Regresa Jamming, el espectáculo de improvisación donde el público puede ser el protagonista


Después de una larga temporada sin funciones, el Teatro Maravillas de Madrid ha reabierto sus puertas de la mano de Jamming, un espectáculo de improvisación donde el público puede ser el protagonista.

Lolo Diego, Juanma Díez, Paula Galimberti y Joaquín Tejada son los cuatro hilos conductores del show, donde aceptan las propuestas de los asistentes para crear magia encima del escenario.

Con un recorrido de 17 años y presencia tanto nacional como internacional, se han tenido que adaptar a las medidas de seguridad por la crisis sanitaria de la Covid-19 para demostrar que se puede disfrutar de una cultura segura. 

Por ello, han repasado cómo ha sido su vuelta al escenario con las nuevas restricciones, además de contar qué es para ellos la improvisación o qué aporta cada uno al equipo. 

¿Qué es Jamming?

Un espectáculo de improvisación donde se crean historias a partir de las propuestas que hacen los espectadores y para sus integrantes «un proyecto en el que se divierten y se ganan la vida».

El público es quién da el primer paso para la crear una historia. Antes del confinamiento utilizaban para escribir los temas dos elementos muy significativos: el boli y la tarjeting.

Ahora, han recurrido a utilizar el método de la hostelería, los códigos QR. «De todas formas se preguntará a quién no tenga móvil o no pueda usar el código en el mismo momento», explica Lolo Diego (Vis a vis: El oasis).

La conexión con el público es lo que les diferencia de otras funciones: «Es una filosofía para poder conectar con la gente, que no sean meros espectadores, sino que sean partícipes del show«.

Este proyecto nació de las «personas que tenían ganas de continuar hacia adelante, tras dejar atrás un espectáculo llamado Match donde dos equipos de improvisación se enfrentaban entre ellos», cuenta Paula Galimberti.

Cada uno es diferente y aporta distintas cualidades: «Juanma tiene un control del cuerpo increíble y es fantástico para ideas más surrealistas o que de repente dan la vuelta. Lolo es muy inteligente y muy rápido, es perfecto para situaciones a corto plazo». 

«Joaquín es, para mí, el que mejor conecta con el público porque tiene una energía con la que ellos empatizan y se genera un vínculo especial», continúa. De la misma manera, sus compañeros la definen como la «energía arrasadora que mejor tiene integradas y compactadas las herramientas«.

Asimismo, Juanma Díez apunta que «aunque son diferentes, tienen una conexión que se produce encima del escenario que es mágica y ha provocado que estén tanto tiempo juntos».

La improvisación

Cualquier artista tiene que saber actuar rápido ante situaciones imprevistas y por ello existe la improvisación, una herramienta que puedes empezar a adquirir yendo a clases como la que imparten ellos mismos en su escuela, Jamming.

Esta técnica tiene sus ventajas e inconvenientes, pero de todas formas para Lolo «es fundamental para que cualquier actuación de cine o de teatro esté viva, hay una parte que tiene que ser muy del momento».

Un contra que encuentra es «la dificultad para profundizar en los personajes o a veces en la complejidad y en la sutileza de las historias, ya que en un montaje de texto, serie o película tienes mucho más tiempo para crear el personaje». 

En el lado contrario, Juanma expone los pros: «La adrenalina y lo que te supone crear situaciones en un momento, puedes tener días mejores o días peores, sin embargo cuando sales satisfecho de una función de improvisación es brutal, porque has creado algo que no existía hace un momento«.

«No tener que estudiar texto es una gran ventaja. Luego, creo que la improvisación te conecta con algo muy vivo y muy expontaneo. El subconsciente o la imaginación te lleva a un lugar como si te poseyese un personaje, es una sensación de un disfrute brutal. También, me parece muy importante tener la reacción del publico inmediata», apunta Joaquín.

Reinventarse por el público

invitados ‘top’

  • ‘La Golfa’, función especial que la compañía realiza el último viernes de cada mes en el Maravillas, incluye música en directo e invitados como Ana Morgade, Ignatius Farray y Chenoa, entre otros. Por otro lado, el grupo tiene previstas actuaciones en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao para este viernes, el 14 de noviembre y el 12 y el 26 de diciembre.

Cuando llegó el estado de alarma, se cancelaron todos los actos culturales y en mitad del confinamiento se animaron a utilizar las nuevas tecnologías para hacer funciones y animar a la gente en sus casas.

«En la primera que hicimos, no sé exactamente cuántas personas se conectaron, pero unas 4000 o así, una burrada. Gente disfrazada, vestidos de rojo y negro, con champán, como si estuvieran celebrando algo porque había mucha necesidad», recuerda Paula.

El punto fuerte de Jamming es el público porque está incluido en todo lo que ocurre allí, puntualiza Joaquín: «A la gente le encanta porque se siente que en cualquier momento pueden ser el protagonista«.

A partir de aquello, se dieron cuenta de que «la gente está con muchísimas ganas de olvidar, un poco, todo esto de haber estado encerrados, por supuesto respetando todas las normas».

«Divertirse, evadirse, conectar con otras cosas, compartir aunque sea desde la distancia con nosotros. Es muy importante mantener la salud de poder disfrutar esas cosas«, afirma Paula.

Como la conexión entre ellos y los asistentes sigue estando ahí gracias al nuevo planteamiento del show, Joaquín solo tiene miedo a que haya nuevas medidas o un confinamiento de nuevo y vuelvan al no actuar.

«Eso no va a pasar, yo creo que se está demostrando que el teatro es necesario y que la gente quiere ir y va a ir, y que sobretodo es un lugar seguro», expresa Juanma. A lo que Lolo añade que «necesitan un poco de risas, pasarlo bien, conectar con la felicidad».

Mascarillas, gel hidroalcohólico, distancia de seguridad y limite de aforo están entre las nuevas medidas. Con respecto a la escuela, además de las mencionadas anteriormente para la forma presencial, han empezado a dar cursos online.

En La Golfa, el especial que celebran el último viernes de cada mes, seguirán trayendo a un artista invitado y subiendo gente del público al escenario cumpliendo rigurosamente con las normas de seguridad.

Ya no podrán despedirse de los asistentes en el hall al finalizar o recoger las míticas tarjetas, pero, sin duda alguna, las risas están aseguradas aunque sea tras una mascarilla.



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