridad humana, principalmente ante quienes la amenaza se ciñe con más fuerza que son los adultos mayores y las personas con otros padecimientos que los hacen más vulnerables frente al coronavirus.

Es cierto que falta mucho para superar esta crisis, enfrentaremos cada día nuevos retos, -muchos de los cuales se convertirán en oportunidades de mejora para todos-, tendremos que hacer cambios en nuestras vidas y en nuestra organización social y económica, sin embargo, hoy más que nunca siento al sector municipal de este país completamente organizado en la causa común de servir a sus comunidades y de continuar dando la batalla en esta lucha.

Vendrán otras etapas como la recomposición económica del país y de cada uno de los cantones y ahí nuevamente estarán los gobiernos locales “dando el do de pecho”, porque quienes formamos parte del municipalismo estamos seguros que los problemas de un país se solucionan desde lo local.

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