Panamá obstaculizó la Operación Lava Jato: exprocurador de Brasil


Rodrigo Janot, el fiscal general de Brasil que estuvo al frente de la Operación Lava Jato desde sus inicios, ha escrito sus memorias sobre este caso, en un libro que tituló Nada menos que todo. En uno de sus capítulos, cuenta cómo la Procuraduría General de Panamá frenó la investigación en Brasil, tras haber enviado una solicitud de cooperación que las autoridades locales tardaron más de 18 meses en responder.

Janot no abunda en detalles, salvo por la mención de algunos pasajes que dejan ver una actitud poco cooperadora de la entonces procuradora Kenia Porcell, que durante meses eludió la entrega del material solicitado, que era, básicamente, el movimiento bancario de la sociedad panameña Constructora Internacional del Sur, S.A., creada con el único propósito de traspasar coimas, incluidas, algunas entregadas a panameños.

‘Fishing expedition’

Lo que pedían los fiscales federales de Lava Jato a Panamá, si bien era sencillo, era “nada menos que todo”. La cuenta de Constructora Internacional del Sur en el Credicorp Bank se abrió en julio de 2009 y fue cerrada cinco años después, tras ser vehículo de tránsito de centenares de millones de dólares que terminaron en bancos alrededor del mundo, dirigidos a centenares de funcionarios sobornados en países donde Odebrecht tenía operaciones.

Si los fiscales brasileños hubiesen tenido esa información cuando la solicitaron a Panamá -entre febrero y marzo de 2015- el caso habría dado un salto cuántico y habría simplificado la investigación y, con toda seguridad, el presidente de la constructora brasileña, Marcelo Odebrecht, habría sido arrestado y condenado mucho antes. Pero en Panamá, se había gestado una conspiración para impedir que la información llegara.

La Prensa, en alianza con el sitio digital peruano IDL Reporteros, denunció durante más de año y medio la falta de cooperación de Panamá para que las investigaciones avanzaran en Brasil. (Vea la nota Odebrecht usó a Panamá para blanqueo: Fiscalía brasileña, del 13 de agosto de 2015).

Mientras este diario exigía insistentemente en que se librara la información solicitada por los fiscales federales brasileños (Vea el Hoy por Hoy de 19 de septiembre de 2016), las autoridades locales calificaban su petición de “fishing expedition”, es decir, que buscaban pruebas de forma tan general que alegaban que no podían entregarlas porque, de hacerlo, podían violar derechos de terceros.

Tal como lo describe Janot en su libro, la Procuraduría panameña exigía que los fiscales brasileños fueran más específicos en su solicitud de información, lo que atrasó durante meses la respuesta de Panamá, aunque la Procuraduría terminó entregando todo lo solicitado, pero mucho tiempo después. (Vea la nota Procuradora reitera: Panamá sí cooperó, del 22 de septiembre de 2016).

Janot contó en su obra que el Ministerio Público brasileño fue insistente, y que varias veces pidió la información. Incluso, fiscales federales de Curitiba viajaron a Panamá en varias ocasiones para tratar de obtener las pruebas, pero la petición fue ignorada. (Vea la nota Fiscales de Panamá y Brasil discrepan sobre información, del 1 de junio de 2016).

Panamá obstaculizó la Operación Lava Jato: exprocurador de Brasil
En septiembre de 2016, una delegación de la Procuraduría General de Panamá viajó a Curitiba, pero no fueron atendidos.Archivo

Las reacciones en Panamá por la falta de cooperación del Ministerio Público eran constantes. Para septiembre de 2016, las críticas llovían. Comentarios como “La Procuradora [Kenia Porcell] fue escogida por íntegra y altamente calificada. [El] País no merece desprestigio Internacional. Aclare caso Odebrecht; antes que sea peor”, aparecían en Twitter. (Vea la nota Repudian poca cooperación del MP, del 20 de septiembre de 2016).

La Prensa, incluso, envió en septiembre de 2016 un cuestionario al Ministerio Público de Panamá, solicitando información sobre por qué no se le respondía a los fiscales brasileños, pero también fue ignorada. (Vea la nota Instan a procuradora Kenia Porcell a dar declaración formal sobre poca colaboración judicial, del 21 de septiembre de 2016).

El desmentido

Un pasaje que Janot describe en su libro es cuando -en septiembre de 2016- el Ministerio Público de Brasil desmintió al de Panamá. El hecho ocurrió cuando la Procuraduría local divulgó un comunicado en el que decía que Isalino Giacomet, coordinador general del Departamento de Recuperación de Activos y Cooperación de Justicia Internacional del Ministerio de Justicia de Brasil, había pedido disculpas por publicaciones que específicamente había hecho La Prensa en torno a la solicitud de información de Brasil.

Días antes del desmentido de Brasil, este medio había publicado varias entregas en las que había quedado demostrado -según documentos emanados de las fiscalías federales y del Ministerio de Justicia de Brasil- que la Procuraduría de Panamá no había cumplido con la solicitud de información que hizo Brasil a Panamá en el marco de la Operación Lava Jato.

“Contrario a lo que fue divulgado por la Oficina de Prensa del Ministerio Público de Panamá, un pedido de disculpas de las autoridades brasileñas a ese país no fue objeto de la reunión”, sostenida el pasado martes, señala la nota de prensa firmada por la Fiscalía General y el Ministerio de Justicia de Brasil. (Vea la nota Brasil desmiente a fiscales de Panamá, del 30 de septiembre de 2016).

Las insistentes notas de La Prensa para que Panamá cooperara en las investigaciones incluían, a su vez, reportes de diarios brasileños que igualmente se quejaban de la situación. Uno de ellos era el diario Folha, de Río de Janeiro, que seguía con mucha cercanía las investigaciones de Lava Jato y que constantemente daba exclusivas sobre la investigación.

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Rodrigo Janiot, ex fiscal general de Brasil y autor del libro ‘Nada menos que todo’.Archivo

Panamá, un ‘obstáculo’

Cuando se cumplía un año de haberse hecho la solicitud de los extractos bancarios de Constructora Internacional del Sur, Folha publicó que Panamá era un obstáculo en las investigaciones del Ministerio Público brasileño. Panamá -añadió- sólo ha respondido parcialmente la solicitud de información tramitada a principios de 2015. Por ello, los fiscales consideraban Panamá como “el más problemático” entre las 28 solicitudes de cooperación internacional hechas en la operación Lava Jato. (Vea la nota Críticas en Brasil por demoras, del 16 de febrero de 2016).

Janot no menciona en su libro lo que revelaron los delatores brasileños y que explicaría por qué Panamá no cooperaba. En mayo de 2017, La Prensa publicó que operadores financieros, acogidos en el programa de delación en Brasil, a cambio de reducción de penas, revelaron que habían conspirado -junto con autoridades panameñas- para que la información solicitada por los fiscales federales de Curitiba no se entregara.

La revelación la hizo en agosto de 2016 Fernando Miglaccio, tesorero del departamento de coimas de Odebrecht. Dijo que él y los operadores Luiz Eduardo Soares y Rodrigo Tacla Durán, habían viajado a Panamá para impedir que la solicitud de cooperación llegara a su destino. Miglaccio dejó claro que esos viajes pretendían “interferir en la colaboración del gobierno panameño en el año 2014, después del inicio de la operación Lava Jato”.

Varela y Rabello

Fueron, al menos, tres viajes en los que se usaron los buenos oficios del superintendente de Odebrecht en Panamá, André Rabello, quien tenía abierta entrada con el Gobierno de Panamá y su presidente, Juan Carlos Varela, confirmó meses después Tacla Durán, en una entrevista al diario español El País.

Miglaccio declaró que Rabello “estaba presionando al presidente de Panamá para que no remitiera las informaciones solicitadas por Brasil”. De hecho, Rabello había tenido acceso a la comisión rogatoria enviada por Brasil a Panamá. Y la filtración de esa información provino del banco en el que los operadores financieros de Odebrecht habían abierto la cuenta de Constructora Internacional del Sur.

Miglaccio y Soares revelaron a los fiscales que “recibieron del banco Credicorp la información de que había un pedido hecho por las autoridades brasileñas para el suministro de informaciones relacionadas con las cuentas bancarias utilizadas por Odebrecht”. (Vea la nota Odebrecht trató de obstruir justicia, del 18 de mayo de 2017).

Y, en efecto, en julio de 2017, La Prensa resumió una larga entrevista que sostuvo Tacla Durán con reporteros de El País. El operador declaró que él asistió a una reunión en Panamá en la que Rabello informó que tenía la confirmación por parte del presidente Juan Carlos Varela de que el país no contestaría a las asistencias judiciales enviadas por Brasil sobre los extractos bancarios de Constructora Internacional del Sur, que cerró su cuenta justo cuando empezaba la investigación de la Operación Lava Jato. (Vea la nota Juan Carlos Varela impidió que Panamá le respondiera a Brasil, según un exoperador de Odebrecht, del 27 de julio de 2017).

¿Cuánto ayudó a Brasil la entrega -a finales de 2016- de los extractos bancarios de Constructora Internacional del Sur? Indudablemente, a principios de 2015 habría sido de mucha ayuda, pero para finales de 2016, no se sabrá, aunque es probable que sirviera de poco.

Para entonces, el Ministerio Público de Brasil contaba con pruebas mucho más relevantes, como delaciones de ejecutivos y operadores financieros de Odebrecht, así como el sistema de comunicaciones del Sector de Operaciones Estructuradas, que era el corazón mismo de la operación de sobornos de Odebrecht.

Fluye la cooperación

Lo cierto es que Panamá entregó la información, incluso formalmente, como lo pidió Janot, para utilizarla como prueba en el proceso. En febrero de 2017, las cosas parecían haber mejorado. Janot menciona que Kenia Porcell fue parte de un grupo de procuradores y fiscales generales de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Portugal, República Dominicana y Venezuela, que suscribieron la declaración de Brasilia.

En ésta, se comprometieron a promover “la más amplia, rápida y eficaz cooperación jurídica internacional en el caso Odebrecht y en el caso Lava Jato”. Igualmente, acordaron la extraterritorialidad del caso, lo que permitió que cada país interesado pudiera usar la información y pruebas obtenidas de los ejecutivos de Odebrecht acogidos en acuerdos de colaboración.

Luego del embargo inicial de la información solicitada por Brasil, la colaboración con Panamá fluyó sin mayores problemas, indica Janot en su libro. Los fiscales locales “obtuvieron acceso a las pruebas de corrupción de dos hijos del expresidente Ricardo Martinelli”, que acabaron siendo detenidos en Guatemala a solicitud de Estados Unidos, “por las investigaciones de Lava Jato”. Incluso, Panamá ayudó en en casos marginales para dar con más delincuentes vinculados al caso.



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