Reconciliación en Nicaragua pasa por poner a víctimas en centro, según obispo



Managua, (EFE).- Una verdadera reconciliación en Nicaragua -que vive una crisis sociopolítica desde abril y que ha dejado cientos de muertos- pasa por poner a las víctimas en el centro, reparar el daño sufrido y un “perdón abonado por la justicia y la verdad”, opinó hoy un obispo.

“La reconciliación verdadera parte de poner a las víctimas en el centro”, dijo el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, al ser consultado por un proyecto que promueve el Gobierno del presidente Daniel Ortega.

“No puede haber reconciliación si a la víctima no se le pone en el centro y si la reconciliación no supone la reparación del daño sufrido”, argumentó el religioso.

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“Esa es la auténtica reconciliación, no es borrón y cuenta nueva, no es olvido para seguir en las mismas”, continuó.

El Gobierno presentó recientemente una propuesta de política de Estado para alcanzar una cultura de paz y reconciliación, que tiene como fin contribuir al fortalecimiento de un Estado democrático y social de derecho, que promueva una cultura de paz y no violencia, en aras de salvaguardar la paz, la estabilidad, el bien común y la convivencia pacífica entre los nicaragüenses.

Ese proyecto, según los planes iniciales, será presentado mañana lunes en la sede de la Asamblea Nacional (parlamento).

A juicio del obispo Báez, la reconciliación debe ser “un perdón abonado por la justicia y la verdad”.

“Es un camino largo (…) el que nunca hemos hecho en Nicaragua y es el que verdaderamente puede ayudarnos a construir una verdadera familia nacional”, consideró.

Insistió en que las víctimas deben estar en el centro, “siempre como interés primario”.

Nicaragua vive una crisis social y política que ha generado protestas contra el Gobierno de Ortega y un saldo de entre 325 y 545 muertos, según organismos de derechos humanos locales y extranjeros, mientras que el Ejecutivo cifra en 199 los fallecidos.

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han responsabilizado al Gobierno de “más de 300 muertos”, así como de ejecuciones extrajudiciales, torturas y otros abusos contra los manifestantes y opositores.

Ortega ha negado las acusaciones y ha asegurado que se trata de un intento de “golpe de Estado”.

Las manifestaciones contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, se iniciaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario.







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