Urge ajuste estructural por crisis del Gobierno


  • Órgano contralor concluye que país requiere de medidas extraordinarias para superar actual crisis
  • Enfatiza que no hay condiciones para que ansiada recuperación económica ocurra a corto o mediano plazo

(CRHoy.com).- La Contraloría General de la República (CGR) urgió un ajuste estructural en el Gobierno que permita rediseñar los niveles de servicio financiables, que no vaya en detrimento del gasto necesario que se requiere en épocas de crisis para atender las necesidades prioritarias.

Esa es una de las conclusiones a las que llegó el órgano contralor en el Informe Técnico del Presupuesto Nacional para el 2021, que remitió este miércoles a la Asamblea Legislativa, donde el plan de gastos se deberá votar en dos debates antes del 30 de noviembre.

Según la CGR, el ajuste estructural es urgente por la caída de ingresos que sufrirá este año el Gobierno Central producto de la pandemia del COVID-19. A principios de esta crisis, en abril, el Ministerio de Hacienda previó que este año dejaría de ingresar por concepto de impuestos más de $2.000 millones, número que podría incrementarse conforme se alarga la crisis.

“El ajuste fiscal en 2018 se constituyó en un paso importante–mas no suficiente–en el camino hacia la sostenibilidad. Si bien el gasto primario se mantiene estable, la caída de ingresos ha profundizado el déficit primario, agravando severamente los niveles de endeudamiento y haciendo que el ajuste gradual acordado, requiera más bien convertirse cuanto antes en un ajuste estructural“, consideró la institución que dirige Marta Acosta.

Antes de que la pandemia golpeara con fuerza al país, los diputados aprobaron una normativa que permite que los presupuestos de la República sean plurianuales. De acuerdo con la CGR, ahora más que nunca, en el contexto de la profunda crisis actual, es necesario que esa reforma se materialice para reducir la incertidumbre.

La institución concluyó que la crisis actual debe enseñarle al país que es necesario plantearse el gasto del Gobierno en un modelo donde sea posible contar con escenarios fiscales para que las decisiones se tomen con base en datos, para contribuir con la visión de mediano y largo plazo, lo cual permitiría equilibrar los costos del ajuste para diferentes generaciones.

“Se debe avanzar con celeridad hacia que el Marco Fiscal de Mediano Plazo deje de ser un ejercicio de diseño y se constituya en una verdadera herramienta propositiva para la toma de decisiones-país que permita una valoración de las diferentes alternativas uy los costos económicos y sociales asociados a ellas”, manifestó el ente.

 

Regla fiscal: más importante que nunca

A pesar de lo fortuito de la emergencia actual que provoca la pandemia del COVID-19, la Contraloría cree que como nunca es más importante que el Gobierno no pierda la perspectiva de las situaciones que motivaron a crear la Regla Fiscal en la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas.

El mecanismo le pone un tope al crecimiento del gasto público de acuerdo con el nivel de endeudamiento en que se encuentre el Gobierno Central.

A pesar de que la propia Regla Fiscal contempla una cláusula de escape para su desaplicación parcial en momentos de emergencia nacional, como el actual, la Contraloría cree que el Gobierno debe continuar hacia la contención del gasto público con el fin de generar sostenibilidad económica.

“Tanto el nivel de crecimiento económico como el nivel de restricción del crecimiento del gasto corriente alcanzado dado el saldo de la deuda, auguran mayores restricciones a futuro, y necesariamente implicará implementar medidas para garantizar la eficiencia de las asignaciones presupuestarias y, al mismo tiempo, la oportuna atención de áreas estratégicas”, informó en su conclusiones.

En un vistazo al futuro inmediato, la Contraloría también subrayó que el país necesita de medidas extraordinarias para sortear la crisis debido al endeudamiento histórico que enfrenta el Gobierno, el cual podría ser tan sorprendente como un 80% del producto interno bruto (PIB) al finalizar el 2021, por un contexto internacional financiero que luce desfavorable a futuro, y porque el flujo de recursos del crédito externo no será eterno. El Gobierno ha echado mano insistentemente de los créditos con organismos financieros internacionales desde que inició la crisis sanitaria del COVID-19.

“Realizar los ajustes estructurales que nos lleven a la senda de la sostenibilidad y la eficiencia es imperativo para dar credibilidad, generar confianza y proteger el bienestar ciudadano de esta y las próximas generaciones“, concluyó.

La Contraloría opina que la magnitud de la crisis es tal que no bastará para atender sus consecuencias los recortes que los diputados hagan en el ámbito presupuestario. El órgano va más allá en sus conclusiones sobre el futuro inmediato que enfrentará el país, tan pronto como en el 2021.

El rediseño del contrato social y la reforma del Estado empiezan a vislumbrarse como un tema de agenda nacional, para lo cual se requiere echar mano de los recursos de la transformación digital y de las mejores capacidades de diálogo informado y construido”, zanjó el informe.

Cruda realidad: No habría repunte de economía a corto plazo

La institución ha abogado repetidamente por que el Gobierno aplique la eficiencia en la gestión pública como una herramienta para reducir los costos; además ha solicitado una revisión de la cantidad y función que desempeñan las 330 instituciones del Gobierno, y ha sido enfática en la necesidad de ponerle un tope al gasto en salarios y beneficios o pluses que devengan los empleados públicos, entre otros aspectos estructurales.

Según la Contraloría, este año el déficit fiscal alcanzaría una magnitud nunca antes vista de un 11,2% del PIB. Para el año entrante, el Gobierno financiará el Presupuesto Nacional por ¢11,4 billones con un 54,4% de endeudamiento (¢6,3 billones), el más elevado de la última década.

“El proyecto de Presupuesto 2021 propone un déficit financiero de 9,9% y déficit primario de 4%, lo cual se asocia a una deuda alcanzaría niveles peligrosos del 70% en 2020 y de 80% en 2021. La baja del PIB ha influido directamente en estos indicadores, pero en el corto plazo no puede esperarse una recuperación de la economía suficientemente fuerte como para revertir su deterioro, con respecto a lo que se tenía proyectado a corto y mediano plazo”, determinó.



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