«Una sonrisa ahora es bienvenida»


Si le suena Florence Foster Jenkins y no puede evitar cantar del tirón Loco por el tenis, de Florencio Torrelledó. Si dice «vuelo chándal» (por chárter) o «I book mondays» (Libro los lunes) y Peláez es su menganito recurrente. Si vivió la ‘operación jaula’ de un jamón… usted escuchaba a Gomaespuma.

Los periodistas Juan Luis Cano (59) y Guillermo Fesser (59) crearon en la década de los 80 del siglo pasado, durante su etapa universitaria, un universo propio que se mantuvo en las ondas –Antena 3, M-80, Onda Cero- hasta el año 2007, cuando pronunciaron su adiós más largo (con más aes) e iniciaron otras aventuras. Para entonces, Fesser ya vivía en Nueva York (el estado), habían publicado varios libros y tocado a las puertas del cine; también crearon una fundación solidaria. Hicieron televisión (Gomaespuminglish, Pasando olímpicamente) y Cano, incluso, se presentó a unas elecciones.

Sus carreras discurrieron por derroteros distintos, aunque, de una forma muy sutil, ellos ya se habían cuidado mucho de cerrar la puerta a futuras reuniones: la sintonía de salida del programa entonaba cada día un esperanzador «Gomaespuma volverá». Y han vuelto. En YouTube, de forma coyuntural por la situación coronavírica y una vez a la semana. Pero han vuelto. «Mucha gente nos dice que cuando nos juntamos les provocamos sonrisas y yo creo que una sonrisa ahora mismo en bienvenida», explica Fesser al teléfono. Por eso, han creado Mini Gomaespuma de emergencia.

«No nos ha costado ni 30 segundos acomodarnos», asegura Fesser. En estas entregas sorpresa –solo de audio-, de menos de media hora, la pareja ha rescatado como si nada la espontaneidad que les permitía en sus tiempos dorados hablar horas sin apenas guion en el estudio de radio. «Emocionante» es la palabra que más repite el periodista durante la conversación. «Ha sido fácil, bonito y, sobre todo, hay mucho de volver a sentirnos útiles», comenta. En cuanto llamó a Cano, este aceptó sin dilación, igual que Marcos Granado, técnico de Gomaespuma durante muchos años.

Fesser ha tenido el coronavirus; o eso cree, porque no se ha hecho el test. A principios de marzo, estuvo nueve días con fiebre en cama, en su casa, sin problemas respiratorios. Y cuando salió se dio cuenta, dice, de que en realidad aquello no lo había pasado solo. «Es una enfermedad colectiva en la que te sientes arropado por tanta gente, con tantos gestos, y emocionado por la humanidad que ha despertado esta pandemia», apunta. Este sentimiento le hizo plantearse qué podía hacer él por los demás: «Cuando ves que todos están empujando la pelota de nieve dices ‘yo también quiero'».

Lo natural, pensó, era decantarse por lo que saben hacer. «Teníamos un archivo bueno de efectos del programa, porque cuando dejamos la radio se lo donamos a la Fundación Gomaespuma«, explica. A falta de otros medios, los dos llaman a Granados, que graba, y ellos mismos se graban también con el móvil para que después el montaje quede bien. «Parece que no nos hemos ido nunca». Hay quien no concibe que el humor sea pertinente en situaciones tan difíciles, pero Fesser recuerda que el humor es «tratar de hacer la vida más llevadera, no de negar la realidad de la vida».

«Tenemos a muchos vecinos, amigos y familiares pasándolo mal y muy preocupados por cómo lo van a pasar cuando termine esto«, reflexiona, «no te puedes reír de eso». Su intención es «buena y sana», dice, «que la gente lo pase bien». Y en el recuerdo, las mañanas, tardes o madrugadas en las que Cano y él hacían «algo interesante para los humanos», algo por lo que ir a trabajar era «una maravilla». En todo este tiempo junto su compañero, afirma, ha aprendido «a escuchar» y a apreciar «que no puedes hacerlo todo tú solo y que no eres necesariamente el mejor haciendo las cosas».

¿Habrá más reencuentros? La distancia impide que Gomaespuma vuelva como Marconi manda y ellos tienen tarea: entre otras cosas, Fesser colabora con El Intermedio y Cano tiene un programa en Melodía fm. Antes de la crisis, de hecho, Fesser seguía muy de cerca las primarias demócratas en EE UU, en las que Joe Biden se ha quedado solo. Aunque para el periodista Bernie Sanders era «la esperanza de que hubiera un cambio hacia el sentido común», pone el foco en el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, cuyas ruedas de prensa, relata, son escuchadas estos días en «todo el país» ante el «vacío de poder» de las de la Casa Blanca, donde más bien se hace «propaganda».

La pandemia cogió a Fesser en Madrid. «En este país parece que se siente uno más protegido por las prestaciones sociales que tenemos, dando gracias por la Sanidad pública, pero por otro lado allí están mi familia, mis amigos… estoy con el corazón partío«, confiesa, mientras se muestra inquieto por la situación que se vive al otro lado del charco, donde «si tienes pasta tienes servicios, y si no, estás fuera de juego». Consciente de que la crisis lo ha trastocado todo -«Lo que más echa de menos la gente son los abrazos»-, lo único que puede hacer, de momento, es aportar su granito de arena junto a Cano y divertir «encantados» a sus fieles ‘lechones’. Ahora o cuando sea. Ya saben, Gomaespuma volverá.





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