Sao Paulo de noche: Cacerolazo contra la pandemia


Sao Paulo, 25 mar (elmundo.cr) – Son las 20 horas y las ventanas del barrio se contagian del sonido de las ollas golpeadas y los gritos. En este barrio, ubicado en el centro de la ciudad, cada noche desde hace una semana los vecinos salen a sus ventanas para protestar contra el gobierno.

Hoy se escucha una banda tocar Bella Ciao con instrumentos de viento, hace unos días un equipo de sonido pasaba la Internacional en portugués y un día antes se proyectaban imágenes sobre el costado de un edificio vecino.

Sao Paulo es el epicentro de pandemia de Coronavirus en Brasil. Concentra la mayor cantidad de muertos y contagiados hasta el momento, o por lo menos lo que se ha contabilizado. Más allá de las estimaciones sobre los contagios asintomáticos, no son pocas las informaciones que llegan de diferentes estados sobre muertes ignoradas por problemas respiratorios coincidentes con los efectos del virus.

Hasta el momento, en todo el Brasil se han contabilizado solo poco más de 2.500 casos y 57 muertes.

El viernes pasado la ciudad inició una cuarentena en los comercios no esenciales y se expandió este martes a todo el Estado y volviéndose aún más estricta. Aun así, a diferencia de otros países, el tránsito sigue siendo libre.

Pero esta cuarentena ha enfrentado al presidente del país y al gobernador del Estado. Por increíble que parezca, el presidente Jair Bolsonaro ha llamado al coronavirus como “tan solo una gripecita” y que las medidas de cuarentena “son una exageración”.

Va más allá y declara que todo es una invención alarmista de la prensa o una estrategia de sus futuros contrincantes electorales que buscan generar una crisis de desempleo para desprestigiarlo.

La curva de contagios en Brasil apenas inicia y se estima que a mediados de abril se disparará hasta colapsar el sistema de salud pública, que aunque desmantelado y sin presupuesto suficiente es completamente público y realmente universal. Sí, todos tienen acceso al sistema de salud sin ningún tipo de excepción, por más increíble que parezca.

La evolución de esta curva es comparada con la de China y principalmente con la de Italia, lo que nos inquieta a todos pues ya conocemos en las noticias diarias la situación en ese país.

Brasil no está preparado para enfrentar esta crisis de salud, no solo por el desmantelamiento de su sistema de salud sino porque tiene una deuda histórica con la población de las favelas. Expertos señalan que la existencia de estas es algo que diferenciará por completo el ritmo de contagio en Brasil de los otros países del mundo, incluyendo a Italia.

El gobierno del estado de Sao Paulo se prepara para que un 10% de su población contraiga el virus, aunque recientemente asumen que la cifra puede llegar al 20%. Es decir, 9 millones de infectados solo en este estado.

En cadena nacional Bolsonaro insta a levantar la cuarentena en los pocos lugares donde los gobiernos locales han actuado, a mantenerse activos y trabajando y literalmente promete que esto pasará rápido.

Mientras tanto, el alcohol escasea desde hace una semana. Y en los barrios la población sale cada día a trabajar a sus fábricas, en el metro abarrotado, el autobús o el tren. Y cada noche, a las 20 horas se asoma a la ventana con una olla, un silbato o con sus gritos solo para recordar que no concuerda con el presidente.

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