«Mi marido no quiere compartir a nuestro hijo, él hace de padre y de madre y no me deja sitio»


Ya puedes leer aquí la nueva entrega del consultorio de Psicología con el que 20minutos pretende ayudar a resolver las dudas y dificultades que puedan tener los lectores (con los amigos, la pareja, la familia, en el trabajo…).

Para plantear tu problema escribe un correo electrónico a consultoriopsicologia@20minutos.es. Aquí tienes las respuestas que ha dado a las cuestiones de esta semana nuestra experta, Mª Jesús Álava Reyes.

Dejo a mi pareja

PREGUNTA He decidido dejar a mi pareja porque no va a cambiar y y no lo acepta, no se quiere ir de la casa. Yo ya no quiero seguir en lo mismo, ya no tiene ningun sentido, no sé cómo convencerlo de que se acabó todo.

RESPUESTA DE LA EXPERTA Hay personas que tienen un sentido muy arraigado de posesión en las relaciones y no aceptan que la otra persona sea quien decida terminar la relación.

En estos casos, difícilmente se les puede convencer a través de las palabras (pues no escuchan o no le dan a la pareja la opción de poder decidir); resulta más eficaz actuar por la vía de los hechos.

Si usted está en su casa, coméntele que si ese día él no recoge sus cosas, usted lo hará y se las dejará en el portal (o similar).

A veces, es necesario incluso cambiar la cerradura, es una decisión incómoda y no exenta de tensión, pero cuanto más demore la situación, más pensará él que puede continuar en su casa y que usted terminará cediendo.

Recuerde, hay relaciones que lo único que nos provocan es dolor y sufrimiento y cuanto antes pongamos punto final, mucho mejor.

Si su pareja es una persona agresiva, convendría que esa conversación (meter sus cosas en cajas…) las haga con otra persona delante, para evitar intimidaciones o agresiones.

¿Volver con la exnovia musulmana?

PREGUNTA Mi novia y yo lo dejamos hace 6 meses despues de 4 años de relación. Ambos vivimos en un país extranjero y tenemos 31 años. La relación tuvo siempre muchos altibajos, desde el amor total hasta momentos bastante malos en los que ella muchas veces no me hablaba, cuando se sentía herida por situaciones cotidianas y por la falta de un plan de futuro por mi parte.

Ella es musulmana y hace un año me exigió una solución práctica para que nuestros hijos fueran musulmanes aunque yo no lo sea. Es un tema que yo había estado evitando a pesar de que ella lo sacaba algunas veces. Incluso sugirió que yo debería por lo menos creer en Dios para hacerlo todo más fácil.

Me sentí muy presionado, me planté y le dije que no podía prometer o ofrecerle nada en ese sentido. A los 4 o 5 meses conocí a otra persona, y cuando se lo conté a mi ex me dijo que quería volver y que podría flexibilizar un poco más sus planteamientos religiosos y que yo era el amor de su vida.

Aunque dudé le dije que no de nuevo, y el no haber dado esa oportunidad (porque ya estaba con otra persona y porque tenía miedo de entrar en la situación tan desagradable en la que estábamos en la relación durante meses, bloqueados, sin progresar, tristes) me hace sentirme mal.

Yo sé que ella es una buena persona y que merecíamos que lo nuestro hubiese salido bien, además aún tengo sentimientos hacia ella. Siento que me quedaré con la duda de si esta vez hubiese sido la buena.

De todas maneras, en este último año sin ella mi vida ha mejorado muchísimo en lo personal y en lo profesional, pero me sigo quedando con la duda de ¿y si? Y una gran culpa. ¿Cómo puedo saber si mi decisión ha sido la correcta y pasar página?

RESPUESTA DE LA EXPERTA Esas dudas son muy humanas, pero usted mismo se ha respondido en el último párrafo (“mi vida ha mejorado muchísimo en lo personal y profesional”). Cuatro años dan para mucho, para probar diferentes opciones, para intentar mejorar la convivencia, para ponerse de acuerdo en la educación de los hijos…; pero esos cuatro años parece que sólo les llevaron a un callejón sin salida.

Los sentimientos no se pueden imponer y las diferencias en aspectos claves de la vida terminan siempre pasando factura a la relación.

Más que darle vueltas a qué hubiera pasado, conviene que se centre en todo lo que puede hacer en la actualidad: cómo puede mejorar esa relación con su ex, cómo pueden ponerse de acuerdo en la educación de los hijos, cómo lograr que esa relación que deben seguir manteniendo (al tener hijos en común), discurra de la mejor forma posible.

En última instancia, si siente que sus dudas le bloquean, pida ayuda profesional. Desde la psicología tratamos constantemente casos como el suyo. Si en la Seguridad Social tardan mucho en proporcionarle esta ayuda, y tiene dificultades económicas para hacer frente a un tratamiento privado, puede acudir a nuestra fundación (fundación María Jesús Álava Reyes).

Nadie tiene en cuenta mis opiniones

PREGUNTA Desde que tengo uso de razón no se han tenido en cuenta ni mis opiniones ni mis sentimientos y voy a cumplir 60 años. No me dejan expresar lo que siento, me interrumpen. Estoy triste y desanimada.

RESPUESTA DE LA EXPERTA No es sencillo conseguir ese cambio cuando las personas que tiene alrededor están acostumbradas a actuar de una determinada manera. Pero la solución no es pedir y pedir (seguro que ya lo ha hecho y no le ha dado resultado), la opción mejor es actuar.

Actuar de forma proactiva y asertiva (con seguridad en si misma, con determinación, eligiendo la mejor forma de hacerlo, en el momento adecuado, de la manera oportuna…); de esta forma conseguirá primero llamar la atención de las personas que la rodean y, en una segunda fase, logrará que sus opiniones sean tenidas en cuenta.

En el libro ‘Emociones que hieren’ detallo cómo ganar confianza y seguridad en nuestra comunicación, cómo superar las barreras que otros nos ponen, cómo actuar cuando nos critican o no tienen en cuenta lo que decimos o pedimos… En suma, cómo conseguir sus objetivos sintiéndose bien consigo misma y logrando que su entorno acepte su cambio.

En último lugar, si se siente sin fuerzas y sin recursos, no dude en pedir ayuda profesional. Si tuviera dificultades económicas para hacerlo, y en la Seguridad Social no pudieran darle este servicio, puede ponerse en contacto con nuestra fundación (le facilito el teléfono: 610077120)

Murió su padre pero ella no madura

PREGUNTA Tengo 52 años, soy viuda reciente y tengo una hija adoescente de 15 años. Estoy pasando una mala etapa y mi hija no me lo pone fácil. Parece no afectarle la muerte de su padre y sigue haciendo su vida normla, con sus peculiaridades adolescentes.

No ha madurado ni un poquito con esto y yo creo que sí debería haber madurado. No me hago con ella y solo se defiende con gritos y menosprecios. Lo estoy pasando fatal y no sé cómo sobrellevar esto. Yo trato de transmitirla paz y tranquilidad, pero me es imposible, su actitud me está resultando insoportable. Agradezco su ayuda.

RESPUESTA DE LA EXPERTA En realidad, seguro que le ha afectado la muerte de su padre; lo que ocurre es que aún no tiene los recursos para elaborarlo de forma más adulta y más madura. Sus gritos y menosprecios son la manifestación clara de su impotencia, de su insatisfacción y, muchas veces, de su dolor.

Comprendo que es difícil de asimilar, pero no le quepa la menor duda de que su hija está sufriendo. En estos casos, lo que hacemos los psicólogos es trabajar con la madre, con usted, para ayudarle no solamente a llevar su duelo, también para proporcionarle recursos en la relación actual con su hija y conseguir así, indirectamente, a través suyo, que ella pueda canalizar mejor su dolor y adoptar conductas más maduras.

No dude en pedir ayuda profesional, ya verá como lo que ahora le parece imposible, se puede conseguir.

Trastorno de personalidad

PREGUNTAVivo desde hace 13 años con mi pareja actual con la cual estoy casado. Después de muchos años de inestabilidad por su parte decidí buscar el origen. Tras mucho leer entendí (al cabo de 7 u 8 años) que sufre trastorno de personalidad, me inclino más por trastorno de personalidad límite.

Ella no acepta que tenga problemas, es más me dice que yo necesito ayuda porque soy yo el que está mal y me culpa de su infelicidad y fracaso de su vida dado que sus planes es formar una familia y tener hijos, cosa que con 44 años aún no ha conseguido, y me culpa.

Nuestra relación nunca ha estado bien, por eso yo nunca me he decidido a ir más lejos. Desde que la conocí le dan ataques de ira que acaban en desmayo, ya antes de yo conocerla estaba n tratamiento para la ansiedad tomando benzadiacepinas.

Después de varias visitas al psiquiatra le dan el alta y la deriva a un psicólogo para tratar problemas de trauma y pareja. Su trastorno ha ido cada vez. Quiero salvar mi relación y ayudarla, pero es imposible.

RESPUESTA DE LA EXPERTA En efecto, por la información que nos facilita, su mujer necesita probablemente tratamiento psicológico y psiquiátrico. Pero en estos casos, además de ella, quien más sufre las consecuencias de sus conductas, y de su falta de autocontrol y equilibrio emocional, es la pareja.

En nuestra forma de abordar estos tratamientos, como psicólogos, empezamos siempre por la pareja, pues es usted quien puede describir de forma más objetiva la realidad que están viviendo, y es a usted a quien primero tenemos que “entrenar”, para que sepa cómo puede ayudar indirectamente a su pareja y cómo puede conseguir vivir la relación sin tanto desgaste y sin ese sufrimiento que les acompaña constantemente.

Posteriormente, será el momento de empezar a trabajar con su mujer. Le adelanto que no será fácil, pues estas personas, con esta sintomatología, tienden a culpar siempre a los que están a su alrededor y, de forma bastante inmadura, tratan de eludir responsabilidades. Les cuesta mucho asumir la realidad, pues llevan toda la vida pensando que la culpa es de los demás.

En libros como ‘Amar sin Sufrir’ y ‘Emociones que hieren’ verá algunos recursos y casos que le ayudarán en su día a día, pero el tema es demasiado grave para afrontarlo sin ayuda profesional. No lo dude, empiece pidiendo ayuda primero para usted. Muchos ánimos.

Sin derechos como madre

PREGUNTA Tengo un niño de 3 años y medio y mi marido lo quiere tanto que no lo puede compartir. Él sale a las 15 horas, yo a las 18, por lo que él está más tiempo con el niño.

Trabajo en una asesoría, así que en época de impuestos llego a casa más tarde porque tengo que echar horas. Él hace de madre y de padre y no me deja sitio.

Cuando llego del trabajo le pido hacer una tarea con mi hijo -darle la cena, ponerle el pijama, lavarle los dientes, una sola de esas tareas- y no me deja. Tengo que estar compitiendo y en alerta porque no me deja.

Dice que lo hace para ayudarme y es mentira porque le demuestro que sufro y ya me dice que lo hace sin querer. Así 3 años, y ya por fin lo estoy consiguiendo.

Le pido una tarde madre-hijo, que siempre estamos los tres y él tiene suerte de estar los dos- y me dice que se lo pida, que le pida permiso. Eso todavía no lo he conseguido.

A mí me parece muy denigrante tener que pedir eso. Se lo he explicado bien y razonando, han pasado meses y he llorado pero él no me tiene en cuenta y ya recientemente lo he amenazado y le he gritado, que me está quitando derechos como madre que la ley me da.

Entonces llora y dice que lo hace sin querer. Que no puede vivir sin nosotros, pero a mí me está destrozando por dentro. De una manera disimulada hay que hacer siempre lo que diga él, para estar con él hay que tragar, me anula como persona y como madre me daña mucho.

RESPUESTA DE LA EXPERTA La situación que detalla es muy delicada, pero el tiempo actúa en su contra. Claro que usted tiene derecho a estar con su hijo. ¡Faltaría más! El problema es cuando un integrante de la pareja (en este caso su marido) se siente bien a costa del hundimiento de la otra persona.

No puede ser que para que él se encuentre cómodo usted tenga que ceder en lo fundamental: en la relación con su hijo.

El tema es tan delicado, y probablemente las resistencias que seguirá poniendo su marido serán continuas, que convendría que se planteasen hacer una terapia de pareja.

Es muy posible que su marido no acepte la terapia y diga que no lo necesita, pero usted no renuncie a ello. Son numerosos los casos de pareja en los que los psicólogos sólo trabajamos con uno de los integrantes de la pareja (habitualmente el que peor lo pasa en la relación), pero es mucho lo que podemos hacer, lo que podemos ayudar, cómo podemos conseguir que usted recupere su confianza, su ánimo, su seguridad y la determinación suficiente para que la cosas cambien. No lo dude, si él no quiere ir a terapia, hágalo usted.



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