River-Boca, la ‘súperfinal’ despojada a Argentina por la violencia


A 10 mil kilómetros de Buenos Aires y bajo insólitas medidas de seguridad, River Plate y Boca Juniors disputarán este domingo 9 de diciembre en la ciudad de Madrid el desenlace de la Copa Libertadores, una contienda que debía ser “la final del siglo” y terminó manchada por la violencia.

Lejos queda ya el primer partido en la Bombonera el 11 de noviembre, saldado con un ajustado 2-2, e incluso la vuelta el 24 de noviembre en el Monumental, cuando un grupo de hinchas de River atacó el autobús de Boca y se aplazó la final.

Con River reclamando mantener la localía y Boca exigiendo en vano la descalificación del rival –el viernes anunció que recurrirá al Tribunal Arbitral del Deporte (TAS)–, la Conmebol optó por llevarse lejos del continente la final entre dos rivales históricos nacidos en el mismo barrio de Buenos Aires.

Se recordará “como la tremenda vergüenza del fútbol argentino”, lamentó el presidente de River Plate, Rodolfo D’Onofrio, en una entrevista el viernes en el diario español El País.

El destino escogido fue el emblemático estadio Santiago Bernabéu, del Real Madrid, que acogerá en sus 81 mil asientos a hinchas millonarios y xeneizes llegados de todo el mundo.

España cuenta con la mayor colonia de argentinos en el extranjero y dispone de una buena conectividad aérea con América Latina pero también es el país del que se independizaron los “libertadores” que dan nombre a la competición.

“Ahora es la Copa Conquistadores de América”, lamentaba a la AFP Roby Cozzi, un hincha xeneize de Barcelona que, sin embargo, se desplazará a Madrid para el encuentro.

Como él, decenas de miles de argentinos acudirán a la capital española para presenciar el encuentro. Las 40 mil entradas ofertadas para argentinos en el extranjero tuvieron una fuerte demanda.

En cambio, de los 10 mil boletos reservados para hinchas en el país, todavía quedaban más de 4.000 para vender el viernes ante los elevados costes del viaje –más de 2 mil 800 dólares sólo el vuelo–, inasumibles para muchos ante la delicada situación económica de Argentina.



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