“las terapias asistidas con animales suponen un beneficio para las mascotas, para las personas y para la sociedad en su conjunto”


En España 200 mil menores padecen algún tipo de trastorno de la conducta alimentaria (TCA), como anorexia o bulimia, y en un 20% de los casos estos trastornos podrían cronificarse. Con el objetivo de encontrar nuevos tratamientos que ayuden a estos jóvenes, el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos y PURINA, puso en marcha un estudio sobre los efectos que tienen las intervenciones asistidas con animales para adolescentes con anorexia y bulimia nerviosa. Las conclusiones preliminares son bastante prometedoras, pues se detectaron mejoras en varios ámbitos, como en el aumento de la autoestima, los niveles de autonomía y responsabilidad y una reducción significativa de la ansiedad, la depresión y las emociones desagradables. A la espera de entrar en una fase del estudio que corrobore estos resultados, hablamos con Sonia Sáez, veterinaria y Brand Manager de Purina Corporativo, que nos explicó en qué consiste el proyecto y en qué otros ámbitos pueden ayudar las terapias o Intervenciones Asistidas con Animales (IAA).

Acaban de llevar a cabo el primer estudio sobre los efectos de las Intervenciones Asistidas con Animales en pacientes con Trastornos de Alimentación. ¿Por qué eligieron estos trastornos y por qué en adolescentes?

Porque, en general, hay pocos estudios científicos sobre los beneficios de la terapia asistida con animales, pero en el caso de los trastornos de alimentación en adolescentes no existía ninguno. Y es una problemática que va en aumento, especialmente entre los adolescentes, un colectivo muy susceptible y al que es muy difícil llegar, por eso pensamos que podría ser muy beneficioso para ellos incorporar perros de asistencia en sus terapias.

¿En qué consistieron estas sesiones?

Había varios tipos y estaban organizadas tanto por técnicos de asistencia, que son los que asistían a los perros, como por psicólogos y psiquiatras. Eran unas sesiones muy pautadas y estructuradas con un objetivo científico muy específico. Las primeras consistían en crear un vínculo entre los perros y los adolescentes. Se utilizaban dos perros distintos en cada sesión de manera que así se creaba un vínculo, pero no dependencia para no crear frustración después. También hacíamos sesiones de entrenamientos con ‘clickers’, que son aparatitos que hacen ‘clic’ y que los perros relacionan con un premio. Les enseñábamos a los adolescentes a utilizarlo, y de este modo ‘empoderarlos’ al ver que conseguían que los perros hicieran algo gracias a ellos. También había sesiones de acicalamiento, de Agility… que pretendían fomentar el trabajo el equipo, disminuir la ansiedad, la autoestima.

¿Tienen algún entrenamiento, adiestramiento especial estos perros?

Sí, tanto los perros de terapia como los de IAA tienen un entrenamiento específico para el objetivo que perseguimos. Por ejemplo, los perros de asistencia para niños con autismo, además de un entrenamiento emocional, tienen un entrenamiento físico para conseguir que no se escapen. El perro de terapia, por ejemplo, es un perro muy cercano, que busca la conexión emocional, que busca el contacto, que juegues con él, intenta llamar tu atención, son muy sociales…

Según las conclusiones preliminares, los resultados son muy positivos: menos ansiedad y depresión, más autoestima y emociones agradables. ¿Era lo que se esperaban?

Sí, porque son los objetivos que buscábamos en este proyecto piloto, esta primera fase. Sobre todo, porque se han detectado cuáles son las causas que hacen a los adolescentes más susceptibles a padecer trastornos de la conducta alimentaria, y entre ellos se encuentran la baja autoestima, la ansiedad, la tendencia a tener episodios depresivos y suelen eludir bastante las responsabilidades. Como sabíamos los beneficios que tienen los perros en estos ámbitos, queríamos saber si realmente este vínculo con los perros de asistencia sería también beneficioso para los adolescentes con estos problemas, y hemos comprobado que sí, pero todavía tenemos que seguir comprobándolo en las siguientes fases.

Visto el éxito, ¿cuál será el próximo paso? ¿Veremos en breve adolescentes con anorexia o bulimia asistiendo a terapias con animales?

En Purina hemos decidido patrocinar una segunda fase en la que la muestra sea más grande y poder llevar a cabo una investigación más profunda para que aparezca en una publicación científica relevante. En él vamos a investigar también si tiene algún beneficio en el control de los impulsos y la habilidad mentalizadora, que son los dos pilares que no ha dado tiempo a incluir en la primera fase del estudio. Para eso, sería fantástico que más hospitales nos abrieran las puertas y pudiéramos seguir investigando cómo ayudar a estos adolescentes, y también a otros pacientes con otras patologías.

«Los perros son tan beneficiosos para nuestro bienestar emocional porque solo dan, son amor y cariño absoluto e incondicional, y no juzgan» 

Sobre la terapia asistida con animales se lleva hablando varios años, y los resultados suelen ser siempre positivos. ¿Por qué son tan buenos los animales de compañía, sobre todo los perros, para nuestro bienestar emocional?

Porque son seres que solo dan, son amor y cariño absoluto e incondicional, y esta es una característica que, lamentablemente, las personas no tenemos. Y, además, los perros no juzgan, les da igual si eres gordo, flaco, blanco, asiático… y en una sociedad en la que nos sentimos juzgados constantemente, ese ‘no juzgar’ es una de las claves de los beneficios de la introducción de los perros en las terapias, y en la vida en general. Por ejemplo, se sabe que los niños que han crecido con mascotas tienen más interiorizado el tema de las responsabilidades, una personalidad más marcada, les beneficia en la lectura…

¿Y qué otros proyectos tienen en este sentido?

Tenemos bastantes. Además de la segunda oleada de este estudio en el Hospital Niño Jesús, seguimos dando soporte al Sant Joan de Deu de Barcelona y estamos empezando un proyecto en el Clínic con niños con problemas de desarrollo neuronal. Tenemos también un proyecto piloto en el hospital Sant Pau junto con el CTAC (Centro de Terapias Asistidas con Canes) para comprobar los beneficios de las terapias con perros en terapias de rehabilitación.

Fuera del sector hospitalario, tenemos un proyecto en la cárcel de mujeres de Wad-ras para que los perros ayuden a nivel emocional a los niños que viven en la cárcel con sus madres, otro para educar en los colegios a los niños sobre la tenencia responsables, en colegios ordinarios y también en colegios de educación especial…

Además de ayudar, nuestro objetivo es tener estudios científicos que demuestren los beneficios de estar terapias. En Purina hacemos alimentación para mascotas y nos basamos en la ciencia, pero ahora queremos demostrar, también con la ciencia, que el bienestar animal aporta también bienestar a las personas.

¿Hay algún grupo poblacional en el que funcionen especialmente bien este tipo de apoyos terapéuticos?

Todos podemos beneficiarnos de convivir con una mascota, pero es cierto que con los niños los resultados son espectaculares. Por ejemplo, en los hospitales. En el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona los perros están el hospital, y solo por eso, los niños van más motivados a hacerse pruebas, están más tranquilos si tienen que hacerse un análisis… Y dentro de los niños, muy especialmente en los niños con algún tipo de trastorno, como niños con TEA. En este ámbito, adiestramos perros asistentes para estos niños y es brutal cómo nos dicen las familias que les cambia la vida, cómo les ayudan a estos niños controlar la ansiedad en determinadas situaciones, a pasear por la calle… y hacer mil cosas que antes no podía hacer y que ahora sí hacen gracias al perro, incluso les ayudan a dormir mejor. Es muy emocionante, y da sentido a todo lo que hacemos cada día, porque es un beneficio para las mascotas, para las personas y para la sociedad en su conjunto. 



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