» Necesitamos historias con finales constructivos y que nos animen a no tener miedo»


Su amor por la adolescencia, un colectivo que le parece «fascinante», surgió cuando era profesor de Lengua y Literatura en el instituto. Nando López (Barcelona, 1977) es escritor y dramaturgo y ha ganado el Premio SM Gran Angular 2020 con La versión de Eric, una novela sobre la identidad y su búsqueda, con una trama de misterio, que ha construido con testimonios reales y cuyo protagonista es un joven trans. Los libros, asegura, ayudan a provocar «empatía»; espera que el suyo también lo haga.

¿Cómo se siente al haber ganado el premio? Abrumado de felicidad por un lado y de responsabilidad también, porque es uno de los premios más prestigiosos de la literatura juvenil y con una nómina de autoras y autores espectacular. Sentirse parte es un honor, honestamente, y luego está el cariño que se recibe, el compañerismo que se vive en este gremio, estoy desbordado de felicitaciones.

Dice que es su novela más personal, ¿por qué? Una de las más personales, sin duda. Primero, porque está escrita desde una necesidad real: nace de testimonios de adolescentes que querían compartir conmigo sus historias, he escrito el libro para darles voz y también como una forma de dar las gracias a todas las personas que llevan leyéndome mucho tiempo. Después, en el personaje de Eric, el protagonista, hay mucho de mí. Su descubrimiento del teatro en el instituto es paralelo al mío, su concepto de la amistad es como el mío y su sensación de estar en una sociedad supuestamente inclusiva, pero en la que realmente todavía hay transfobia, homofobia y bifobia, también la he vivido yo como adolescente. He contado mucho mi manera de ver el mundo.

Eric es ‘trans’ y cuando busca respuestas no las encuentra en la literatura. Por suerte, la literatura infantil y juvenil es cada vez más plural, ahora mismo es posiblemente de los géneros más valientes y es mucho más abierta y diversa que la adulta. Hay algunas voces que estamos tratando de captar la diversidad que encontramos en la sociedad, pero quedan muchos frentes. Tenía muy claro que quería un personaje trans, porque me parece importante que haya referentes positivos; contar la realidad, pero no encasillando, no etiquetando, no haciendo un estereotipo. Y esa queja que él tiene es la misma que tuve yo como adolescente, yo no encontraba libros en los que me viese reflejado en los 90. Ahora creo que sí hay muchos textos donde sí me habría encontrado, pero siguen faltando referentes en muchas áreas. Y precisamente eso también se reivindica en el libro, la cultura como una forma de construir nuestra identidad.

nando lópez

  • Barcelona, 1977. Novelista y dramaturgo.

Es doctor cum laude en Filología Hispánica. Durante diez años fue profesor de Lengua y Literatura de Secundaria y Bachillerato. Tuvo su propia compañía teatral. Ha escrito relatos y varias novelas y en 2010 fue finalista del Premio Nadal con ‘La edad de la ira’. Es activista por la igualdad LGTBI.

¿El guiño a Lorca también es autobiográfico? Como autor teatral amo a Lorca, como filólogo amo a Lorca… es inevitable. Y en una novela en la que está tan presente la realidad LGTBI me parecía importante que hubiera un referente como él, que fue asesinado tanto por sus ideas como por su orientación sexual. Su poesía habla mucho de la identidad. A veces, enclaustrada de manera física, como en Bernarda Alba, otras es una identidad que se busca en el arte, como en El público, y otras en su poesía, como en Poeta en Nueva York. Me parecía hermoso abordarlo desde ahí y ver que hay voces universales donde siempre nos vamos a encontrar. También hay un juego que para mí es importante, el generacional: una de las conexiones más profundas de Eric es con su abuelo y quería hablar de que a lo mejor no estamos mirando a nuestros mayores como deberíamos.

¿Introdujo el ‘thriller’ para que Eric no quedara reducido a su transición? Plantear un misterio me obliga a ver las causas y entonces tengo que profundizar en los personajes; no tiene tanto que ver con el tema trans. Otros elementos sí, como que sea un chico de altas capacidades o que ame el arte. Tiene un montón de rasgos, la relación con su madre es difícil, es un amigo leal… Tiene muchos frentes que lo definen, no solo su identidad de género. Lo que hay que hacer con un personaje es crearlo para que sea poliédrico, que tenga muchas caras, como tenemos todos en la vida real.

¿Los jóvenes en los que se inspiró han leído el libro? Todavía no, porque al presentarlo a un premio todo es muy secreto, pero menciono sus iniciales en los agradecimientos. Tengo la suerte de que muchos me escriben para inspirarme, cosa que me parece un privilegio, lo que nunca hago es reproducir elementos de su vida, solo emociones. Una de las personas a las que entrevisté, me decía: «Quiero que algún libro hable de la euforia, no de la disforia. Que me cuente lo feliz que eres cuando por fin eres tú y te dejan ser tú». Reconozco que esto me marcó mucho. Necesitamos historias con finales constructivos y, sobre todo, que nos animen a no tener miedo.

Ilustración del libro Libro 'La versión de Eric'.
Ilustración del libro Libro ‘La versión de Eric’.
RAFAEL MARTÍN CORRAL / SM

Usted ha sido profesor de adolescentes. Diez años en la pública, en Secundaria y Bachillerato, y llevo cinco años que solo me dedico a escribir. Mi amor a la adolescencia viene de mi etapa de docente, sin duda, es una generación fascinante que tiene mucho que contar.

¿Qué falla para que aún haya homofobia, transfobia…? Por un lado, falta mucha información, hay que hacer un trabajo por la visibilidad LGTBI continuado y, además, desde la infancia. Hace falta ficción, ¿cuántos libros juveniles e infantiles hay con protagonistas trans? ¿cuántas películas, por ejemplo en Disney, tienen personajes LGTBI? Cuando no te ves en la ficción te cuesta más asumirte en la realidad. Que La versión de Eric tenga un premio tan grande como Gran Angular me parece maravilloso, va a ayudar a que llegue a mucha gente. Faltan herramientas para acabar con la ignorancia de la que nacen todas estas fobias. Y luego falla también que tenemos una minoría que quiere eliminar todo eso de las aulas. Los libros ayudan a provocar empatía, a entender a los demás, y confío en que haya muchas familias que lean La versión de Eric y entiendan…

Suele tratar el tema de las redes sociales. ¿Pueden ayudar a esa visibilización? Siempre que se usen con cuidado. Son un instrumento que tiene un lado positivo y otro negativo, a veces tienen mucha violencia, sobre todo anónima. La parte positiva es que pueden ayudar a crear grupos de apoyo, a compartir experiencias, etc. Hace unos meses, cuando estaba escribiendo la novela, hubo algo que me inspiró que encontré en redes: un hilo que se llamaba ‘de felicidad trans‘, chicos y chicas trans contando anécdotas bonitas. Bien usadas, las redes son una manera de sentirte menos solo y ahora mismo lo estamos comprobando, nos están salvando de este aislamiento horrible. También pueden ayudar a difundir contenidos o a denunciar. Y tienen el rasgo de la posible anonimia o pseudonimia, con el que atreverte a expresar cosas que no dirías de otra manera. De las personas que me escribieron, dos de ellas lo hicieron pseudónimo, nunca sabré quién estaba detrás.

¿Tiene alguna recomendación literaria para que los jóvenes lean en el confinamiento? Voy a recomendar tres libros que me gustan mucho. Uno es Biografía de un cuerpo, de Mónica Rodríguez, que también fue premio Gran Angular y que representa muy bien la lucha en la adolescencia con el propio cuerpo. Otro es Mentira, de Care Santos, una novela que van a devorar, está muy bien contada y tiene una trama con mucha acción. Y luego un clásico que recomiendo siempre, uno de mis libros de cabecera: El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger, que hay que leer con 15 años porque no se lee igual después. Es una de las novelas más duras sobre la hipocresía del mundo adulto que se han escrito nunca. Y para mí, Eric tiene algo de Holden.





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