«Quería hacer algo distinto, salir de mi zona de confort»


Lo tiene todo. Hace década y media que es uno de los niños mimados del cine norteamericano. Con 36 años, este madrileño ha escrito la música de 14 películas, entre ellas, Fast and Furious 6 o Nadie quiere la noche. Se lo rifan. Es el creador del anuncio de la Liga de fútbol. Ha ganado un Emmy y dos Goyas. Tiene todo el trabajo que quiera. Y de pronto, frena en seco y publica un disco, Karma, con Universal, que saldrá en septiembre. La pregunta es: ¿Por qué?

«Pues porque lo que no hay que hacer es caer en la rutina, seguir haciendo lo que ya sabes que dominas. Hay que arriesgarse, hay que aprender, hay que intentar cosas nuevas, y eso es lo que he intentado con Karma. Salir de mi zona de confort, que es muy peligroso eso. Hacer algo nuevo».

Lucas Vidal quizá no sabe que esa era la frase favorita de Mozart -«¡Lo que he hecho es nuevo!»-, pero le pone a lo que hace la misma pasión que aquel otro niño prodigio… que se murió a la edad que él tiene ahora. Ha recibido una formación musical extraordinaria -no todo el mundo estudia en la Juilliard School de Nueva York ni en el Berklee College de Boston-, ha vivido en Estados Unidos desde que tenía 17 años y ha cumplido más que de sobra su sueño de componer para el cine. «Eso es apasionante, es lo que quería hacer desde que era un crío», dice, «pero de pronto me planteé intentar cosas nuevas. Universal confió en mí y ahí está Karma«.

Son diez piezas -resulta casi ofensivo llamar «temas» a algo tan elaborado- en las que Lucas, desde luego, ha derramado el frasco de las esencias. Utiliza instrumentos de la formación orquestal clásica, pero los funde sin titubeos con recursos electrónicos y con ritmos a veces obsesivos, a veces envolventes, siempre sorprendentes. Usa efectos que harían parpadear a Armin van Buuren o a Tiësto, pero no se corta al citar, por ejemplo, a Mahler: mete los dos primeros compases de su Quinta Sinfonía en una de sus obras, Run. Y lo explica así: «Después de toda la vorágine de los Goya, de todo el 2016, dije ‘voy a cortar, no voy a seguir haciendo pelis, y me voy a poner a investigar'».

«Lo que he hecho es absolutamente mío. He tenido que aprender muchas cosas»

Es lo que se llama libertad. Hace cinco siglos, el gran cliente de los músicos era la Iglesia. Hace dos o tres, la burguesía y la nobleza. Ahora es el cine. Pero, del mismo modo que no todo el mundo era Bach o Beethoven, hay muy pocos John Williams o Ennio Morricone. Lucas Vidal tenía -y tiene- todas las papeletas para convertirse en miembro de esa elite. «Pero en el cine –explica– tu trabajo está reglado, pautado. Tienes que hacer lo que necesita la película, el guion, el director. Lo que he hecho ahora es absolutamente mío, y he tenido que aprender muchas cosas nuevas… Volveré a las pelis, claro, pero después de Karma las cosas serán diferentes. Sé más cosas».

Es un ecléctico. O una esponja -él mismo lo dice- que lo absorbe todo, le interesa todo. Ha creado en Spotify una lista de reproducción que se llama como el disco, Karma, en la que hay… nada más que dos piezas suyas: Happiness y Run. El resto, hasta 30, es una asombrosa ensalada en la que se mezclan Wagner, Tangerine Dream, ABBA, Chopin, los Platters, Rachmaninov, Chaikovski, Queen y sabe Dios qué más. «En el arte, cualquier aprendizaje sirve. Lo que lees, lo que comes, las pelis que ves, lo que te pasa. Lo coges todo y de ahí sale lo que haces. Sí, soy un culo muy inquieto. Me gusta saltar de un proyecto a otro y que no tengan nada que ver».

Con el leit motiv de los latidos de un corazón humano, creó el asombroso himno de la Liga, cantado por 42 personas -una por cada equipo de las dos primeras divisiones- y cuyo anuncio hemos podido ver todos en televisión en estas semanas. Y produjo -y grabó en Londres- el disco de Raphael Resinphónico. Y escribió el tema musical de la cadena ESPN para los Juegos Olímpicos de Rio. Y la banda sonora de películas tan dispares entre sí como Palmeras en la nieve, Nadie quiere la noche o la ya citada Fast and Furious. Dan ganas de decirle: «¡Pero estate quieto un poco!».

«Tienes que buscar lo difícil, la perfección. Y eso para mí está en la elegancia»

Eso es Karma. El nombre no es inocente: «Si hay algo que he buscado en este disco es una cosa: la elegancia. Puedes hacer lo que quieras, por más diferente y por más arriesgado que sea, pero tienes que buscar lo difícil, la perfección. Y eso para mí está en la elegancia. Este disco es un viaje hacia dentro, un autoesclarecimiento. He aprendido cosas de mí mismo que no sabía que estaban ahí, que no sabía que podía hacer. Ha sido tremendo».

¿Y ahora? A Lucas Vidal se le llena la cara con una sonrisa casi infantil: «Tengo un proyecto enorme, maravilloso, para 2022… pero es pronto para hablar de ello. Ahora hay que ver cómo cae el disco».



MÁS INFORMACIÓN

SiteLock
Facebook