«Me asusté mucho, salían mechones enteros»


– «Mi pelo empezó a caerse muchísimo, pero muchísimo a mechones».

– ¿De verdad?

– «Sí, sí. Salía de la ducha y tenía la bañera llena de pelo, y cuando empecé a trabajar y a lo mejor me lo tocaba, salían mechones enteros».

– Supongo que te asustaste…

– «Muchísimo».

– ¿Por qué pasa?

– «Yo no caí, pero luego me dijeron que era por haber tenido Covid».

El que habla es Juan Pedro (47 años), una de las más de 800.000 personas diagnosticadas de coronavirus en lo que va de pandemia en España. 

Su calvario empezó el 12 de marzo, en pleno pico, cuando la curva no paraba de ascender. Problemas respiratorios, 40 de fiebre, mucho gelocatil y a pasarlo en casa. Era una fecha complicada, cuando los hospitales amagaban con colapsar. «Estuve un mes muy, muy mal. Fatal. Incluso me ponía bocabajo con cojines para intentar respirar mejor».

El mes pasó y las fuerzas volvieron, pero a principios de mayo, dos meses después, llegó una secuela que Juan Pedro no había previsto: una caída de pelo masiva.

– «Al principio no caí que era por el Covid, no me dio por pensar porque había pasado mucho tiempo. Empecé a fijarme y claro, la casa llena de pelo, el suelo lleno de pelo, el coche… todo».

– ¿Te llegó a decir alguien algo?

– «Sí, mis compañeros de trabajo porque me llegaron a salir calvas por los laterales».

– Ah, ¿pero que también salen calvas? 

– «A mí sí. Me decían: ‘pero te estás quedando calvo, calvo’. Ahí fue cuando fui al especialista». 

Lo que le pasó a Juan Pedro tiene nombre y apellidos (efluvio telógeno agudo) y no es exclusivo de la Covid. «Esto ocurre con cualquier infección grave que produzca mucha fiebre y mucha inflamación en el cuerpo o cuando hay grandes pérdidas de sangre. Es muy típico, por ejemplo, después de grandes cirugías», explica el doctor Óscar Muñoz, dermatólogo y tricólogo del hospital Ramón y Cajal. «Por eso cuando empezaron a venir a consulta, ya sabíamos por qué era».

Los especialistas lo tenían claro, pero los pacientes no tanto. Al final, es difícil asociar una caída de pelo tan exagerada, «similar a la provocada por la quimioterapia», a un virus que superaron hace meses. «No es instantáneo», continúa Muñoz. «Ocurre entre dos y tres meses después de la fiebre y la inflamación».

Por qué meses después

Ahora bien, ¿por qué? La respuesta la encontramos en el propio ciclo capilar.  «El pelo tiene un ciclo. No somos como los perros o los zorros que tienen mudas una vez al año. Más o menos, un 90% de los pelos que tenemos están creciendo y un 10% se va cayendo cada día por el propio ciclo del pelo».

Esa fase de caída, conocida como fase telógena del ciclo, sin embargo, no es momentánea. «El pelo entra en fase de caer y no cae instantáneamente, tarda como 3 o 4 meses en caerse. La fiebre, por decirlo de alguna manera, da orden al pelo para que inicie fase de caída, pero no es un proceso que tarde un segundo sino varios meses, por eso ocurre después».

Por el momento se desconoce el porcentaje de pacientes que se ven afectados por este fenómeno. Lo que sí tienen claro los expertos es que si la infección es asintomática es «extraordinariamente raro que ocurra» («Juan Pedro lo ha contado muy bien», él tuvo mucha fiebre y, por tanto, tenía muchas papeletas para que esto ocurriera») y que se trata de una pérdida escandalosa. 

Por hacernos una idea, «a los humanos se nos caen unos 100 pelos de media al día», añade Muñoz. «Juan Pedro experimentaba, probablemente, caídas de 500-600 pelos diarios. A ese nivel cualquier persona se da cuenta». La actriz Alyssa Milano, de hecho, llegó a subir un vídeo a Instagram en verano mientras se peinaba para que la gente fuera consciente de la pérdida de cabello por Covid.

¿Vuelve a crecer?

Pese a todo, hay una buena noticia: el pelo vuelve a crecer con el tiempo. «Nunca se pierde, bajo ningún concepto. Volvería a aparecer solo en la inmensa mayoría de los casos, aunque con algunos pacientes, sobre todo si están un poquito estresados, podemos poner algo para agilizar los trámites, como minoxidil o plasma. Pero en general sin hacer nada se resuelve».

Aún así, y paradójicamente a lo que se piensa, la manera más efectiva de acelerar el proceso consiste en lavar mucho el pelo. Juan Pedro, de hecho, no quería lavarlo más de una vez a la semana por ese mismo motivo. «Un error común es pensar que se cae más cuando te lo lavas, cuando realmente lo que haces es retirar el pelo que se iba a caer igualmente».

«No es un problema estético»

María Rosa (65 años), que superó una neumonía bilateral a causa de la Covid en marzo y empezó con caída de pelo en junio, hizo los deberes a rajatabla. Ella se lo lavaba mucho, pero cada vez que salía de la ducha le «aterrorizaba» mirarse «al espejo», un miedo común entre quienes sufren efluvio telógeno agudo. «No es un problema estético», subraya la psicóloga Patricia Fernández. «Puede llegar a interferir en el día a día de la persona. Puede ser que eviten salir de casa, que disimulen en exceso, que se obsesionen o tiendan a magnificar… Incluso pueden sentirse más vulnerables y desesperanzados».

¿MÁS A MUJERES?

  • El doctor Muñoz asegura que este fenómeno afecta «probablemente igual» a mujeres y a hombres. «Lo que pasa que las mujeres suelen prestar mucha más atención a su pelo que los hombres y por eso se suelen dar más cuenta».

A María Rosa, por ejemplo, le llegó a afectar «muchísimo a la autoestima». «Era muy triste, se caía de escándalo. Me llegaron a salir hasta calvas, pero, aún así, salía de casa, le eché muchas narices. Eso sí, empecé a mirar pelucas por internet porque ya daba por hecho que no me iba a crecer», cuenta entre risas por teléfono. Ahora, casi cuatro meses después de aquello, con su melena rubia mucho más corta pero poblada, es capaz de contarlo con humor. «No tengo el pelo que tenía antes, pero, si me ves, ya soy una persona normal». De la peluca ya ni se acuerda.



MÁS INFORMACIÓN

SiteLock
Facebook