Microsoft trabajó con universidad militar china sobre inteligencia artificial


El gigante informático Microsoft llevó a cabo estudios sobre inteligencia artificial, en particular aplicados al reconocimiento facial, con universitarios chinos afiliados a un centro militar, experiencias que pueden ser utilizadas con fines de vigilancia y de censura.

Con frecuencia universitarios estadounidenses y chinos efectúan investigaciones conjuntas, pero las colaboraciones son objeto de examen cada vez más minucioso por parte de Estados Unidos, en un contexto de tensiones comerciales y de rivalidad tecnológica con China.

El año pasado, al menos tres artículos de investigación fueron coescritos por ingenieros de una filial de investigación de Microsoft basada en Pekín y por expertos de la universidad de tecnología de Defensa (NUDT), controlada por la Comisión militar central, la más alta instancia militar del país.

Estos trabajos cubrían un amplio abanico de temas vinculados con la inteligencia artificial, como el análisis de expresiones faciales de un individuo y la comprensión automática de textos escritos en línea, que permite a una máquina comprender el sentido y el contexto a partir de algunas palabras.

“Muchas de estas tecnologías de punta son de doble uso (civil y militar) y podrían muy bien contribuir a la modernización del Ejército (chino) popular de liberación y a ayudarlo en su ambición de convertirse en ejército de clase mundial” subraya Helena Legarda, investigadora del Mercator Institute for China Studies (MERICS).

Además, estas tecnologías “podrían muy bien servir a la represión contra las minorías étnicas del Xinjiang”, el gran territorio del noroeste del país, donde vive una importante comunidad musulmana, advierte Legarda.

Red de vigilancia

Estos últimos años, el Xinjiang ha sido golpeado por sangrientos atentados atribuidos por Pekín a separatistas o islamistas de la minoría musulmana de los Uigures.

La región es ahora objeto de estrecha vigilancia policial, con la instalación de cámaras de vigilancia, incluso en las mezquitas y los restaurantes, lo que permite una aplicación extensiva del reconocimiento facial.

China está asimismo vigilada por una amplia red de varios centenares de millones de cámaras que ya son capaces, por ejemplo, de identificar a un peatón en particular, o detectar a otro que atraviesa con el semáforo en rojo.

Interrogado, un portavoz de Microsoft dijo que la firma efectúa “la investigación fundamental con los mejores expertos del mundo, con el único objetivo de mejorar nuestra comprensión de las tecnologías”.

En cada caso, los estudios “se conforman íntegramente a las leyes estadounidenses y locales” y son publicados “en aras de la transparencia” para que cada cual pueda beneficiarse de ellos, agrega en un correo electrónico.

Problemas de ética

Sin embargo, la aplicación de tecnologías de punta a programas de vigilancia en China plantea crecientes problemas éticos a las empresas extranjeras.

En febrero, el fabricante norteamericano de material científico Thermo Fisher anunció que renunciaba a vender al Estado chino material que habría servido para crear un inmenso fichero genético de la minoría uigur.

El mismo mes, un experto informático revelaba una fuga de datos que afectaba a 2,6 millones de habitantes de Xinjiang y un fichaje masivo por la firma china SenseNets, con conversaciones en línea entre particulares, números de identidad, direcciones IP personales, o coordenadas GPS de desplazamientos.

En su sitio internet, la empresa aseguraba haber establecido asociaciones con la policía china, y con empresas estadounidenses… entre ellas Microsoft. Este grupo había entonces optado por no hacer ningún comentario.



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