Qué es el cáncer linfático: síntomas, causas y tratamiento


El sistema linfático es una parte del sistema inmunológico compuesto por linfocitos, un tipo de glóbulo blanco que ayuda a combatir infecciones provocadas por microorganismos y otras enfermedades, así como a «controlar la circulación de líquidos en el cuerpo», explican en la American Cancer Society

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Este sistema está compuesto principalmente por la linfa, un líquido que contiene glóbulos blancos; por los vasos que transportan dicho líquido por el organismo, y por los ganglios linfáticos. Así, comprende las glándulas linfáticas, el timo, la médula ósea y el bazo, por lo que «el linfoma puede afectar a todas esas zonas y a otros órganos del cuerpo», añaden en Mayo Clinic.

En este sentido, los linfomas son cánceres que se originan en los linfocitos y, aunque existen múltples tipos, se han subdividido en dos grandes grupos: Linfomas de Hodgkin y Linfomas No Hodgkin. Estos cánceres son de los menos conocidos entre la población, a pesar de afectar a un gran número de personas. 

De hecho, el Grupo Oncológico para el Tratamiento y Estudio de Linfomas (GOTEL) aseguraba en diciembre del año pasado que en 2020 cerca de 9.000 personas en España serían diagnosticadas de linfoma. Y es que, según los expertos, los casos de ambos tipos de linfoma han aumentado un 7% desde el año 2012.

¿Cuáles son las causas? ¿Y los factores de riesgo?

Los linfomas se originan cuando los linfocitos, encargados de combatir enfermedades, sufre una mutación genética. Así, se produce una alteración en alguna de las células linfoides que, al malignizarse, «empieza a proliferar y generalmente provoca el crecimiento en tamaño de alguno de los ganglios linfáticos o tejidos en los que se encuentren las células afectadas», subrayan en la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)

Células afectadas por cáncer de colon.

Los Linfomas No Hodgkin son los más frecuentes entre la población y se estima que en 2018 se diagnosticaron más de 500.000 nuevos casos a nivel mundial. En el caso de España, la incidencia oscila «entre 30 y 70 nuevos casos por millón de habitantes y año», indica la AECC. Según el Observatorio del Cáncer de la AECC, se notificaron 7.811 casos diagnosticados en 2018. Por su parte, los Linfomas de Hodgkin suponen el «10% de todos los linfomas» y la incidencia mundial fue de casi 80.000 nuevos casos en 2018. 

Los hombres y las personas mayores de 55 años tienen un mayor riesgo de sufrir linfoma, además de aquellas personas que padezcan patologías en el sistema inmune o que hayan contraído determinadas infecciones como la provocada por el virus de Epstein-Barr o la Helicobacter pylori.

¿Cuáles son los signos de alerta? ¿Cómo detectarlo a tiempo?

Uno de los principales problemas de esta enfermedad es la dificultad de detectar el tumor a tiempo porque la sintomatología varía dependiendo del tipo de linfoma y de la zona del cuerpo afectada. 

Imagen de microscopía electrónica de células de cáncer de pulmón.

Los signos de alerta más comunes suelen ser: hinchazón indolora de los ganglios del cuello, de las axilas o de las ingles; fiebre continuada y escalofríos; fatiga; sudores nocturnos; dificultad para respirar; picazón en la piel, y pérdida de peso involuntaria, entre otros. 

Según la AECC, pueden no producirse síntomas al comienzo de la enfermedad, «hasta que aparece un bulto grande no doloroso en el cuello, las axilas o las ingles que se pueden ver y notar al palpar». No obstante, estos bultos pueden llegar a crecer en ocasiones en el interior del cuerpo, «por lo que no se tienen por qué notar, aunque se pueden presentar molestias inespecíficas como malestar digestivo o respiratorio».

Opciones de tratamiento para los linfomas

El pronóstico de la enfermedad dependerá de múltiples factores como la edad del paciente, la fase en la que se encuentre o si afecta a algún órgano vital, entre otros. En este sentido, el tratamiento dependerá del tipo de linfoma y de su agresividad. Así, algunos de los métodos que se pueden utilizar cn los pacientes son los siguientes: 

  • Vigilancia activa hasta que aparezcan síntomas de la enfermedad y pruebas periódicas. 
  • Quimioterapia. 
  • Radioterapia. 
  • Anticuerpos monoclonales.
  • Si el linfoma es de crecimiento rápido se puede recurrir a un trasplante hematopoyético o a un trasplante alogénico.



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