Un joven canadiense, primer acusado de terrorismo por un asesinato vinculado al movimiento ‘incel’, ¿en que consiste?


Un joven canadiense está siendo investigado por terrorismo después de que el pasado mes de febrero asesinara con un objeto punzante a una chica de 24 años en un spa erótico e hiriera a otras dos personas en un acto vinculado al movimiento «incel».

Su nombre es una abreviatura de «Involuntary celibate» (celibato involuntario en inglés) y se trata de una corriente supremacista masculina en la que hombres que no han podido tener una vida sexual satisfactoria convierten su frustración en odio hacia los que ellos creen culpables, los Chads (hombres) y las Stacys (mujeres). 

Culpabilizan sobre todo a éstas últimas al considerar que prefieren a hombres guapos con cabeza vacía que a hombres agradables como los «incels». Por ello adquieren un comportamiento misógino que trata de someter a las mujeres que, si bien suele darse en la red, también hay casos de jóvenes que han ejercido la violencia física.

Aunque este término nació en los años 90 por una artista canadiense con la idea de crear una comunidad inclusiva de hombres y mujeres en la que tuvieran lugar otro tipo de relaciones más allá de las tradicionales «encorsetadas en los mandatos de género», fue a partir de 2014 cuando nació realmente esta corriente. Desde entonces se han producido dos actos violentos de referencia.

En el primero, ese año, un joven llamado Elliot Rodger, asesinó a seis personas en California y se suicidó posteriormente. En una nota, responsabilizaba de sus actos a dos chicas que le habían rechazado a los 5 y a los 11 años. 

En 2018 tuvo lugar el segundo, cuando Alek Minassian cometió un atropello mortal en Toronto, Canadá, en el que asesinó a diez personas e hirió a otras 15. Antes del suceso escribió un mensaje misógino en Facebook en el que hacía referencia a Elliot Rodger y en el que avisaba de que «el movimiento incel había comenzado».

En la actualidad se está profundizando la investigación sobre este movimiento, pero es la primera vez que a un asesinato como el de febrero se le añade el agravante de terrorismo por estar vinculado a un movimiento como este. «El terrorismo tiene muchas formas y es importante tener en cuenta que no está restringido a ningún grupo, religión o ideología en particular», dijo la Real Policía Montada de Canadá cuando anunciaron los cargos contra el joven de 17 años.



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