Una encuesta revela que los ciudadanos europeos tienen un conocimiento muy limitado de la disfunción eréctil


El conocimiento de la disfunción eréctil (DE) es alarmantemente bajo entre los hombres y mujeres de 20 a 70 años en Europa, según revela una nueva encuesta encargada por la Asociación Europea de Urología (EAU). La mayoría de los encuestados no sabe qué implica exactamente, y uno de cada cuatro nunca ha oído hablar de ninguno de los siete tratamientos más comunes.

La encuesta examinó el conocimiento y la experiencia con DE de 3.032 hombres y mujeres de diferentes grupos de edad entre 20 y 70 años en España, Francia, Alemania y el Reino Unido. Cuando se les preguntó qué es la DE (la incapacidad de lograr o mantener una erección), la mayoría de los encuestados dieron respuestas incorrectas (34%) o dijeron que no sabían qué es (17%). Los solteros son los que menos conocen la definición de disfunción eréctil.

De hecho, las Directrices de la EAU 2020 sobre salud sexual y reproductiva establecen que «los datos epidemiológicos han demostrado una alta prevalencia e incidencia de disfunción eréctil en todo el mundo». Las Directrices mencionan, entre otros, un estudio que informa una prevalencia general de disfunción eréctil del 52% en hombres de 40 a 70 años. En la encuesta de la EAU, cuando se les preguntó qué porcentaje de hombres en su país de entre 50 y 80 años sufren de disfunción eréctil, los encuestados seleccionaron con mayor frecuencia «21-30%».

«El riesgo de tener disfunción eréctil aumenta con la edad, pero afecta a hombres de todas las edades y etnias –explica el profesor Chapple, investigador del estudio–. Como resultado, no debería haber ningún tabú al respecto. Aunque me alegra ver que la mayoría de los encuestados que tienen experiencia con la disfunción eréctil dicen que hablen de ello, todavía hay margen de mejora».

Una pequeña mayoría del 53% buscó consejo médico de un profesional de la salud (un médico de cabecera, urólogo, sexólogo, terapeuta sexual o psicólogo). Curiosamente, los que tienen entre 20 y 30 años son los menos propensos a ver a un médico de cabecera, pero los más propensos a ver a un terapeuta sexual o psicólogo.

Los encuestados que no buscaron consejo médico tenían más probabilidades de no tener ningún motivo para ello. «Esto podría significar que no saben que pueden buscar ayuda profesional –añade el profesor Chapple–. Pero la disfunción eréctil siempre se puede tratar».



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